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sábado, 14 de abril de 2018

x minúscula



Esperaba que FACTOR X fuera un show de canciones y no de emociones prefabricadas. Lamentable que en el estreno jugaran así con las historias personales. Se perdió la verdad y el resultado fue una telenovela con una banda sonora forzada. Se supone que así buscaban que el público empatizara con los concursantes, personificados en dramas varios y el resultado fue un programa de testimonios cutre. EL DIARIO DE PATRICIA en modo superproducción. Una pena que un formato gigante se haga pequeño por fórmulas innecesarias. El entretenimiento de verdad no necesita parches ni efectismos. Aunque si esta terapia televisada hace bien a sus protagonistas, ¡que tiemblen los divanes! Después de la verdad de OT necesitaban un giro extra. Con esos guiones cero improvisados, que restan credibilidad al jurado, incluso al propio Jesús Vázquez. Mediaset se recrea en sus estrategias morbosas. No importa lo que sientan sus cobayas ni el espectador. Con esos planos de familiares perdidos en llantos y ánimos de hipérbole. Recuerdo que cuando emitió Cuatro el talent era más limpio, con la música como motor sin desengrasar. Es cierto que las reglas del juego (y el éxito) se han retorcido, que hay que generar noticias virales y memes en bucle. Aunque no me gusta nada que sea así.

Acabé con un ataque lumínico. Con un exceso de focos y tonos brillantes. Nada que ver con las biografías que retrataron, desde autolesiones a cuernos entre cantarines. Los jueces no ocultan ser un producto bien estereotipado, engullidos por un Risto bravucón. Con innecesario recurso a su tensión histórica con el presentador. Otra percha de la que tirar y con la que rellenar minutos, en lugar de dejar que las voces lo dijeran todo. Es cierto que Laura Pausini tiene genialidades, pero aún lejos del estado de gracia/adorable de LA VOZ. Es importante que alguien recuerde tanto a cadenas como productoras que el prime time no se merece emular a un chicle masticado hasta perder fuerza y sabor. Aprendan de los colegas internacionales, que condensan sin remilgos. Y, de paso, que no es necesario ir siempre al rebufo de lo que funciona. Ahora mismo el fenómeno talentoso pasa por los triunfitos, con las cuerdas vocales más expuestas imposible. Hasta han creado su rato youtubera, ¡más caja! Los formatos tienen su momento y este rescate creo que llega tarde. El estreno parece que en términos de audiencia no ha sido mal, pero tampoco ha sido la panacea. El doblete del próximo miércoles, noche en la que se supone se asiente, dirá si llega a ser rentable. Que las audiencias no son lo que eran, pero la inversión es mucho para que se pierda en la parrilla sin apenas repercusión. En un vistazo las redes se rindieron al folletín homotelevisado y el donut esperpéntico que ni indie ni transgresor.

Siempre salvaré a Jesús Vázquez como elemento de solvencia. Vestido de sport, con jersey anclado, en traje fashion o descamisado. No importa. Las prendas son mero adorno en un profesional que transmite pasión y cercanía. El espejo en el que otros podían mirarse, sin necesidad de caer en trampas ni torticerías, disfrutando de repartir el juego. No necesita protagonismo, eso es trabajar con garantías. Quizá tengan que pasar las audiciones y descubrir vozarrones como la que abrió fuego a lo Whitney Houston con su guitarra. Cuando alguien es capaz de dar la vuelta a un clásico tan versionado e imprimir su sello, todo se para. Es la magia de la música, que se reescribe y conmueve sin límites. Sin necesidad de experimentos baratos. Lo que llega, llega (y mucho). Despejen la X como se merece.  

# SÍ · Viendo el despliegue aquí hay una gran apuesta. Visualmente, salvo la exageración luminosa, todo es perfecto. En la línea del original.

# NO · Demasiada presencia del personal técnico en los planos, que tienen una importancia vital, pero hacer con ellos el seguimiento del estado de ánimo de los aspirantes resulta excesivo. Más minutos, más salseo.

viernes, 16 de marzo de 2018

Sin capa, pero con caspa



Son muchos años de telerrealidad. Demasiados. Tanto para notar el hastío de los formatos pioneros y las estrategias de sus protagonistas. Telecinco estrenó anoche la nueva temporada de uno de sus caballos ganadores, SUPERVIVIENTES. Y lo hizo un mes antes de lo habitual, para intentar frenar la crisis de audiencias y asegurarse contenido expansivo. El mismo que ocupa horas en sus magazines de turno o que se multiplica en la parrilla a antojo del programador. Llegando a ocupar tres noches sin despeinarse y contribuyendo así a la tristeza de opciones. Aunque prometían novedades y extrema dureza, la gala inaugural fue un calco de las anteriores. Este año cambian los ‘robinsones’, pero poco más. No cuenta renombrar los grupos y los utensilios de artesanía tribal. Véase collares o cetros de los líderes. Es cierto que han remozado el plató o la palapa hondureña, aunque esperaba una evolución más impactante. La sensación era retroceder en el tiempo en un espacio que ha perdido su identidad. Recuerdo su lanzamiento con anónimos y esa sensación de riesgo infinito. Algo que fue inversamente proporcional a la fama progresiva del casting. En su etapa por Atresmedia se cuidaba mucho la parte formal y los excesos eran algo edulcorados. Fue en su retorno a Mediaset cuando el amarillismo impregnó la aventura. Así han reformateado su isla con la suma de corazoneo, personajes basura, musculitos y silicona sin discreción. A estas alturas se agotan los nombres con mayúsculas y el resultado es un elenco ramplón, donde el mayor mérito es haber pasado por la cárcel o embarazar a la hija de una tonadillera con idéntica pena. Juzgar pues a los concursantes me parece absurdo, aunque defenderé la capacidad de superación de una Raquel Mosquera que tiene más agallas que pestañas postizas. Del resto, increíble la presencia del actor Adrián Rodríguez, que parece tenía muchas ganas de verse en este tinglado. Trabajo nunca le ha faltado, ¿habrán llegado sus horas más bajas?

Y hablando de protagonistas, Jorge Javier Vázquez está hecho para la refriega famosíl. De hecho, hizo olvidar su peor versión al frente de GRAN HERMANO. Locuaz, irónico, entregado. Se notaba que tenía ganas de dejar atrás el resto de sus compromisos e hincar el diente al tiburón de la supervivencia catódica. Fue antológica esa mediación a lo matrimoniadas entre Chabelita Pantoja y su aún marido, Alejandro Albalá. Poco quedaba del muchacho retraído y apocopado, enfundado en su traje fashion con los tobillos al aire. Como todas las lindezas que dedicó a su ex, escasa de reflejos. Y no precisamente en el pelazo. Dicen las corrosivas lenguas que ella impidió la presencia isleña del santanderino y el mejor de los males era verse las caras en Telecinco sin mediar exclusivas. Seguro que aprovechan la tensión para hacerse un DELUXE y engrosar más las cuentas cardiacas. Como cardiacos debió poner a muchos Lara Álvarez. Su belleza es abrumadora. De hecho creo innecesaria tanta muestra carnal. Es triste que la utilicen como mujer objeto, con un look perfecto, pero hace que su papel se distorsione. No pasó cuando José María Iñigo narró in situ el desarrollo de las pruebas. Aunque la asturiana borda su labor.

Es cierto que la noche de apertura es insuficiente para analizar el programa. Con los días y la aclimatación a las hostilidades surgen las tramas y se desdibujan los prejuicios con los perfiles de concursantes. Las pruebas dan siempre mucho juego audiovisual y los totales maléficos, más. El gran equipo que hace posible toda esta historia se dejará la piel para que el espectador medio se enganche sin remedio. Ahí es donde la estructura en cascada de Vasile obra el milagro. Minutos en bucle con los dimes y diretes que se hacen sorprendentemente virales. Veremos cómo va el desarrollo, aunque yo reconozco mi lejanía con la fórmula. La sensación de más de lo mismo me invadía. No aguanté todo el tiempo de emisión, pues vuelven a estirar imprudentemente el producto. El error en tiempos se notó en lo precipitado del final, descuidando la parte formal de nominaciones y comunicación a los grupos. Sobrevivirán como siempre y habrá carnaza sin filtros. Como amante de la cosa televisiva, espero y deseo que los mandamases apuesten por novedades de verdad. Estoy convencido de que tienen los cajones rebosantes de ideas geniales, pero al final ‘tiran más dos tetas de dos catetas’. Y sí, he reescrito el dicho. Aunque pensándolo mejor, la clave está en sumar los dos conceptos al cuadrado para que la cadena se asegure el minuto de oro. ¡Así nos va...!

# SÍ · A nivel técnico reconozco el esfuerzo y los grandes resultados.

# NO · Los vídeos de presentación eran un muermo total. Con apenas variantes de unos a otros. Con un esquema muy visto. Cero creativo.
  

domingo, 25 de febrero de 2018

A los hechos felicito



MIRA LO QUE HAS HECHO es, sin duda, la serie que necesitábamos. Un retrato vivo de nuestra sociedad, con la paternidad/maternidad como foco y la verdad como trasfondo. Porque sus tramas no necesitan de giros inesperados o grandes aspavientos, son situaciones reconocibles las que atrapan sin remedio. Berto Romero y todo su equipo han logrado entender que nuestro panorama de ficción estaba vagando sin mucho rumbo y han puesto la directa a la sencillez bien entendida. Aunque no hayas hecho el viaje de sus personajes, logras ponerte en su piel y sentir ese pellizco de realidad. La breve duración ayuda a que la historia no se pierda en tonterías, que capte lo esencial para sumar planos y procesar sus miedos, frustraciones y rarezas, casi a tiempo real. El elenco también permite que esa naturalidad sea la tónica, incluso con una concesión al surrealismo, con un Pepe Navarro sin taza ni bailarina tras la cortina. Aunque ya sabíamos que el humorista sabía alejarse de su personaje en plató, aquí rompe con todo lo anterior y se retrata con una genialidad aplastante. No son fáciles muchos de los momentos que se cuentan y él los hace posibles con cero complejos. La réplica de Eva Ugarte ayuda a que todo el universo se solidifique. Ambos han parido un proyecto único, traspasado el piel con piel y alentado a que otra narrativa es posible.

La familia, como un cosmos complejo, lleno de aristas y puntos de fuga, queda fotografiada con una comicidad brillante. Con puntos de humor incómodo, pero agradecido. Y otros más relajados, con estereotipos claramente reconocibles: el suegro insoportable, la cuñada alternativa y alocada, el hermano bobalicón y jeta, los padres de la guarde que son el lado oscuro, el amigo ‘consejero’ de aquella manera, el padre socarrón, la madre abnegada… Juntos afianzan al dúo protagonista en su devenir primerizo. Es interesante el planteamiento de la fama de él como elemento que suma, con sus bolos para recolocar situaciones o armarlas desde el principio. De hecho, se cuenta que fue en uno donde ellos se conocieron, manzana mediante. También que se integre el momento viral de YouTube, con los chavales como ajenos a su celebridad televisiva, patrocinados por marcas para retransmitir su adolescencia chunga. Dan en la diana de un fenómeno que aún estamos tratando de entender, en el que los consumos de entretenimiento se redefinen y alzan al estrellato a la completa absurdez. El propio Berto es víctima de este caos, como vestigio del pasado y, a la vez, reclamo de los likes más humillantes.

Es de aplaudir que Movistar+ se moje con una apuesta audiovisual tan potente. Su catálogo de títulos propios no para de crecer y de la mejor manera. VERGÜENZA es otro acierto en comedia, pero LA PESTE o LA ZONA demuestran que también saben armar dramas solventes. Si nos asomamos a la televisión generalista, la pésima programación es un lastre. Recordemos que el prime-time cada día arranca más tarde, por culpa de formatos horribles como HORA PUNTA o rellenos sin sentido, en Telecinco. Cuando no se desata la guerra y se juega al gato y al ratón con el espectador. Véase con LA VERDAD. Así cualquiera responde con gusto, frente al bajo demanda y su practicidad. Si a eso le sumamos  el metraje excesivo, apuestas como EL ACCIDENTE o TRAICIÓN se desinflan. Una lástima que no se replanteen cómo cuidar estas producciones, tan costosas y perfectas para construir una imagen de canal en positivo. Con la promoción ocurre igual. En MIRA LO QUE HAS HECHO han creado un evento bien calculado. Nos han llevado al paritorio y mostrado lo justo, para no perdernos la cara (catódica) del bebé. Sin olvidar lo bien que LATE MOTIV y Buenafuente han remado a favor. No es para menos siendo la productora que firma la criatura y el padre, pues uno más de casa con permiso para hacer reír. En cambio, si nos asomamos a Mediaset algunos ejercicios promocionales son cero creíbles, con los actores paseándose por platós sin ningún entusiasmo. Gajes del contrato.

La segunda temporada ya está firmada y parece que no faltarán los biberones. Aunque no sea muy amigo de los maratones, se trata sólo de seis capítulos y no podrás resistirte a darte el atracón. Al final habrás visto una ‘película’ que te hará sonreír, emocionarte y reflexionar, pues es una comedia romántica de las buenas. Nada de pasteladas, aquí los pañales no ocultan su regalito y lo políticamente correcto no rellena líneas de guion. ¡Enhorabuena!

# SÍ · La tónica habitual es que los elencos se llenen de rostros conocidos por eso de la solvencia y el marketing. Nada que ver. Aquí hay veteranos y gente menos popular, pero todos están al servicio de contar la historia con calidad.

# NO · Necesito más tiempo para encontrar algo chirriante. De momento, paso biberón…

martes, 13 de febrero de 2018

Coser y refritar



MAESTROS DE LA COSTURA no es un talent a medida, sino más bien un Zara de MASTERCHEF. La premisa de la moda prometía, como la elección del jurado y de una Raquel Sánchez Silva siempre brillante. Aunque el primer programa me ha demostrado que la productora Shine Iberia ha querido apostar a caballo ganador y ha hilvanado un primo hermano del concurso de los chefs amateurs. Todo el desarrollo es un calco, adaptado al lenguaje y las necesidades modísticas, pero la comparación resulta inevitable. Desde la disposición de los protagonistas en plató, los totales de los participantes con ese fondo que de utensilios de cocina ha pasado a recortables de maniquíes, la estructura de las pruebas clasificatoria, en exteriores y de eliminación, la rotulación y la gestión social de los aprendices con su nombre bien arrobado. Ejercicio que me parece bien para encender Twitter, algo que el community manager Abel Arana hace como nadie. Pero echo de menos presencia en redes como Instagram, donde explotar la creatividad de los candidatos y así mostrar sus orígenes cosidos y la posterior evolución. Alabo a la presentadora que sí hace olvidar el papelón fuera de lugar de Eva González, aunque no me gusta nada que peloteen sus estilismos. Es genial que ella haga visible la moda española, pero bastaría con un crédito en pantalla y no tantos aspavientos del trío de diseñadores. De ellos diré que me parecen demasiado forzados, con un papel demasiado aprendido, para garantizar el show. Ciertamente se complementan y puede que con más rodaje sean hasta efectivos. Si algo me gusta es que les desborda su pasión y no se amilanan si tienen que coger el trapo por los hilvanes. María Escoté no paraba con un baile de San Vito muy inquietante. Palomo Spain escenifica su exceso de pechamen y surrealismos con poca gracia. El más top es un Lorenzo Caprile entregado al aleteo de manos y al pique con el rebelde Eduardo. Petardadas, las justas. Por mucho que vista a La Terremoto de Alcorcón y pasee su mariconismo sin remilgos.

Las presentaciones de los aprendices se quedaron cortas y algunas llegaron un poco tarde para entender su enganche con la cosa costural. Después sobraron los momentos emocionales de las fotos de la abuela y demás familia, apelando ahí a algo que chirriaba. Me gustó mucho el paso a paso ilustrado de las pruebas. No sé si dará tiempo a copias masificadas, pero aportaba un elemento muy interesante de interacción con la audiencia. Tanto como el diccionario de los términos más técnicos, haciendo cómplices de la jerga a todos en casa. El plató en sí es una maravilla, espacioso y con perfecta iluminación. Dominando los colores cálidos y con tantas piezas que te transportan a los talleres de verdad. Todo sea para perderse entre telas y botones. La elección del casting final me pareció demasiado estereotipada. Que en GRAN HERMANO primen los personajes, más después de infinitas ediciones, es hasta necesario. Aquí estiran esos clichés en exceso del moderno chillón, al padre buenorro, la religiosa extrema, los gemelos come santos, la gasolinera Bratz, la modelo de pasarela, la mamá numerosa, el rarito… Que son peculiares, un rato. Que fuera necesario perfilar tanto sus singularidades, no lo tengo tan claro en un espacio que debe primar el talento fashionista. Fue sorprendente el peso de Dios en varios de los llamados a Cibeles. Mentando hasta el Espíritu Santo para un final feliz. Insólito.

Aunque creo que hubo momentos de tensión fingida, resalto positivamente el apoyo del jurado ante las crisis varias. Así como una Raquel implicada al máximo. Aplaudo la sala de deliberación de las prendas que, a diferencia de los platos, llega más el éxito o fracaso real. El ritmo del debut resultó mejorable, agradeciendo los toques de humor. Es un acierto que instruyan a los espectadores en la Historia de nuestra Moda, como el homenaje a un Pertegaz único. Una duda, ¿es necesario colar un libro de esto? Qué obsesión por estirar el dobladillo. Faltó que cualquiera insistiera en reciclar la ropa en contenedores solidarios o del H&M. La metáfora del costurero y demás era otra revisión de los cuchillos de los chefs. El premio de la máquina de coser, que en pantalla parecía pequeña y hasta básica, resulta pobre.  Y, por último, ahórrense los refranes con calzador. En resumen, que de aquí a alcanzar la maestría aún les queda mucha tela que cortar.

# SÍ · Es genial que la televisión se abra a otros universos, que explore y presente la esencia de nuestra moda. Un mercado que suma infinitos profesionales, que agradecerán tener una ventana de visibilidad.

# NO · La alargada sombra de tantos MASTERCHEF. Internacionalmente hay otras fórmulas con el diseño como clave que quizá tenían que haber reinterpretado, sin necesidad de calcar su propio producto.

martes, 24 de octubre de 2017

'OT' no cruza la pasarela



El tiempo vuela y, a la vez, los hábitos de consumo mediático. Hace dieciséis años nos enamoramos de unos jóvenes inocentes, que con mayor o menor talento artístico, representaban el sueño de vivir, en carnes propias, una auténtica OPERACIÓN TRIUNFO. El formato revolucionó por incluir la convivencia como elemento de enganche. Vivimos el día a día de los muchachos encerrados en la Academia, aplaudimos el rizo cerrado de Nina, los tonos en su sitio de algunos invitados, los romances (escondidos o no). Fue una gallina de los huevos de oro con discos que vendían como churros las grandes superficies. La élite musical protestó por la grandilocuencia de los recién llegados, pero la pataleta sirvió de poco. Lograron un éxito sin (casi) precedentes. La historia posterior es por todos conocida. Los golpes de realidad fueron desiguales, con la pobre Rosa como la peor parada del invento. Hace unos meses ella y sus compañeros se reencontraban ante la mirada millonaria de la audiencia. Entonces, sin haberse ejecutado la cobra, los mandamases pensaron que era buen momento para retomar el programa. Su paso por la privada del rosa chillón se quedó un tanto descafeinado cuando decidieron poner de presentadora a una Pilar Rubio, de lo más limitada. El caso es que anoche, salvando la introducción, llegó el momento de convocar ante el televisor a los más nostálgicos. Esos que se estudiaban las galas, incluso sumaban absurdeces del merchandaising. La campaña previa en redes, con visionados de la virginal edición, ha estado bien construida, aunque parece que ha sido insuficiente. El 19% de share en una noche de estreno así lo refleja. Sin duda, la duración eterna de esta noche debutante fue un lastre. Parecía que la competencia de última hora con LA QUE SE AVECINA podía serlo, pero se quedó en un segundo puesto, lejos de sus datos gloriosos.

El inicio en exteriores, con fallos de sonido y un Roberto Leal hecho un flan no era el impacto esperado en un resurgir. Quizá un guiño de los memorables Bisbal y compañía hubiera conectado con esa esencia de show emocional. Optaron por un fatídico vídeo de casting, eterno y a destiempo. ¿Nadie pensó en un punch que atrapara? Para cuando acabó el repaso a la selección más de uno había bostezado en bucle. Siempre con un pensamiento, el mismo que yo me repetía: «¡Nunca será igual!». Eso sí, me gustó el momento ascensor de la decisión final y me resultó curioso que eliminaran a la chica que podía recordar a Rosa, en versión ELECTRODUENDES. La comparación hubiera sido demasiado obvia. La cabecera muy neón y con la música original me gustó. Entonces entro ella. Mónica Naranjo. La mujer. La diva. La arista. La miembro del jurado. Su actuación grabada, pues una femme fatale como ella no se cambia en un pliqui y lo sabemos, fue un inicio bestial por la voz de la pantera de Figueres. Eso sí, estaba pasada de luces. Como su ídolo, esto fan, me despertó ganas de espectáculo. Otra cosa es que piense que era una concesión muy fácil el que ella abriera la noche. Lo suyo hubiera sido apostar por un nombre internacional que impulsara la máquina. La expectación por descubrir el plató dio paso a la decepción. En pantalla resulta más pequeño de los anteriores, especialmente el espacio reservado a las actuaciones. Mucho led y geometría, pero poca chicha escénica. El giro de las zonas de mesa y sofás se queda pobre. La muchedumbre de público está muy perdida, cuando podían sacar más partido a semejante gentío.  

Del triplete en juicio me quedo con el consejo de la Naranjo sobre el ego, precisamente viendo de su yoísmo, aunque es bueno que los chiquillos lo guarden en los bolsillos. Y sí, metió la pata y el colectivo que la aupó puso el grito en el arcoíris cuando heteronormalizó sus comentarios. El desconocido Ji-Joe se proclamó guardián de la música en sus intros tan poco naturales, mientras el hijo Raphael y Natalia Figueroa sacaba pelo en pecho. Sus comentarios técnicos fueron pedantes. Incluso el tono y los chascarrillos tan guionizados. Feo que se viera la cinta aislante que sujetaba sus micrófonos. El del maestro de ceremonias estaba en su sitio, pero él no siempre. Mejoró según pasaron las horas (¡qué remedio!) y desplegó buenas actitudes. Desde luego, hoy en día Carlos Lozano haría el ridículo. A todo esto, la primera actuación fue a las 23:00 horas y no nos tenían enganchados. Porque lo que habíamos visto de los aspirantes eran muchos derroches vocales y un buen rollo chirriante. Amén de unos estilismos horribles, de los que el equipo no quiso hacerse cargo al recalcar que los habían elegido ellos mismos. Eso sí, el del cuerpo de baile no fue mucho mejor. «¡Ya soy un triunfito!», gritó uno de los dieciocho, un gesto que sí remitía a eso que sabemos que fue algo histórico. Como habitual es que la mosca de la tele campe a sus anchas en los estudios, con manotazos en primer plano para aliviar su vuelo.

Las actuaciones fueron una mala madrugada de karaoke, con los temas elegidos por su enemigo. Más desafinados que Manel Navarro en su eurodrama. Lo del semitono por arriba de uno de ellos fue dantesco. En LA VOZ no pasan estas cosas y eso que sus audiciones están desnudas de opulencia. Reconozco que esta hornada tiene espontaneidad y muy fiel a diferentes estratos de la juventud. Los ensayos previos debieron ser insuficientes, tal y como han reconocido los profesores. La propia Noemí Galera les lanzó el zasca nada más llegar a su nuevo hogar y el primer visionado de debut ha sido grimoso.  Ni la pobre Rosa de España sirvió de revulsivo. Su discurso a trompicones era un lugar común de alguien que no abandona la mirada triste. Y qué decir del vestido de bodorrio con el que cantó su single. Fuera de contexto. El proceso de elección y duda fue algo pesado, como todo el desarrollo. Gracioso fue el desatino de Mario, uno de los perdedores, que repetía «¡Jolines, hay que tener de todo!». El carisma, muchacho, es insuficiente para cruzar la pasarela. Mucho tendrán que trabajar para que los telespectadores sientan esos vibratos, el color de sus voces y perdonen los falsetes. Yo, de momento, seguiré OTeándolo. 
                                                                                                                                                                   
# SÍ · Sin mucha parafernalia, con planos sencillos y declaraciones de intenciones. Así fueron las piezas que nos pusieron cara y nombres imposibles (muy de realities) a los cantarines.

# NO · Mucho anunciar la APP oficial para que fallara. Mala previsión.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Gran Hermano: Tótum Revolution



Esperaba más del estreno de esta nueva edición de Gran Hermano. El padre de los ‘realities’ nos sorprendía con la invasión de los 100 candidatos finales a entrar en la casa. El giro prometía, porque se saltaba la regla básica de mantener el misterio de los habitantes y así la sorpresa se sucedía entre la audiencia y los propios protagonistas. Cualquier espectador ansioso de encierro televisado estaría de uñas, pensando en haberse perdido alguna de las tramas centenarias de esas horas cuasi invisibles. Porque el aperitivo que emitieron el lunes se quedó en la gran anécdota de la cifra y aquella puerta que poco más y se vuelve giratoria. Apenas nos dieron algunas pinceladas de madres, hijos, ex y viceversa, que parecía más de lo mismo. Si esa era la revolución, se quedaba en agua de borrajas, pero GH ya había empezado sin el piloto rojo encendido y Mediaset esperaba exprimir un formato histórico. La emblemática gala cero comenzaba presentando el plató, correcto, pero insuficiente, en mi opinión. La escalera de vedette surgió como un guiño a LA LLAMADA, película de la que el propio Jorge Javier Vázquez es productor. El de Badalona apareció, más que nunca, como una versión carnal de Buzz, el mítico presentador de los videojuegos con icónico tupé. Y, sinceramente, volví a sentir la ausencia de la gran Mercedes Milá. Admiro mucho el talento de J.J., pero considero que este espacio requiere mucho más que su chispeante personalidad, amén del rosario de bromas. Su perfil es perfecto para ‘salvamizar’ entrevistas y demás, pero termina contaminando el esquema de contenidos del show de Guadalix de la Sierra. Es lo que pasó en la edición anterior y mucho me temo que volverá a suceder este año.

En cuanto al casting, como buen amante de la primera edición, la sensación no puede ser más que nos encontramos frente a personajes más que personas. Quizá la apuesta por los vídeos de la propia selección no ayude, pues en esas piezas se nota que buscaban la provocación y ser altamente prototipos y tipas. Los días de aislamiento siempre ayudan a que se relaje esa necesidad de provocación y escándalo. O de patrocinar el abdominazer, porque anoche hubo mucha tableta gratuita. El grupo definitivo, a falta del par de elegidos por votación popular, resulta extraño. La belleza se funde con la extravagancia y los egos tendrán que convivir con los caracteres más chocantes. Materia viral donde las haya. El juego de luces que determinó el plantel de inquilinos fue muy visual, con el pantallón y ese primer plano tan poco favorecedor del presentador. Los juegos posteriores resultaron cansinos y hasta aburridos. Es normal que tuvieran que introducir elementos diferenciales, pero se alargó demasiado y la ansiedad de las cobayas numeradas traspasaba aquellas paredes. Resultaba hasta sádico el jugar con esa ilusión de convertirse en reclamos de bolos discotequeros y su negación a decidir por unanimidad quién ocupara una de las plazas fue la mejor revancha.

La casa en sí me parece demasiado chillona. Los ventanales de aire andalusí no me pegan nada. Me gusta el recuperar la piscina, inaugurada en el directo por el par de Cristianes de guapo subido. También que la cocina sea una estancia separada. La paleta de colores es tan excesiva como el gentío, a modo de manifestantes, que pisaron el chaletazo catódico y lo dejaron hecho unos zorros. El confesionario siempre sorprende y esta vez cumple con el sofá popero y esa ilustración animal. Poco más que añadir. Bueno, un dato importante o no. El de la audiencia que parece no tenía tantas ganas de compartir con estos vividores su mudanza. Se hablaba de golpe de efecto de Mediaset estrenando en martes su niña mayor de edad de la telerrealidad, para apagar la llegada de MASTERCHEF CELEBRITIES. Y pasó lo inesperado, que los cocinillas VIP guisaron el liderazgo, apagando la reentré del Súper y cía. Es curioso que hoy se haya cancelado el regreso del dueño del cortijo a SÁLVAME, anunciado con insistencia en programas anteriores. Me temo que los despachos echan humo para que la gala de mañana, jueves, tenga mucha chicha. Es más, en el propio programa vespertino de Mediaset están hablando de una de las concursantes con mucha transfobia, aludiendo a su pasado y una supuesta vinculación con el machirulo de apellido nefasto. La ingeniería del escándalo promete capítulos impagables. Y a todo esto se han cargado el 24 horas, con un aluvión de críticas y fatales nominaciones. Veremos qué juego da el modo revolucionario de esta familia tan expuesta. Coco Chanel, el perro de Nerea, está tranquilo y pide que mantengamos a su dueña lejos un tiempo. Pobre criatura. ¡Feliz aislamiento! 

# SÍ · La línea gráfica de este GH: Revolution es muy potente. Minimalista, pero efectiva. El ojo ahora tiene fuerza, rebeldía y pasión, elementos que vertebrarán la estancia.

# NO · Resulta imposible asimilar ciertas personalidades. Hay otra realidad que desconocemos hasta que llaman para ser ‘grandes hermanos’. Benditos memes.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Novedades a la parrilla



Me recuerdo nervioso. Con ganas de descubrir las novedades de ese electrodoméstico que me tenía atrapado. Entonces devoraba la información por las revistas especializadas. Cualquier dato me servía para calcular las apuestas, descubrir nuevos rostros, especular con formatos. Todo lo que rodeara a la tele era mi pasión. No podía evitarlo. Incluso en mis juegos más inocentes. Me sabía al dedillo todo lo que pasaba en su interior. Con los años no perdí esa conexión y siempre supe cuál sería mi profesión. Aunque conocer desde dentro la realidad del sector me ha hecho relativizar muchas cosas, incluso perder bastante (por no decir toda) la fe laboral, mantengo mis viejas ‘costumbres’. Es llegar Septiembre y no poder evitar esa curiosidad por la temporada catódica a estrenar. Esta semana desembarcaron algunos de los ases de las cadenas para escenificar el cortejo a los espectadores. Con resultados desiguales, no parece que haya hitos del todo reseñables, pero sí me gustaría comentar algunos de esos debuts.

< ELLA ES TU PADRE >

Hacía mucho tiempo que Telecinco no renovaba la cuota de ficción de humor. LA QUE SE AVECINA funciona muy bien, pero hay que diversificar el catálogo. La premisa travestida resulta muy absurda aquí, pero el trabajo solvente de Carlos Santos sostiene (o lo intenta) la trama. El resto de interpretaciones son muy flojas, a excepción de la brillante Belén Cuesta, siempre auténtica y de Goya. Lo de Rubén Cortada (desnudos mediante) no tiene nombre, ni la inclusión con calzador de Alaska y Mario Vaquerizo. El guion es simple y poco efectivo. Llegó bien por falta de competencia, pero no creo que aguante toda la temporada y, si lo hace, será sufriendo. Dado que el lunes es el día con más consumo televisivo no creo que Mediaset se permita el lujo de confiar en un serial tan irregular.

< EL INCIDENTE >

Los directivos de Atresmedia han necesitado pensárselo varios años para colocar esta historia. Con una buena factura y un elenco de lujo, el balance final me resultó muy vacío. Retazos de otras series ya superadas (como el embarazo de la virgen, a lo Jane ídem), intrigas muy artificiales, esos puntos de drama cero sutil. El surrealismo no vende, pienso que el televidente quiere sucesos reconocibles. Hablando de emisiones generalistas, que hay muchas propuestas rarunas con tropas de fans, pero no será el caso. Por mucho que Marta Etura preste sus constantes vitales de ‘ay’ extendido en cada plano. Su supuesto traslado a La Sexta significaba una estrategia de desconfianza total en la capacidad viral del producto, aunque quisieran venderlo como una sinergia positiva. Al final se ha quedado en Antena 3, para hundirse con sus fatalidades frente a la competencia.    

< HÉROES, MÁS ALLÁ DEL DEBER >

Los docurrealities tienen un potencial muy fuerte. Con una gran realización y una línea gráfica impecable, aquí nos presentan a cinco protagonistas cuyo trabajo merece focos y un ejercicio de voyerismo descarado. Muy en la línea de POLÍCIAS EN ACCIÓN somos testigos de detenciones, intervenciones médicas, incendios… Hechos que provocan ese interés morboso que funciona de lujo. El extra es la parte emocional de los héroes sin capa. Un buen prime time para Cuatro, que necesita de productos con una continuidad como EN EL PUNTO DE MIRA. Remite un poco a los orígenes del canal, aunque con la cuota amarillenta de Mediaset. Esa realidad que no descansa, carne de titular, promete secuelas. Desde luego, prefiero esta premisa que las interpretaciones de CENTRO MÉDICO, muy poco creíbles, por mucha divulgación que hagan de los hechos clínicos. 

< ESTOY VIVO >     

Mi mayor aplauso va para este experimento entre lo futurista y lo trascendental. Somos poco dados a hablar de la muerte y el planteamiento tan peculiar del cielo y sus habitantes resulta muy curioso. Quizá demasiado rompedor para el target objetivo del ente público, pero con una brillante realización. Es más, todo el lenguaje remite a lo cinematográfico, superando con creces a las rivales anteriores. Actoralmente prima la solvencia de Javier Gutiérrez, Alejo Sauras y una chispeante Anna Castillo. Quizá me resultó excesiva la presentación del conflicto con Roberto Álamo y su trágico no final. Sin duda, La 1 necesitaba recuperar la confianza en sus ficciones. El punto de partida del personaje principal asegura episodios interesantes, veremos cómo los resuelven. Lo peor, su horario tardío, lastrada por el patetismo insufrible de Javier Cárdenas, empeñado en ‘mortificarnos’ con HORA PUNTA.   

En cuanto a la ‘vuelta a la parrilla’ se ha limitado a los magazines y programas diarios, con el hito del flequillo de Ana Rosa o los nuevos grafismos de ESPEJO PÚBLICO. La que estrena carpeta es Lara Álvarez, quemada de más entre DANI&FLO. Su función parece insuficiente para levantar los nulos resultados del show. Por suerte, quedan más intentos para las teles y su obsesión de liderar sólidamente. Aunque la fragmentación de audiencias haya empobrecido los datos y ese 20% de share, justo y necesario históricamente, parece hoy un milagro. Quizá tengan que pedir a la Diosa Julia Gutiérrez Caba que extienda una de sus pantallas virtuales y cambie el panorama. 

# SÍ · Por el momento los canales se han respetado y han optado por no contraprogramar. Ojalá sea así todo el año y no hagan que el espectador esté perdido, maltratando los productos y teniendo a los equipos de trabajo con miedo a fatídicos desenlaces.

# NO · Seré pesado y lo diré cuantas veces sea necesario, pero echo mucho de menos aquellas galas fastuosas en las que se presentaba el arsenal de las teles para la rellenar cada franja. Con aquellos estilismos desorbitados, números musicales de dudoso gusto, guiños entre compañeros... Eran oro puro y un modo promocional perfecto. ¡Que vuelvan, que vuelvan!

martes, 8 de agosto de 2017

El Lerele 8.6



Hubo tiempos en que la televisión pública dedicaba noches y noches a programas de entrevistas con elocuentes anfitriones. Desde Ángel Casas a Pedro Ruiz, pasando por Mercedes Milá o Julia Otero. Eran espacios unipersonales donde la palabra tenía todo el protagonismo, de la mano de personajes del momento. En los últimos años se había perdido totalmente esa capacidad de contar, de dar tiempo a una charla relajada, de poner el foco en algo tan sencillo como enriquecedor. Curiosamente, fue Bertín Osborne quien recuperó esta esencia, logrando conectar con millones de espectadores. Personajes poco dados a mostrarse llamaban a su puerta o abrían la propia para contar y contarse. Las exigencias del cantante cañí acabaron con su fichaje millonario por Mediaset y el trasvase de formato. Eso sí, sin alcanzar los réditos de origen. Las lenguas catódicas contaron entonces que buscaban un reemplazo eficaz que recuperara ese nicho de televidentes. Hasta que Gestmusic puso en bandeja a una Lolita Flores, perfecta sustituta de caseríos varios. Con un programa muy a su medida, estrenado seguramente a destiempo. La idea de LOLITA TIENE UN PLAN es que la hija de La Faraona ejerza de ella misma en una casa de alquiler, que hace las veces de su Lerele particular. Un cuadro de Lola da la bienvenida a un triplete de invitados que se dejan seducir por el encuentro y las sorpresas que la hijísima tiene guionizadas. En el estreno tres actrices rompieron el hielo de forma muy efectiva y cercana: Lola Herrera (m-a-r-a-v-i-l-l-o-s-a), Cayetana Guillén Cuervo (h-a-s-t-a-e-n-l-a-s-o-p-a) y Adriana Ugarte (p-e-r-f-e-c-t-a). El elenco sirvió para que la propia casera se sumara como una más y fluyera el momento.

Había mucha expectación por saber qué elementos de MI CASA ES LA TUYA aparecerían, cual cromos repetidos. Ya se sabe que llegar a rebufo es un hándicap, lo cual no implica que se pueda superar al original. En mi opinión fue el caso. Es cierto que los planos de contexto, el elemento puerta, la envidiada piscina o los comentarios a cámara son primos hermanos. En el caso del campechano rostro de Telecinco juegan a la entrevista previa, como aperitivo. Aquí trufa la emisión y amplía el hilo conversador. Aunque los piropos de ida(s) y vuelta(s) chirriaban, me gustó que el concepto fuera más allá de dar a conocer el personaje. Eso que la competencia da tanta importancia, incluso con el punto ‘ingenuo’ del presentador, que pregunta como haciéndose el tonto. El planazo naturalizaba el comer en TV, algo muy con sello SÁLVAME,  e incluía el poder de la palabra. Tanto como cuidar los recuerdos y poner la mesa como enlace social de intimidades sanas, pero principalmente compartiendo temas de interés o debate cultural. Eso que, como profesionales con inquietudes y reivindicaciones, unía al reparto. Desde protestar por los escasos papeles de edades reales o para mujeres adultas o, sin más rodeos, la telepromoción, a modo de queja, en la que Lolita lamentaba la escasa suerte de su hija, harta de ir de casting en casting. ¡Suerte, Elena! Veremos si en próximos episodios tu ‘mamá-mánager’ es capaz de nadar tan bien y sumarse a la corriente o precisa de más ayuda del equipo de redacción.

Otra observación, los primeros planos de las arrugas son un peligro para el HD, que no perdona. Como la emoción en la mirada de la joven Adriana, ante los elogios de la gran Lola Herrera. La misma que sufrió el ‘Castañagate’, al perder su elemento de la suerte en un taxi y encontrarlo una Lolita en horas bajas. Nada nuevo, porque ella se ha preocupado por tenernos al día en posados y exclusivas. Curioso fue que se autodenominara «jugativa» y pusiera en acción eso, un juego, para avanzar. Quedó natural, aquí no había pelotas ni despliegues machirulos, más bien naturalidad. Las verdades y las mentiras siempre tienen un punto de enganche, más para los voyeurs desde su sofá. Y así lograron otra excusa para las confidencias entre diferentes generaciones de actrices. Con otros tantos éxitos que pululaban entre planos. Por ahí dijeron colarse un espíritu muy de “si me queréis, irse”. Cortinas mediante, pero no se fue nadie. Es más, llegó el polifacético Edu Soto y fue él quien puso el punto cantarín a la noche. Su homenaje en temas a las invitadas resultó un poco largo, tanto como él y su talento. Se nota que la productora sabe sacar provecho a sus estrellas, pues él y la inquilina compartieron TU CARA ME SUENA. Para cuando entonó todo su repertorio la que fuera directora de UN PASO ADELANTE no sabía qué hacer con los palillos chinos. Del sushi fueron a su moño y para entonces eran su marcador rítmico. Muy total. No lo fue tanto su rendimiento, pues el estreno se conformó con un pobre 8.6% de share y 1.077.000 espectadores. La escasa promoción y el hueco veraniego no jugaron a favor. Aunque en las redes los comentarios fueron muy positivos. Yo repetiré, con la esperanza de que Lolita no cante el ‘Sarandonga’ y rompa el clima.  

# SÍ · Me gustó mucho que en el pequeño ‘confesionario’ de declaraciones, junto a las fotos de la folclórica familia, cada invitada tuviera silla propia, acorde a su personalidad. Una vintage, otra farandulera y la última sofisticada. ¿Quién era quién?

# NO · El tratamiento de las imágenes de recurso se me quedó pobre. Demasiado planas. Un programa así permite juegos algo más creativos para el equipo gráfico. Es un tanto aprovechar el archivo histórico del ente público, mejor con una presentación atractiva.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Del dicho al canteo



Sentados en sus despachos, rodeados de gráficas, con el teléfono echando humo, cruzando los dedos para acertar… No debe ser nada fácil ejercer de programador, incluso de directivo de una cadena de televisión. Tomar decisiones implica dinero (mucho) y personas (cada vez menos). Un fallo que, por pequeño que sea, puede ser el impulso para la competencia. En mi opinión, este perfil profesional requiere de inquietud, creatividad, riesgo, humildad. Rasgos que se traducen en estrategias y proyectos. Lo ejemplifica a la perfección Fernando Jerez, en #0, reinventando los términos catódicos y apostando por la diferencia sin titubear. Pocos ‘colegas’ pueden presumir de dobles saltos mortales, negando concesiones y jugando a los cromos repetidos. Es especialmente llamativo en el ente público, con una dirección nefasta de contenidos y la desconexión total con la audiencia. Los canales privados llevan años de tiras y aflojas, emulando franjas de emisión, cuando no parillas enteras. El giro al ‘blanco’ de Atresmedia redujo esta dualidad absurda, frente al colorido chillón de Mediaset. Aunque seguimos viendo cómo, de vez en cuando, los calcos catódicos logran estrenarse. Es el caso de ME LO DICES O ME LO CANTAS, la versión low cost de LA PARODIA NACIONAL. El que fuera formato inédito con Constantino Romero y su troupe de cantantes/humoristas, se presenta ahora en una especie de TU CARA ME SUENA paródica. Eso sí, el perfil de concursantes es mucho más bajo, intoxicado por la vorágine de Telecinco y sus caras visibles. Se cuelan algunos perfiles más actorales y musicales, perdidos entre la amalgama de excentricidades varias que campan a su anchas por los platós de Fuencarral. Salvo, como siempre, a Jesús Vázquez, perdido en un espacio que poco tiene que ver con sus recursos. Ni él puede tomarse en serio un bodrio semejante, con letras cogidas con pinzas, que pretenden ser la crítica social remasterizada.

Los productores de GOT TALENT esperaban reproducir sus días de gloria, pero con un programa tan poco atractivo no han logrado cautivar al espectador. Las pelucas de mala calidad, el vestuario digno de bazar, el sonido tan ramplón… Cualquiera cae en las comparaciones con el titán de Antena 3, que tan bien ha sabido posicionar el entretenimiento en una noche como la del viernes, en la que históricamente las familias se sentaban en el sofá a sorprenderse. Aquí hay poca tele que cortar, pese a contar con un buen plató, resulta más bien frío. Quizá sea la ausencia de directo que, a mi juicio, aporta muchos matices positivos al espectáculo. El fenómeno de Los Morancos, que triunfan en YouTube con sus videoclips dando zascas a la actualidad, parece un hecho aislado, con algún programa de humor en las autonómicas como excepción. Quizá la gente ha concentrado en las redes sociales sus ánimos de mofa y escarnio a los políticos o personajes dignos de titular. El supuesto karaoke con los números musicales no engancha, por mucho que la base sean hits reconocibles. El jurado tampoco suma demasiado. Cristina Rodríguez se pasa de protagonismo; Santi Millán no está en su salsa y se nota; Yolanda Ramos muestra un perfil más bien bajo tras la gloria del TCMS; y Jorge Cadaval hace lo que puede levantándose de la silla y aprovechando el estreno de su marido en pantalla. Leyendo comentarios, muchos señalaban que el fracaso no ha sido ni tan grande al tratarse de la temporada de verano. Aunque los mandamases se llenen la boca diciendo que para ellos todo el año es igual de importante, sabemos que es la época estival la apropiada para probar o lanzar compromisos sin mucha esperanza. El prime-time está muy pobre estos días, pero un show así, de semejante presupuesto y resultado, no se justifica.

Aunque quieran vender como correcto el 13,6% de share y los 1.793.000 espectadores de su estreno, anoche la sangría fue evidente, cayendo al 9,7% de share y un total de 1.181.000 televidentes. Veremos qué pasa las próximas emisiones, quizá vuelvan de vacaciones los amigos del género cantarín. Los mismos que esperan como agua de otoño pesos pesados como LA VOZ o el revisitado OPERACIÓN TRIUNFO. Esa batalla sí que se antoja interesante. ¿Cómo lograrán encajar las piezas los jefazos para ganar la partida? Tienen muchas horas de playa para pensar y darnos una tele digna, basada en la calidad, por favor.

# SÍ · Telecinco nunca tira la toalla con la producción propia. Prueba, con mayor o menor acierto, a plantear opciones donde la música siempre tiene protagonismo. Es algo muy de su ADN catódico.

# NO · Asumo que hay todo un equipo, con todo esfuerzo por sacar adelante algo así, pero podrían haber buscado nuevas fórmulas que alejaran del referente de éxito, véase TU CARA ME SUENA. Vale que, como elemento diferencial, los jueces ejercen como capitanes de equipo, pero se imitan demasiado los tempos, incluso las bromas colectivas. Chirría mucho. Demasiado. 

jueves, 27 de julio de 2017

Bocado de tele muy sabroso



Si todos los veranos son un drama en lo que a programación se refiere, el de este 2017 se lleva la palma. Las cadenas están muy perdidas, tirando de refritos o recurriendo a la ficción comprada en lote. De ahí que haya sorprendido, para muy bien, el estreno de EL COMIDISTA TV. Dudo mucho que sea el momento propicio para lanzar un proyecto así ni el horario de emisión más acertado, pero los pocos que estábamos anoche frente al televisor hemos podido celebrar su llegada catódica. Mikel López Iturriaga y su equipo habían logrado legión de fans en su blog. Tanto que las miradas de mandamases no tardaron en pensar en la fructífera traslación de su ingenio y contenidos de gastropotencial. La historia mediática acumula fracasos vertiginosos de fenómenos semejantes, porque no todos los formatos están hechos para la tele o sus protagonistas resultan desencajados al integrarse en la pantalla. No ha sido el caso, aquí el ‘chef’ comunicador y sus secuaces han cocinado un producto muy digno, rico en sabores y saberes. Cualquier espectador sin referencias previas caería atrapado en su menú, a base de un guión bien engrasado, la imagen de perfecto emplatado y un ritmo de degustación perfecta. Y es que estamos acostumbrados a programas de cocina prototípicos, con el guiso y el chiste como recurso, pero es un universo tan amplio y evolucionado que merecía su fuera de carta particular. El maestro de ceremonias es un Jordi Évole reinventado, capaz de moverse en la comida, como si de una sit-com se tratase, como en el guiño de entradilla a lo Gloria Serra, hecha carne viva en el súper.

Muy interesante apostar por un troceado top 10, vinculado al tema central, que supone una guía informativa y viajera, presentada en vajilla(s) de plata. El tono coloquial, muy humorístico, da una frescura sana, aunque hay momentos en que chirría. Encaja perfectamente en la inclusión de los reporteros o expertos, presentados cual youtubers de influencia aconsejable. Todos ellos, como el conjunto de protagonistas, generan un buen rollo muy auténtico. Sabemos que en la tele se tiende a exagerar de más. Incluso es de aplaudir que los entrevistadores no quieran comer minutos ni chupar más cámara (o cabeza de gamba) que la gente de la calle, un valor poco explorado. Todo el material y los recursos gráficos son de aplauso infinito, como para visionar en bucle. Trabajo minucioso y muy colorido, que atrapa y se diferencia del común de los espacios en parrilla, bastante planos y ramplones en este sentido. Cierto que en La Sexta cuidan más este aspecto formal. Las propias recetas cobran otra vida, con juegos como los zascas culinarios, que sirven de aprendizaje a la sartén. Otra estrella (libre de michelín, de momento) se merece la naturalidad de las transiciones entre temas, perfectamente encajadas, con sentido del entretenimiento. Este país tiene muchos creativos y muy buenos, otra cosa es que puedan/les dejen hacer libremente. El programa se ha rodeado de un elenco perfecto para sacar un platazo HD. Porque los contenidos de hoy no pueden entenderse como una tapa ramplona, necesitan alicientes de autor. En el par de programas de debut lo fueron la revisión de anuncios de glucosa infinita y mayor nostalgia o la charla con Ibáñez, el maestro de la ilustración. Sin olvidar las concesiones al petardeo, como el guiño a Raffaella Carrá, y la pandilla de locos bajitos, los peores críticos. Estamos hartos de ver cómo se explota una visión ñoña de los peques y no fue el caso, dejando que se expresaran y jugaran con la comida y su particular canguro. El referéndum tortillero, con o sin cebolla, fue un perfecto viral, para alargar el debate en casa y en los bares. Yo, con.

¡La cuenta! Pues la audiencia no ha sido del todo mala ("Azúcar" | 735.000 espectadores y 5,3% "Tortilla" | 849.000 espectadores y 6,8%), pero creo que es un programa que puede crecer cual huerto ecológico. Las buenas críticas, a lo TripAdvisor, seguro que animan a más comensales para las próximas semanas. Ojalá que en los despachos de la cosa televisiva vayan pidiendo mesa y haciendo hueco a propuestas tan apetitosas.

# SÍ · La tele más seria y solvente no tiene que ser la que más se tome en serio a sí misma. Aquí el tono ácido y divertido impregna toda la emisión. Tanto que el final es un gag con comentarios ficticios, debidamente señalizados, que arrancan una sonrisa.

# NO · Históricamente la época estival ha sido el principal campo de pruebas de los canales, pero considero que se trata de un producto muy potente como para rellenar un prime-time deslucido. Ojalá que pegue el estirón y sepan cuidarlo para que alimente a un regimiento. 

martes, 26 de abril de 2016

La Embajonada de Bertín



El golpe de efecto de Antena 3 de estrenar en lunes LA EMBAJADA no pudo salir mejor. Y eso que su promoción tampoco me pareció excesiva, pero creo que empezar la semana con ficción es una buena estrategia. Datazos históricos de LA QUE SE AVECINA o MAR DE PLÁSTICO en la misma ubicación así lo demuestran. Sin duda, la competencia con MI CASA ES LA TUYA, de Bertín Osborne, se antojaba más reñida, pero el folclórico hispano/panameño cambió de cadena en horas bajas. Creo que no le acompañó el relativo tirón a la baja de sus invitados. Ágatha y Pedro J. tendrán palmeros, aunque suman más detractores. Así que ahí Telecinco no empleó bien sus cartas. Veremos si aguantan el embiste o se ponen nerviosos y vuelven al jamonero a los miércoles de éxito público. Está la parrilla un poco revolucionada, arañando puntos de share y provocando infartos en el enemigo. ¿Qué pasará en los próximos días? Puede suponer desde la cancelación de VIS A VIS a un baile imposible de formatos, estrellas y horarios. Si a eso le sumamos la irrupción de TEN y DKISS, el panorama audiovisual está que echa humo y los espectadores plácidos en su sofá, disfrutando de una oferta cada vez más variada.

Tras este breve contexto catódico, dedicaré palabras a LA EMBAJADA. Desde aquí reconozco mi admiración Bambú y sus ficciones, siempre con una factura y unos elencos muy sobresalientes. El punto de partida de la corrupción se antojaba perfecto en la coyuntura político/social que atravesamos. Vestir el relato en la diplomacia, con personajes que transitan de la ambición a la aparente inocencia, me resultaba alentador. Aunque visto el primer capítulo creo que han caído demasiado en el folletín, nunca mejor dicho. El abuso al recurso sexual en las tramas, sinceramente, sobra en muchas de ellas. Hay tanto que trasladar al espectador para posicionarse en el relato, que considero se perdieron en lugares comunes y placenteros. Eso sí, con una fotografía muy buena, en la que el ojo no siempre se deja engañar. Pasa como en EL PRÍNCIPE, el chroma suma, pero también da el cantazo. En cuanto a los actores, soberbio Raúl Arévalo, que no da puntada sin hilo en ninguna de sus interpretaciones. Qué decir de Belén Rueda, que no podemos esperar más de ella… Esa cara hierática en cada plano me ‘sobre-enconge’. La mismo cuando se entera de una supuesta infidelidad de su marido, que en el momento en que unos muchachos intentan agredirla sexualmente o cuando se pierde en los brazos insinuantes de Chino Darín, todo un descubrimiento. Aporta luz y novedad, algo que se agradece en nuestro panorama interpretativo. Como lo son las presencias de Abel Folk, Alicia Borrachero, Megan Montaner o Ana Gracia, la mitiquísima Berta de MOTIVOS PERSONALES. No me convencen nada Melanie Olivares, ni mucho menos el abigarrado Carlos Bardem. Y curioso me resultó el reencuentro adolescente de Maxi Iglesias y Úrsula Coberó, que parecía más bien un flashback de FÍSICA O QUÍMICA y sus personajes Ruth y Cabano. Amaia Salamanca se merece un capítulo propio, con su peluca en grana incendiado y esos dejes que se repiten en cualquiera de sus papeles. Rosauro podrá estar orgulloso de su Cata particular.

Me gusta que nos trasladen a Tailandia, con el contraste entre los nativos y los españoles, demostrando nuestro carácter altivo y no siempre generoso. ¡Vaya imagen!, dirán muchos, pero ya es hora de asumir lo que somos. El recurso al viaje temporal, desde el juicio del presente a la acción en la embajada y los tejemanejes un año atrás, dará mucho juego. Así como el rompecabezas de personajes, intrigas y dobles lecturas. El espectador agradece formar parte de esa curiosidad, amando a unos y queriendo enviar a los infiernos a otros. Veremos cómo avanzan las tramas y las caras de Belén. Así como su corte de pelo que, a mi juicio, echa años encima a la oxigenada actriz. Aunque a su personaje parece con que el argentino le eche algo más que una mirada basta y sobra. ¿Echará Bertín el resto y se entrevistará a sí mismo como protagonista de la actualidad fraudulenta? ¿Cambiará Vasile de estrategia y enfrentará a los vecinos de Montepinar con los embajadores corruptos? ¿Las chicas de cárcel se quedarán sin mono amarillo? ¿Tendrá Belén Rueda una cita no a ciegas en el restaurante de Sobera con su yerno interpretativo? ¡Cuántas dudas en el aire! ¡Todo por la audiencia!

#SÍ · El propio contexto, nuevo en nuestro catálogo de ficciones. Presentará una serie de historias que aunque no empaticen directamente con la audiencia, asegurarán mucha ‘chicha’.

#NO · Las pausas larguísimas de Publicidad, que rompían el ritmo. Aunque tardó en entrar el primer corte, siendo un estreno esperaba que hubieran cuidado más este aspecto y no se alargaran 7 minutos.

sábado, 16 de abril de 2016

Este mando no funciona



Un programa de tele sobre el consumo de la tele, con las reacciones de los espectadores. A priori parecía interesante, pero una vez visto AQUÍ MANDO YO, se me ha quedado en un quiero y no puedo. Su concepto interesante se pierde con un casting desigual y poco creíble. Empezando por el estilismo de los televidentes. A esas horas de la noche, porque los programas que ‘veían’, en su mayoría eran de avanzado prime-time, ¿no se ponen en pijama para ver la tele? Se pierde toda la naturalidad en lo que quieren contar, porque la identificación no llega a ser realista. Como las posturas en el sofá, todo muy estudiado para los tiros de cámara. Entiendo que no sea fácil, pero podían haber planteado unas grabaciones no tan premeditadas. El efecto de autenticidad se lograría con cámaras ocultas, a lo GH, con mucho filtro de edición, pero captando ese realismo del comentario espontáneo. Salvo un muchacho gaditano en calcetines y ropa cómoda, al que sólo le faltó rascarse sus machos, el resto me pareció de catálogo. Estéticamente me gustaron los hipsters de look Star Wars, la pareja indie frikista (él, Borja Nieto, catódico histórico y articulista con latido en la Cuore) o las amigas gallegas (una de ellas, @percebesygrelos cómica de escenario y puntazos a lo Yu). Esas concesiones a ciertos personajes de reputada conexión me sobraron. Hay mucho anónimo digno de plano. Como lo fueron los recursos al suequismo decorativo, desde el cuadro de Audrey Hepburn a las lámparas low cost. ¡Viva España y nuestras ínfulas de interioristas!

La elección de las imágenes protagonistas también se me quedó pobre. Pasan muchas cosas en una semana y aquí el mando filtró a la baja. Demasiado énfasis en el fútbol, cuando ya habían cubierto esa pasión de pelotas. Ciertamente, la ausencia de productos de Mediaset limita y mucho su juego. Porque, siendo realistas, los auténticos fenómenos de cotillismo, chascarrillo y comentario están en las pantallas de Vasile. Esta semana con el estreno de QUIERO SER MONJA, la final de GHVIP y las batallas de sus estercolero stars hubieran llenado la escaleta. Con semejante material haría un algo parecido para abofetear a Antena 3 y su intento de espectacularizar a la audiencia como sujeto activo. Internacionalmente el formato funciona como un tiro, pero aquí presiento que la estrategia de programación va a cavar la propia tumba de los dueños del mando. Un programita breve, como es, escorado en viernes, pasando muy desapercibido, con titanes como el SÁLVAME DELUXE y JOSÉ MOTA me resulta un auténtico suicidio. Yo lo dejaría en una sección más de ZAPEANDO, porque reconozco su punto de interés, pero no su entidad propia de éxito. Tampoco me convence la elección de Micky Nadal como narrador, porque su personaje televisivo hace tiempo que se comió su credibilidad. Y aquí está bien ponerle humor, pero su carga pienso que no suma. Antena 3 tendría que reaccionar y plantear los viernes un show interesante, ya que TU CARA ME SUENA aún tiene meses de parón. Si fueran listos se buscaban un gran formato a lo Ellen DeGeneres y conseguían un golpe de efecto. Eso sí, en directo y con un conductor/a que tenga muchos registros. Y no, no pienso en quienes ellos siempre piensan: Manuel Fuentes y Arturo Valls. Que se esfuercen un poco y hagan del mando un aparato olvidado, porque su propuesta enganche sin remedio. Y mientras, que las abuelas de AQUÍ MANDO YO sigan fieles a sus perlas y esos pintalabios que sobrepasan las comisuras de los mismos. Hablando de pretendientes pesados que llaman sin parar, para mí el auténtico gag de la noche.

#SÍ · A la innovación, el formato busca más allá de lo visto, rompe convencionalismos y pone en primer término al auténtico protagonista de la cosa televisiva, el espectador.

#NO · A las dudas que entran al ver el programa, no se percibe realismo en la disposición de las familias en sus salones, especialmente por su lenguaje no verbal, sus estilismos y las propias reacciones que parecen estudiadas. 

martes, 12 de abril de 2016

El desquite del Top (Dance)



Vuelvo a abrir este diario, años mediante, porque la televisión me apasiona y necesito compartir mis opiniones sobre los estrenos y habitantes de la pantalla amiga. Necesitaría una tertulia diaria con buenos amigos tan teleapasionados como yo, para ponernos al día, rajar sin límites, proponer cambios, fantasear con formatos… Quizá algún día. ¿Quién sabe? Hasta entonces me limitaré a teclear sin censuras sobre todo lo que veo (que bien sabéis es mucho. Puede que demasiado). En esta reentré será el nuevo formato de Antena 3, TOP DANCE, quien ocupe mis palabras catódicas. Precisamente, es una vuelta del baile a nuestros canales, después de fagocitar el entrañable FAMA, ¡A BAILAR! Desde que se anunció la compra de este talent por parte de Atresmedia, el imaginario colectivo volvió a las sobremesas de Cuatro y tantas coreos inolvidables de Vicky, Sergi, Lourdes, Quique, Carol, Hugo, Erick, Mery o Ariadna. ¡Era otro nivel! La frase que acaba de pronunciar mi hermana, fan fatal de aquellos tiempos, es el mejor reflejo de lo que nos deja este nuevo programa. Poco dance y menos top. Siempre defenderé el directo como símbolo de la televisión viva, que apasiona y genera endorfinas, clave en este tipo de propuestas. Las dos primeras galas de casting estaban carentes de todo eso, se antojaban como una fría sucesión de candidatos, perdidos en un escenario enorme. Se perdían, a su vez, sus pasos en semejante escenografía, demasiado oscura. La realización tampoco ayudaba a apreciar el talento, los planos no eran acordes a un show de danza. La productora Boomerang tira demasiado de su gallina de los huevos de oro (cada vez menos rentable), LA VOZ, para repetir muchos de sus planteamientos.

El jurado me resulta flojo, con dos gallitos verborreicos (ellos) y una desdibujada Cruz central, sin brillo personal. Su propia Cruz. En cuanto a los bailarines, demasiado perfil repetitivo, buscando el vídeo fácil. Esperaría de una audiencia sabia valorar Talentos, en mayúsculas, no historias de reality con patas (flexibles, eso sí). Antena 3 vuelve a apostar por un Manel Fuentes que me resulta fuera de lugar, con su canturreo y tono irónico, perfecto para TU CARA ME SUENA, pero chirriante en este formato. La cadena no acaba de encontrar su propio Jesús Vázquez, un profesional todoterreno, que empatiza con los concursantes y conquista a los espectadores. Aspiro a que la Academia, los directos, los bailes en dúos, los retos eliminatorios sirvan de atractivo y enganche. El liderazgo este par de lunes me resulta insuficiente. Recordemos que es el día de la semana con mayor consumo televisivo y frente a propuestas poco exitosas en la competencia, los datos no terminan de convencer. Que las audiencias están fragmentadas, que el consumo ha variado, que el 20% de share es casi un milagro, compro todo eso, pero se espera de una producción así un arrastre social que no acabo de ver. Si miramos atrás, históricamente Antena 3 he pecado de apuntarse tarde a formatos, sin éxito. Especialmente en terreno de telerrealidad. Desde EL BUS, ESCUELA DE ACTORES, el propio PEKÍN EXPRÉS o el DOS DÍAS Y UNA NOCHE, de Susanna Griso. Creo que deben apostar por su identidad propia, ahora bien definida en la ficción de calidad, y buscar la línea de programas que reflejen sus valores esenciales: blancos, familiares, actuales. La actualidad funciona en el grupo y yo recuperaría esa línea grandes concursos que tantas alegrías dieron en su época, o formatos de directo con protagonistas del momento. Un comeback de Nieves Herrero, pero versión 2016. No daré más ideas sin contrato de por medio. Mi baile tiene todo que ver con la pasión por un medio que me atrapó desde niño. Aún no he encontrado mi coreografía perfecta, pero me temo que tampoco la veré en este TOP DANCE. Lo siento Busta.

#SÍ · El ascensor que lleva de la Academia a plató, como elemento industrial, innovador, incluso elemento simbólico perfecto, del cielo al infierno o viceversa.

#NO · El elemento pulsador del público no termina de convencerme, porque creo más en las votaciones reales de la audiencia. Una vez más, ¡directos, directos y directos!