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sábado, 14 de abril de 2018

x minúscula



Esperaba que FACTOR X fuera un show de canciones y no de emociones prefabricadas. Lamentable que en el estreno jugaran así con las historias personales. Se perdió la verdad y el resultado fue una telenovela con una banda sonora forzada. Se supone que así buscaban que el público empatizara con los concursantes, personificados en dramas varios y el resultado fue un programa de testimonios cutre. EL DIARIO DE PATRICIA en modo superproducción. Una pena que un formato gigante se haga pequeño por fórmulas innecesarias. El entretenimiento de verdad no necesita parches ni efectismos. Aunque si esta terapia televisada hace bien a sus protagonistas, ¡que tiemblen los divanes! Después de la verdad de OT necesitaban un giro extra. Con esos guiones cero improvisados, que restan credibilidad al jurado, incluso al propio Jesús Vázquez. Mediaset se recrea en sus estrategias morbosas. No importa lo que sientan sus cobayas ni el espectador. Con esos planos de familiares perdidos en llantos y ánimos de hipérbole. Recuerdo que cuando emitió Cuatro el talent era más limpio, con la música como motor sin desengrasar. Es cierto que las reglas del juego (y el éxito) se han retorcido, que hay que generar noticias virales y memes en bucle. Aunque no me gusta nada que sea así.

Acabé con un ataque lumínico. Con un exceso de focos y tonos brillantes. Nada que ver con las biografías que retrataron, desde autolesiones a cuernos entre cantarines. Los jueces no ocultan ser un producto bien estereotipado, engullidos por un Risto bravucón. Con innecesario recurso a su tensión histórica con el presentador. Otra percha de la que tirar y con la que rellenar minutos, en lugar de dejar que las voces lo dijeran todo. Es cierto que Laura Pausini tiene genialidades, pero aún lejos del estado de gracia/adorable de LA VOZ. Es importante que alguien recuerde tanto a cadenas como productoras que el prime time no se merece emular a un chicle masticado hasta perder fuerza y sabor. Aprendan de los colegas internacionales, que condensan sin remilgos. Y, de paso, que no es necesario ir siempre al rebufo de lo que funciona. Ahora mismo el fenómeno talentoso pasa por los triunfitos, con las cuerdas vocales más expuestas imposible. Hasta han creado su rato youtubera, ¡más caja! Los formatos tienen su momento y este rescate creo que llega tarde. El estreno parece que en términos de audiencia no ha sido mal, pero tampoco ha sido la panacea. El doblete del próximo miércoles, noche en la que se supone se asiente, dirá si llega a ser rentable. Que las audiencias no son lo que eran, pero la inversión es mucho para que se pierda en la parrilla sin apenas repercusión. En un vistazo las redes se rindieron al folletín homotelevisado y el donut esperpéntico que ni indie ni transgresor.

Siempre salvaré a Jesús Vázquez como elemento de solvencia. Vestido de sport, con jersey anclado, en traje fashion o descamisado. No importa. Las prendas son mero adorno en un profesional que transmite pasión y cercanía. El espejo en el que otros podían mirarse, sin necesidad de caer en trampas ni torticerías, disfrutando de repartir el juego. No necesita protagonismo, eso es trabajar con garantías. Quizá tengan que pasar las audiciones y descubrir vozarrones como la que abrió fuego a lo Whitney Houston con su guitarra. Cuando alguien es capaz de dar la vuelta a un clásico tan versionado e imprimir su sello, todo se para. Es la magia de la música, que se reescribe y conmueve sin límites. Sin necesidad de experimentos baratos. Lo que llega, llega (y mucho). Despejen la X como se merece.  

# SÍ · Viendo el despliegue aquí hay una gran apuesta. Visualmente, salvo la exageración luminosa, todo es perfecto. En la línea del original.

# NO · Demasiada presencia del personal técnico en los planos, que tienen una importancia vital, pero hacer con ellos el seguimiento del estado de ánimo de los aspirantes resulta excesivo. Más minutos, más salseo.

martes, 6 de febrero de 2018

OT: Punto y final



“Todos somos únicos”, como bien recordaba Rosa de España antes de ceder el cetro triunfal. Aunque si hay alguien que lo es, y con mayúsculas, no es otra que Amaia, la pamplonica que nos ha robado el corazón en esta remozada OPERACIÓN TRIUNFO. El fenómeno fan es imprevisible y parecía difícil que una chica de gustos musicales inquietos, mezcla de timidez, ingenuidad y talento a raudales y con escaso marketing viral se convirtiera, a priori, en la ganadora del talent. De aquella nominación injusta en la gala 0 al aplauso unánime han pasado pocas semanas. Las suficientes para que no podamos imaginar nuestra música sin su voz. Anoche ejerció de ella misma, frente a unos compañeros muy solventes. Especialmente Aitana, brutal en su doblete de escenario, llamada a convertirse en la diva teen del momento. La gala empezó en alto, con un Raphael rejuvenecido. El detalle del collar de cuentas fue lo más. Hubiera sido un escándalo no contar con él en este show, con su hijo metido en el entramado.

El hit ‘Mi Gran Noche’ fue el mejor pronóstico. Aunque siempre hay peros. En mi opinión, los vídeos se alargaron en exceso y no se aprovechó la presencia en plató de los profesores y exconcursantes. Una pena, pues algunos como Roi apenas dieron juego, cuando fuera son todo un reclamo. Incluso se minimizó a las familias, relegadas al graderío, sin apenas planos de reacción o emociones en suma. Las escenografías fueron bastante pobres, salvo una Ana War que ha tenido a todo el programa a su favor. Ha encadenados numerazos cual guantes para desplegar artisteo del bueno. Otra cosa es que su voz no fuera poderosa. No perdonaré nunca que apeara de la final a un Agoney inmenso. Eso sí, el tango de la guerrera fue muy visual y el resumen perfecto de su gran evolución. Alfred fue él en estado puro y con trombón en gracia. Perfecta la presencia de Vicky, la coreógrafa, una bailarina de diez junto a su cuerpo de danzarines. Miriam no estuvo tan fina como de costumbre. El reto de cantar por Malú era un riesgo y no le salió nada redondo. Aitana hizo olvidar a Sia y se dejó caer. Maravillosa. Lo de Amaia fue un despliegue de grandeza. Aunque en la rueda de prensa de hoy reconocía que tuvo fallos al piano, lo que hizo con ‘Miedo’ fue una antología de su genialidad. Recordó mucho a lo que allí mismo se marcó Pablo López. Libertad para crear.

La duración del programa se fue de las manos. Terminar en horario de teletienda no resultó nada apropiado y ha acabado con media España ojerosa por su culpa. Y con el corazón en vilo por ese fallo de sonido. El mismo que jugó malas pasadas en el inicio y que se revolvió al final. Aunque David Bisbal demostró tablas e hizo lo que pudo con sus gorgoritos. Ante una Rosa muy desubicada y fuera de lugar en la lectura del sobre. Resultó gracioso el plano de toda la nueva hornada cantando su ‘Camina’ y el par de triunfitos mayores sentados sobre las escaleras del escenario. Como contemplando esta nueva realidad o competencia, según se mire. En realidad la recta final fue un despropósito, sin cuidar los detalles y salvando las naves. Cosas del directo. Aunque se sacan de la manga una gala extra en la que espero corrijan errores y sepan sacar chicha a esta generación. Su verdad ha conquistado. Hemos convivido con ellos a través de las múltiples pantallas. Nos han hecho partícipes de su aprendizaje, las dudas, los amores, los gallos, las bromas, las mechas surferas... Y es de reconocer la gran labor de la Academia, con una Noemí Galera en estado de gracia. La sombra de Nina era rizosa, pero no se esfumó desde el principio. Sin olvidar el papel de ‘Los Javis’, el dueto mejor engrasado que aún tiene mucho por contar. Sus clases eran lecciones de vida y cualquiera diría que estaban improvisando. Su potencial comunica todo el rato porque están siempre en línea. Ahora nos quedamos huérfanos de tantas historias, de los pases de micros, del comedor y Martí con sus cameos.

Ya nos dejan caer que pronto habrá una nueva edición, pero aún tienen que explotar a este grupo de voces. Con una Amaia coronada y todo un pueblo rendido a sus teclas. Porque ella es música. Que no perviertan nunca esa capacidad tan personal de transmitir las letras. Ni pretendan sacar un disco a toda prisa. Por delante tiene Eurovisión con su compositor de latidos favorito e infinitos acordes. Si no cambia será su verdadero triunfo.

# SÍ · El punto de tranquilidad de ambos. En el directo es una garantía.

# NO · Agoney merecía defender un tema en solitario. Su voz rotunda y esa ilusión como festivalero confeso hubieran garantizado un espectáculo memorable. 

lunes, 1 de enero de 2018

Televieja



Desde que tengo uso de razón mi sitio estaba frente al televisor. El electrodoméstico más mágico que alguien creó para mi disfrute infinito. Cuando el calendario marcaba Navidad me informaba de los especiales de las cadenas y saltaba de unas a otras, para no perder detalle. Lo que entonces eran excesos y episodios memorables se han difuminado hoy a unos mínimos que no entiendo. Puede que el consumo sea menor y la fragmentación de audiencias haga demasiada pupa, pero el medio tiene que contagiar ilusión y apostar por formatos brillantes. Nada que ver con lo que nos han ofrecido estos días. Los enlatados y refritos eran un déjà vu constante, por mucho que adore a Raphael. El maltrato a la música es algo inaudito en nuestra tele. Necesitamos recuperar los directos a lo grande, como está haciendo OPERACIÓN TRIUNFO o LA VOZ. Que los numerazos se llenen de lentejuelas y bailes espasmódicos. Es lo que ocurría en otras décadas, cuando se alzaba a los números uno del momento al primer plano y contagiaban con sus éxitos las noches festivas. Hoy, salvo honrosas excepciones como CACHITOS, en La 2, el recurso al karaoke zapeado resulta deprimente. Lo mismo con los ejercicios de humor, un bucle que aporta cero. Eso sí, aplaudo que HOMO ZAPPING se salte el protocolo y hagan unos gags para enmarcar. Con una realidad digital apabullante y nuevos modelos de narrativa, incluso caras que cuestionan lo establecido, es necesario apostar por otros esquemas de contar hasta los chistes.

Como amante del directo, aplaudo la decisión de Mediaset por colocar su locura salvamizada. En un contexto más propio del anuncio amodioso, Jorge Javier y los suyos fueron la perfecta proyección del surrealismo de cada casa. El especial que justificaban con videoclips con ‘famosos’ fue una excusa, sin más. Apenas dieron bombo a esa parte del autotune y se limitaron al ejercicio de ser ellos mismos. Quizá demasiado. Especialmente en el post-uvas, cuando el presentador se despelotó e hizo un espectáculo digno del mayor cuñadismo televisivo. Si araña share, ¡bienvenido 2018! Quizá yo no viera la gracia a su ego cantado y los pantalones por el suelo, pero seguro que sus espectadores agradecían el gesto ‘espontáneo’. La competencia prefería a una Chenoa más triunfal que nunca, justificando contrato de exclusividad en un pase a vídeos muy ramplón. En la pública José Mota engrosaba sus arcas con sus más de lo mismo, otra concesión absurda del ente.

Del capítulo Campanadas. Básicamente resaltar el evento Pedroche. Habría discusiones por el mando y decepciones cuando se abrió el abrigo rojo y se quedó en el mono de superwoman, tapando sólo sus desvergüenzas. Esas que su marido emplatará, un año más, para jugar al selfie tonto. Chicote al lado de la zapeadora era una ensalada mal aliñada. Nada que ver con el tándem Ramontxu-Anne, perfectamente engrasados. Él capeado y ella de rojo subido. Sobrios y encantadores, con alusiones a la triste realidad, amén de un guión que perfectamente podía ser de décadas pasadas. Sin faltar la conexión canaria, tan estrambótica que chirriaba, en comparación. Fieles a su reality, el quinteto salvador hizo de las suyas. Apelando a las emociones, los chismes y las puyas a Lydia Lozano. Demasiados egos a repartir el balconcillo, pero fieles a su identidad criticona. Quisieron llenar minutos con múltiples tramas, un ir y venir de tópicos que sobraban. El guiño a la audiencia y sus fotos del momento se quedó pobre. Bastante tenían con aguantar lloros y entender el surrealismo de plató. Me tranquilizó que Terelu come las uvas peladas y sin pepita, como yo. Demasiada telepromoción, mezclando la cebada con la cafeína y unos estilismos de relumbrón. Seguramente que el rédito del audímetro sea bueno. Aunque inferior al hito de JJ y la Esteban, logrando el mejor dato de las privadas, como bien se apresuró a recordar.

Los posteriores de madrugada fueron un triste inicio anual. La 1 con los simpares Eva González y Carlos Latre, con entradillas del pleistoceno. Los artistas no fueron de lo más top, ni el propio escenario, con apenas público de brilli-brilli. Nada que ver con la parodia de MI GRAN NOCHE, la película de Álex de la Iglesia, que supo recrear los contextos absurdos de una mítica Nochevieja. Antena 3 siguió refritándose sin pudor y Telecinco recuperó el concierto de Alejandro Sanz. Casi mejor que el desparrame del desdibujado José Luis Moreno. ¿Cómo se habrá ganado los cuartos el rumano/búlgaro/ruso de dos metros que hacía los teatrillos? Un misterio digno de Íker Jiménez. Como otros tantos que espero se resuelvan y acaben con renovar el espíritu catódico en un momento tan singular. ¡Feliz 2018! ¡Que la tele nos sorprenda… para bien!

# SÍ · Habrá quien esté pendiente de los primeros anuncios del año. En mi caso, no puedo evitar descubrir los avances de temporada. Por mucho que sepa qué novedades están al caer, es emocionante ver el compactado de programas, series y películas. ¡Tele-adicción!

# NO · Mi cruzada contra el más de lo mismo. Hay mucho talento que se merece un hueco. ¡Basta ya de repetir esquemas y caras!

jueves, 9 de noviembre de 2017

¿Hormigas? Las justas...



Son muchas temporadas de EL HORMIGUERO. Infinitos los rostros conocidos, premios y minutos de oro que acumula. Poco se podía esperar cuando comenzó en las sobremesas del fin de semana de Cuatro, pero un equipo bien engrasado y el buen rollo como filosofía enamoró a la audiencia. A muchos, audiencias mediante, entre los que no me encuentro. Y sé el motivo, ¡no soporto a Pablo Motos! Recuerdo que animaba mis tardes adolescentes desde la radio, junto a Julia Otero. Entonces me parecía gracioso. Con la fama y un show a su medida me resultó insufrible. Su pose de colega, esas preguntas fuera de lugar, los dejes de pseudo-macho alfa, ese continuo pasaba por allí tan ensayado. Todo en él me chirría. Admiro la capacidad de liderazgo, porque como productor ha sabido rodearse muy bien y construir un formato que conecta con pequeños y mayores. Aunque si tengo que juzgarlo como comunicador reconozco mi tirria. Tanto que me cuesta sentarme a ver el programa y lo hago en contadas ocasiones, en las que el invitado/a me interesa mucho, mucho. Entonces vuelvo a darme la razón, cuando pierde oportunidades de entrevistar a alguien con mucho contenido y se queda en la bobada. Asumo que no hay un espacio similar en la parrilla, de ahí que los estrellones mediáticos se peleen por aparecer en su plató. Aplaudo los juegos con el público, recuperando a los anónimos con fuente de momentazos. En el mítico UN, DOS, TRES los concursantes asumían mucho peso en el desarrollo del espectáculo y cuando ocurre esto entre el hormigueo cotidiano se agradece. Como algunas secciones, entre lo insólito y lo original. Especialmente dando a la Ciencia un hueco catódico de lo más interesante. Aunque no entiendo esa pasión por el modelo de guapa que lee el guion y suma gracietas. Surrealista el papel de una Pilar Rubio que no acaba de encontrar brillo propio. Bordará sus retos, pero se queda en una starlett vacía de contenido.

El más difícil todavía es una máxima que suelen cumplir, apostando por la innovación y crear personajes. Las propias hormigas son un ejemplo, consiguiendo que un elemento de trapo tenga universos infinitos y un cuantioso rendimiento económico. Me gustan Juan y Damián, con genialidades en plano sin efectos de voz. Ernesto Sevilla es hilarante, en perfecta suma con los cameos de Joaquín Reyes y esos trailers sin pies ni cabeza, pero maravillosos. El Monaguillo chilla por encima de sus posibilidades. Jandro tiene una sensibilidad especial con los peques y su pasión mágica traspasa la pantalla. Que el señor Jorge Salvador esté en su taburete cual abuelo que mira la obra es un guiño que me parece innecesario. Marta Hazas es pura luz, aunque tiene talento para más. Ana Morgade cae en sus excesos, cero natural. Que sustituyera a la Simón es un misterio sin resolver, perdiendo una n en el nombre. Mónica Cruz hace honor a su apellido. ¿Falta alguien? Aquí en seguros sociales tienen un pico. Marron tiene que aprender a vocalizar y el chico de los deportes de riesgo controlar esa sonrisa. Yi Bing hace mucha gracia al presentador, pero una vez vista suficiente. Seguro que me dejo a alguien, con semejante elenco es normal que el gallo del corral esconda muchas de sus debilidades. Que las tiene, por mucho que se frote consigo mismo.  

¿Es el precio del éxito? Quizá de la ausencia de competencia. Lo de la pública es un despropósito. Por su parte, Mediaset no sabe con qué acertar en el access, especialmente en Telecinco, donde los tumbos de unos días y otros resultan insólitos. En Cuatro parece que FIRST DATES se ha consolidado con el cupidismo gastro-voayer. Querido Paolo, a ver si sacas a jugar a algún titular y diseñáis un guante de garantías. Se habla de un bloque informativo con Isabel Jiménez, pero yo optaría por un talk-show divertido, con una cara que arrastre a lo Ellen DeGeneres. Ahí dejo mi propuesta. Sin duda, el motor de Motos se debilitaría. Y así sacaría a pasear su mejor versión… si es que la tiene.

# SÍ · Su vídeo de bienvenida, cada nueva temporada, es un ejercicio creativo impagable. Dado el nivel de invitados se suman rostros de primer nivel que entran al juego y logran un resultado genial.

# NO · Pablo NO me vende la moto.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Gran Hermano: Tótum Revolution



Esperaba más del estreno de esta nueva edición de Gran Hermano. El padre de los ‘realities’ nos sorprendía con la invasión de los 100 candidatos finales a entrar en la casa. El giro prometía, porque se saltaba la regla básica de mantener el misterio de los habitantes y así la sorpresa se sucedía entre la audiencia y los propios protagonistas. Cualquier espectador ansioso de encierro televisado estaría de uñas, pensando en haberse perdido alguna de las tramas centenarias de esas horas cuasi invisibles. Porque el aperitivo que emitieron el lunes se quedó en la gran anécdota de la cifra y aquella puerta que poco más y se vuelve giratoria. Apenas nos dieron algunas pinceladas de madres, hijos, ex y viceversa, que parecía más de lo mismo. Si esa era la revolución, se quedaba en agua de borrajas, pero GH ya había empezado sin el piloto rojo encendido y Mediaset esperaba exprimir un formato histórico. La emblemática gala cero comenzaba presentando el plató, correcto, pero insuficiente, en mi opinión. La escalera de vedette surgió como un guiño a LA LLAMADA, película de la que el propio Jorge Javier Vázquez es productor. El de Badalona apareció, más que nunca, como una versión carnal de Buzz, el mítico presentador de los videojuegos con icónico tupé. Y, sinceramente, volví a sentir la ausencia de la gran Mercedes Milá. Admiro mucho el talento de J.J., pero considero que este espacio requiere mucho más que su chispeante personalidad, amén del rosario de bromas. Su perfil es perfecto para ‘salvamizar’ entrevistas y demás, pero termina contaminando el esquema de contenidos del show de Guadalix de la Sierra. Es lo que pasó en la edición anterior y mucho me temo que volverá a suceder este año.

En cuanto al casting, como buen amante de la primera edición, la sensación no puede ser más que nos encontramos frente a personajes más que personas. Quizá la apuesta por los vídeos de la propia selección no ayude, pues en esas piezas se nota que buscaban la provocación y ser altamente prototipos y tipas. Los días de aislamiento siempre ayudan a que se relaje esa necesidad de provocación y escándalo. O de patrocinar el abdominazer, porque anoche hubo mucha tableta gratuita. El grupo definitivo, a falta del par de elegidos por votación popular, resulta extraño. La belleza se funde con la extravagancia y los egos tendrán que convivir con los caracteres más chocantes. Materia viral donde las haya. El juego de luces que determinó el plantel de inquilinos fue muy visual, con el pantallón y ese primer plano tan poco favorecedor del presentador. Los juegos posteriores resultaron cansinos y hasta aburridos. Es normal que tuvieran que introducir elementos diferenciales, pero se alargó demasiado y la ansiedad de las cobayas numeradas traspasaba aquellas paredes. Resultaba hasta sádico el jugar con esa ilusión de convertirse en reclamos de bolos discotequeros y su negación a decidir por unanimidad quién ocupara una de las plazas fue la mejor revancha.

La casa en sí me parece demasiado chillona. Los ventanales de aire andalusí no me pegan nada. Me gusta el recuperar la piscina, inaugurada en el directo por el par de Cristianes de guapo subido. También que la cocina sea una estancia separada. La paleta de colores es tan excesiva como el gentío, a modo de manifestantes, que pisaron el chaletazo catódico y lo dejaron hecho unos zorros. El confesionario siempre sorprende y esta vez cumple con el sofá popero y esa ilustración animal. Poco más que añadir. Bueno, un dato importante o no. El de la audiencia que parece no tenía tantas ganas de compartir con estos vividores su mudanza. Se hablaba de golpe de efecto de Mediaset estrenando en martes su niña mayor de edad de la telerrealidad, para apagar la llegada de MASTERCHEF CELEBRITIES. Y pasó lo inesperado, que los cocinillas VIP guisaron el liderazgo, apagando la reentré del Súper y cía. Es curioso que hoy se haya cancelado el regreso del dueño del cortijo a SÁLVAME, anunciado con insistencia en programas anteriores. Me temo que los despachos echan humo para que la gala de mañana, jueves, tenga mucha chicha. Es más, en el propio programa vespertino de Mediaset están hablando de una de las concursantes con mucha transfobia, aludiendo a su pasado y una supuesta vinculación con el machirulo de apellido nefasto. La ingeniería del escándalo promete capítulos impagables. Y a todo esto se han cargado el 24 horas, con un aluvión de críticas y fatales nominaciones. Veremos qué juego da el modo revolucionario de esta familia tan expuesta. Coco Chanel, el perro de Nerea, está tranquilo y pide que mantengamos a su dueña lejos un tiempo. Pobre criatura. ¡Feliz aislamiento! 

# SÍ · La línea gráfica de este GH: Revolution es muy potente. Minimalista, pero efectiva. El ojo ahora tiene fuerza, rebeldía y pasión, elementos que vertebrarán la estancia.

# NO · Resulta imposible asimilar ciertas personalidades. Hay otra realidad que desconocemos hasta que llaman para ser ‘grandes hermanos’. Benditos memes.

martes, 15 de agosto de 2017

¿Quién presentará ‘Operación Triunfo’?



El reencuentro de los ‘triunfitos’, la cobra o no de Bisbal a Chenoa, el resurgir de sus primeros alumnos… Estaba cantado que la popular Academia reabriría sus puertas. Esta vez sin los rizos de Nina, una gran pérdida, o el exceso personificado de Àngel Llàcer. Pocos datos se conocen de esta apuesta revival, más allá de la elección de Noemí Galera a los mandos. Conocedora máxima de los engranajes del formato y curtida en mil batallas televisivas. OPERACIÓN TRIUNFO vuelve y lo hace sin despejar quién será maestro/a de ceremonias en el plató. Carlos Lozano fue una elección dudosa en su momento, pero que el ente público mantuvo al de los hoyuelos dadas las cifras de audiencia. Era un elemento tan prescindible que, pese a sus comentarios absurdos, tampoco restaba al conjunto. Cuando Jesús Vázquez tomó las riendas en Telecinco supimos lo importante de un presentador entregado, cercano y con carácter. Tuvo que lidiar con Risto Mejide y sus borderías, demostrando que es un profesional único. El mejor defensor del entretenimiento en este país. La elección de Pilar Rubio en la última edición resultó un gallo estratosférico. No tenía ni la experiencia ni la soltura para defender un gran show de estas características. En Mediaset pagaron caro su fichaje, en todos los sentidos. Después de su descalabro hay mucho morbo en saber quién pondrá cara a las galas. Las quinielas se suceden en los medios especializados, en las redes sociales, entre los fans y aspirantes. Está claro que ‘OT’ necesita alguien con un carisma especial, que sepa aguantar los envites del directo y capaz de trasladar pasión por la música. Tenía que sumarme a las apuestas y presento algunos nombres que considero harían un buen papel. En breve saldremos de dudas…


| JAIME CANTIZANO | Todas las miradas apuntan en su dirección. Su salida de Cadena Dial deja mucho tiempo libre al jerezano, pese a que haya anunciado que tiene nuevo programa de copla en Canal Sur. Eso añadido a su paternidad, que se supone quiere vivir al máximo. Como comunicador es correcto, elegante, con un toque de ironía. Tiende a encorsetarse y eso no jugaría a favor de un macroprograma en el que más vale improvisar y saltarse, de vez en cuando, el guión. Es rostro de los últimos especiales musicales de la casa, como la gala de selección eurovisiva, así que estará en la terna, seguro.

| NURIA ROCA | Su sonrisa es una carta de presentación de lujo. Ha sido embajadora de grandes formatos, el último FANTÁSTIC DÚO. Sabe moverse por el plató, sin perder esa esencia natural, que la humaniza. En la radio ha demostrado que no se calla y sabe defender su terreno. Al haber fichado por la catalana TV3 para defender las mañanas estaría a tiro de piedra de los estudios.

| ROBERTO LEAL | Después de muchos años como reportero en su salto a los platós, primero en ESPEJO PÚBLICO y después en ESPAÑA DIRECTO, demostró que derrocha personalidad y talante. Sería un perfil joven, trabajador de la pública, con ese aire andaluz que da un toque especial. En HOTEL ROMÁNTICO vuelve a demostrar que tiene un gran potencial, por mucho que el dating para mayores no ayude. Lo haría genial.

| PAULA VÁZQUEZ | Alejada del mainstream, veo difícil que sea la apuesta final. En EL PUENTE, de #0, ha demostrado que es una contadora de historias perfecta. Por sus declaraciones, algunas incendiarias contra directivos, parece que tiene su agenda más centrada en propuestas diferentes. En su momento fue la anfitriona de EL NÚMERO UNO o FAMA, ¡A BAILAR! y así otros tantos espacios de éxito. No es una cara bonita vacía. Haría un gran papel y defendería a las mujeres en términos de entretenimiento.

| RAMÓN GARCÍA | Aunque parezca una concesión al viejunismo, de hecho eso marca sus tardes por Castilla, es un profesional incuestionable. Hace unos años le apartaron de primera línea, se refugió en la radio, pero siempre ha demostrado ser un tipo honesto, apasionado de su trabajo y con un profundo sentido de servicio público. En galas no le gana nadie, con o sin capa.  


| DAVID BUSTAMANTE | ¿Por qué no? Como miembro de la primera generación, la del éxito, sería un punto que defendiera el programa donde nació artísticamente. Que sería un poco atrevimiento, desde luego, pero igual es el giro que necesita esta reentré. Con unas clases y bien dirigido, sin perder esos dejes tan suyos, podría dar juego. Más ahora que es actualidad en bucle.

| CAROLINA FERRE | Es una pena que la valenciana no esté brillando en las cadenas nacionales. Lo último que ha hecho es el programa VIDAS EN ORDEN, en Ten. Sin duda, es una comunicadora versátil, irónica, con recursos. Debemos más momentos a esta todoterreno que lo mismo canta como lo hizo en TU CARA ME SUENA, que sustituye a La Campos con más audiencia, en DÍA A DÍA. ¡Te necesitamos!

| JAVIER DEL CASTILLO ‘POTY’ | Si no fuera por algunos momentos a lo Cárdenas, el coreógrafo es un buen hombre de espectáculo. Conoce todos los entresijos, siempre rodeado de artistas, podría ser un mecenas interesante. Con él, de nuevo, se garantiza esa conexión nostálgica que el público agradecerá.

RAQUEL SÁNCHEZ SILVA. Por muy tranquila que esté en sus LIKES de #0, seguro que un bombón así la animaría a volver al gran ruedo catódico. Después de curtirse en dunas e islas, demostró ser una fiera mediática. Con voz propia y sentido del humor. Sabría imponerse a los egos por estrenar y empatizar con todas las partes. Siempre con soltura. 

| MÀXIM HUERTA | Aún por descubrir en el terreno del entretenimiento con mayúsculas, el afamado escritor está esperando su oportunidad para volver a la tele. Humanizaría mucho el programa, con un toque periodístico y curioso. Aportando clase y algún zasca oportuno. Daría mucha frescura y una mirada especial.

Esto en cuanto a mis candidaturas posibles y aplaudidas. Eso sí, tengo unos cuantos nombres que no veo y espero no sean la elección final. ANNE IGARTIBURU es el más de lo mismo hecho presentadora. Lo mismo te habla de Jesulín que da paso a una actuación con esa cara de nuera ideal. No. Rescatar a MARILÓ MONTERO sería un error pues sería el titular constante. Pereza. MIGUEL BOSÉ pudo ser en tiempos el perfecto elegido, ahora está con la voz tomada y la casa llena. Su cabeza no estaría centrada para remar a favor del triunfo. JAVIER CÁRDENAS, sin comentarios. MARÍA CASADO, lo hace muy bien en el matinal, que no saque más los pies del cesto de la información. Y, por último, MERCEDES MILÁ, a la que considero carne de otros formatos. Esperemos que sepan cuidarla en Mediaset.

También se habla de la opción de una dupla. Conductor principal y secundario, más presente en la propia escuela o manejando las redes sociales. Muy en la línea de LA VOZ, donde Tania Llasera aporta algo de desengrase al vivo y al directo. Sea quien sea o en su plural, el reto de poner rostro a OPERACIÓN TRIUNFO es una oportunidad única para cualquier comunicador/a. Todas las miradas se centrarán en los nuevos aspirantes a Rosas de España y compañía, pero también en la persona que les mande cruzar la pasarela. Si es que la hay. Pronto despejaremos la duda y sonará la música…