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sábado, 9 de septiembre de 2017

Novedades a la parrilla



Me recuerdo nervioso. Con ganas de descubrir las novedades de ese electrodoméstico que me tenía atrapado. Entonces devoraba la información por las revistas especializadas. Cualquier dato me servía para calcular las apuestas, descubrir nuevos rostros, especular con formatos. Todo lo que rodeara a la tele era mi pasión. No podía evitarlo. Incluso en mis juegos más inocentes. Me sabía al dedillo todo lo que pasaba en su interior. Con los años no perdí esa conexión y siempre supe cuál sería mi profesión. Aunque conocer desde dentro la realidad del sector me ha hecho relativizar muchas cosas, incluso perder bastante (por no decir toda) la fe laboral, mantengo mis viejas ‘costumbres’. Es llegar Septiembre y no poder evitar esa curiosidad por la temporada catódica a estrenar. Esta semana desembarcaron algunos de los ases de las cadenas para escenificar el cortejo a los espectadores. Con resultados desiguales, no parece que haya hitos del todo reseñables, pero sí me gustaría comentar algunos de esos debuts.

< ELLA ES TU PADRE >

Hacía mucho tiempo que Telecinco no renovaba la cuota de ficción de humor. LA QUE SE AVECINA funciona muy bien, pero hay que diversificar el catálogo. La premisa travestida resulta muy absurda aquí, pero el trabajo solvente de Carlos Santos sostiene (o lo intenta) la trama. El resto de interpretaciones son muy flojas, a excepción de la brillante Belén Cuesta, siempre auténtica y de Goya. Lo de Rubén Cortada (desnudos mediante) no tiene nombre, ni la inclusión con calzador de Alaska y Mario Vaquerizo. El guion es simple y poco efectivo. Llegó bien por falta de competencia, pero no creo que aguante toda la temporada y, si lo hace, será sufriendo. Dado que el lunes es el día con más consumo televisivo no creo que Mediaset se permita el lujo de confiar en un serial tan irregular.

< EL INCIDENTE >

Los directivos de Atresmedia han necesitado pensárselo varios años para colocar esta historia. Con una buena factura y un elenco de lujo, el balance final me resultó muy vacío. Retazos de otras series ya superadas (como el embarazo de la virgen, a lo Jane ídem), intrigas muy artificiales, esos puntos de drama cero sutil. El surrealismo no vende, pienso que el televidente quiere sucesos reconocibles. Hablando de emisiones generalistas, que hay muchas propuestas rarunas con tropas de fans, pero no será el caso. Por mucho que Marta Etura preste sus constantes vitales de ‘ay’ extendido en cada plano. Su supuesto traslado a La Sexta significaba una estrategia de desconfianza total en la capacidad viral del producto, aunque quisieran venderlo como una sinergia positiva. Al final se ha quedado en Antena 3, para hundirse con sus fatalidades frente a la competencia.    

< HÉROES, MÁS ALLÁ DEL DEBER >

Los docurrealities tienen un potencial muy fuerte. Con una gran realización y una línea gráfica impecable, aquí nos presentan a cinco protagonistas cuyo trabajo merece focos y un ejercicio de voyerismo descarado. Muy en la línea de POLÍCIAS EN ACCIÓN somos testigos de detenciones, intervenciones médicas, incendios… Hechos que provocan ese interés morboso que funciona de lujo. El extra es la parte emocional de los héroes sin capa. Un buen prime time para Cuatro, que necesita de productos con una continuidad como EN EL PUNTO DE MIRA. Remite un poco a los orígenes del canal, aunque con la cuota amarillenta de Mediaset. Esa realidad que no descansa, carne de titular, promete secuelas. Desde luego, prefiero esta premisa que las interpretaciones de CENTRO MÉDICO, muy poco creíbles, por mucha divulgación que hagan de los hechos clínicos. 

< ESTOY VIVO >     

Mi mayor aplauso va para este experimento entre lo futurista y lo trascendental. Somos poco dados a hablar de la muerte y el planteamiento tan peculiar del cielo y sus habitantes resulta muy curioso. Quizá demasiado rompedor para el target objetivo del ente público, pero con una brillante realización. Es más, todo el lenguaje remite a lo cinematográfico, superando con creces a las rivales anteriores. Actoralmente prima la solvencia de Javier Gutiérrez, Alejo Sauras y una chispeante Anna Castillo. Quizá me resultó excesiva la presentación del conflicto con Roberto Álamo y su trágico no final. Sin duda, La 1 necesitaba recuperar la confianza en sus ficciones. El punto de partida del personaje principal asegura episodios interesantes, veremos cómo los resuelven. Lo peor, su horario tardío, lastrada por el patetismo insufrible de Javier Cárdenas, empeñado en ‘mortificarnos’ con HORA PUNTA.   

En cuanto a la ‘vuelta a la parrilla’ se ha limitado a los magazines y programas diarios, con el hito del flequillo de Ana Rosa o los nuevos grafismos de ESPEJO PÚBLICO. La que estrena carpeta es Lara Álvarez, quemada de más entre DANI&FLO. Su función parece insuficiente para levantar los nulos resultados del show. Por suerte, quedan más intentos para las teles y su obsesión de liderar sólidamente. Aunque la fragmentación de audiencias haya empobrecido los datos y ese 20% de share, justo y necesario históricamente, parece hoy un milagro. Quizá tengan que pedir a la Diosa Julia Gutiérrez Caba que extienda una de sus pantallas virtuales y cambie el panorama. 

# SÍ · Por el momento los canales se han respetado y han optado por no contraprogramar. Ojalá sea así todo el año y no hagan que el espectador esté perdido, maltratando los productos y teniendo a los equipos de trabajo con miedo a fatídicos desenlaces.

# NO · Seré pesado y lo diré cuantas veces sea necesario, pero echo mucho de menos aquellas galas fastuosas en las que se presentaba el arsenal de las teles para la rellenar cada franja. Con aquellos estilismos desorbitados, números musicales de dudoso gusto, guiños entre compañeros... Eran oro puro y un modo promocional perfecto. ¡Que vuelvan, que vuelvan!

martes, 8 de agosto de 2017

El Lerele 8.6



Hubo tiempos en que la televisión pública dedicaba noches y noches a programas de entrevistas con elocuentes anfitriones. Desde Ángel Casas a Pedro Ruiz, pasando por Mercedes Milá o Julia Otero. Eran espacios unipersonales donde la palabra tenía todo el protagonismo, de la mano de personajes del momento. En los últimos años se había perdido totalmente esa capacidad de contar, de dar tiempo a una charla relajada, de poner el foco en algo tan sencillo como enriquecedor. Curiosamente, fue Bertín Osborne quien recuperó esta esencia, logrando conectar con millones de espectadores. Personajes poco dados a mostrarse llamaban a su puerta o abrían la propia para contar y contarse. Las exigencias del cantante cañí acabaron con su fichaje millonario por Mediaset y el trasvase de formato. Eso sí, sin alcanzar los réditos de origen. Las lenguas catódicas contaron entonces que buscaban un reemplazo eficaz que recuperara ese nicho de televidentes. Hasta que Gestmusic puso en bandeja a una Lolita Flores, perfecta sustituta de caseríos varios. Con un programa muy a su medida, estrenado seguramente a destiempo. La idea de LOLITA TIENE UN PLAN es que la hija de La Faraona ejerza de ella misma en una casa de alquiler, que hace las veces de su Lerele particular. Un cuadro de Lola da la bienvenida a un triplete de invitados que se dejan seducir por el encuentro y las sorpresas que la hijísima tiene guionizadas. En el estreno tres actrices rompieron el hielo de forma muy efectiva y cercana: Lola Herrera (m-a-r-a-v-i-l-l-o-s-a), Cayetana Guillén Cuervo (h-a-s-t-a-e-n-l-a-s-o-p-a) y Adriana Ugarte (p-e-r-f-e-c-t-a). El elenco sirvió para que la propia casera se sumara como una más y fluyera el momento.

Había mucha expectación por saber qué elementos de MI CASA ES LA TUYA aparecerían, cual cromos repetidos. Ya se sabe que llegar a rebufo es un hándicap, lo cual no implica que se pueda superar al original. En mi opinión fue el caso. Es cierto que los planos de contexto, el elemento puerta, la envidiada piscina o los comentarios a cámara son primos hermanos. En el caso del campechano rostro de Telecinco juegan a la entrevista previa, como aperitivo. Aquí trufa la emisión y amplía el hilo conversador. Aunque los piropos de ida(s) y vuelta(s) chirriaban, me gustó que el concepto fuera más allá de dar a conocer el personaje. Eso que la competencia da tanta importancia, incluso con el punto ‘ingenuo’ del presentador, que pregunta como haciéndose el tonto. El planazo naturalizaba el comer en TV, algo muy con sello SÁLVAME,  e incluía el poder de la palabra. Tanto como cuidar los recuerdos y poner la mesa como enlace social de intimidades sanas, pero principalmente compartiendo temas de interés o debate cultural. Eso que, como profesionales con inquietudes y reivindicaciones, unía al reparto. Desde protestar por los escasos papeles de edades reales o para mujeres adultas o, sin más rodeos, la telepromoción, a modo de queja, en la que Lolita lamentaba la escasa suerte de su hija, harta de ir de casting en casting. ¡Suerte, Elena! Veremos si en próximos episodios tu ‘mamá-mánager’ es capaz de nadar tan bien y sumarse a la corriente o precisa de más ayuda del equipo de redacción.

Otra observación, los primeros planos de las arrugas son un peligro para el HD, que no perdona. Como la emoción en la mirada de la joven Adriana, ante los elogios de la gran Lola Herrera. La misma que sufrió el ‘Castañagate’, al perder su elemento de la suerte en un taxi y encontrarlo una Lolita en horas bajas. Nada nuevo, porque ella se ha preocupado por tenernos al día en posados y exclusivas. Curioso fue que se autodenominara «jugativa» y pusiera en acción eso, un juego, para avanzar. Quedó natural, aquí no había pelotas ni despliegues machirulos, más bien naturalidad. Las verdades y las mentiras siempre tienen un punto de enganche, más para los voyeurs desde su sofá. Y así lograron otra excusa para las confidencias entre diferentes generaciones de actrices. Con otros tantos éxitos que pululaban entre planos. Por ahí dijeron colarse un espíritu muy de “si me queréis, irse”. Cortinas mediante, pero no se fue nadie. Es más, llegó el polifacético Edu Soto y fue él quien puso el punto cantarín a la noche. Su homenaje en temas a las invitadas resultó un poco largo, tanto como él y su talento. Se nota que la productora sabe sacar provecho a sus estrellas, pues él y la inquilina compartieron TU CARA ME SUENA. Para cuando entonó todo su repertorio la que fuera directora de UN PASO ADELANTE no sabía qué hacer con los palillos chinos. Del sushi fueron a su moño y para entonces eran su marcador rítmico. Muy total. No lo fue tanto su rendimiento, pues el estreno se conformó con un pobre 8.6% de share y 1.077.000 espectadores. La escasa promoción y el hueco veraniego no jugaron a favor. Aunque en las redes los comentarios fueron muy positivos. Yo repetiré, con la esperanza de que Lolita no cante el ‘Sarandonga’ y rompa el clima.  

# SÍ · Me gustó mucho que en el pequeño ‘confesionario’ de declaraciones, junto a las fotos de la folclórica familia, cada invitada tuviera silla propia, acorde a su personalidad. Una vintage, otra farandulera y la última sofisticada. ¿Quién era quién?

# NO · El tratamiento de las imágenes de recurso se me quedó pobre. Demasiado planas. Un programa así permite juegos algo más creativos para el equipo gráfico. Es un tanto aprovechar el archivo histórico del ente público, mejor con una presentación atractiva.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Del dicho al canteo



Sentados en sus despachos, rodeados de gráficas, con el teléfono echando humo, cruzando los dedos para acertar… No debe ser nada fácil ejercer de programador, incluso de directivo de una cadena de televisión. Tomar decisiones implica dinero (mucho) y personas (cada vez menos). Un fallo que, por pequeño que sea, puede ser el impulso para la competencia. En mi opinión, este perfil profesional requiere de inquietud, creatividad, riesgo, humildad. Rasgos que se traducen en estrategias y proyectos. Lo ejemplifica a la perfección Fernando Jerez, en #0, reinventando los términos catódicos y apostando por la diferencia sin titubear. Pocos ‘colegas’ pueden presumir de dobles saltos mortales, negando concesiones y jugando a los cromos repetidos. Es especialmente llamativo en el ente público, con una dirección nefasta de contenidos y la desconexión total con la audiencia. Los canales privados llevan años de tiras y aflojas, emulando franjas de emisión, cuando no parillas enteras. El giro al ‘blanco’ de Atresmedia redujo esta dualidad absurda, frente al colorido chillón de Mediaset. Aunque seguimos viendo cómo, de vez en cuando, los calcos catódicos logran estrenarse. Es el caso de ME LO DICES O ME LO CANTAS, la versión low cost de LA PARODIA NACIONAL. El que fuera formato inédito con Constantino Romero y su troupe de cantantes/humoristas, se presenta ahora en una especie de TU CARA ME SUENA paródica. Eso sí, el perfil de concursantes es mucho más bajo, intoxicado por la vorágine de Telecinco y sus caras visibles. Se cuelan algunos perfiles más actorales y musicales, perdidos entre la amalgama de excentricidades varias que campan a su anchas por los platós de Fuencarral. Salvo, como siempre, a Jesús Vázquez, perdido en un espacio que poco tiene que ver con sus recursos. Ni él puede tomarse en serio un bodrio semejante, con letras cogidas con pinzas, que pretenden ser la crítica social remasterizada.

Los productores de GOT TALENT esperaban reproducir sus días de gloria, pero con un programa tan poco atractivo no han logrado cautivar al espectador. Las pelucas de mala calidad, el vestuario digno de bazar, el sonido tan ramplón… Cualquiera cae en las comparaciones con el titán de Antena 3, que tan bien ha sabido posicionar el entretenimiento en una noche como la del viernes, en la que históricamente las familias se sentaban en el sofá a sorprenderse. Aquí hay poca tele que cortar, pese a contar con un buen plató, resulta más bien frío. Quizá sea la ausencia de directo que, a mi juicio, aporta muchos matices positivos al espectáculo. El fenómeno de Los Morancos, que triunfan en YouTube con sus videoclips dando zascas a la actualidad, parece un hecho aislado, con algún programa de humor en las autonómicas como excepción. Quizá la gente ha concentrado en las redes sociales sus ánimos de mofa y escarnio a los políticos o personajes dignos de titular. El supuesto karaoke con los números musicales no engancha, por mucho que la base sean hits reconocibles. El jurado tampoco suma demasiado. Cristina Rodríguez se pasa de protagonismo; Santi Millán no está en su salsa y se nota; Yolanda Ramos muestra un perfil más bien bajo tras la gloria del TCMS; y Jorge Cadaval hace lo que puede levantándose de la silla y aprovechando el estreno de su marido en pantalla. Leyendo comentarios, muchos señalaban que el fracaso no ha sido ni tan grande al tratarse de la temporada de verano. Aunque los mandamases se llenen la boca diciendo que para ellos todo el año es igual de importante, sabemos que es la época estival la apropiada para probar o lanzar compromisos sin mucha esperanza. El prime-time está muy pobre estos días, pero un show así, de semejante presupuesto y resultado, no se justifica.

Aunque quieran vender como correcto el 13,6% de share y los 1.793.000 espectadores de su estreno, anoche la sangría fue evidente, cayendo al 9,7% de share y un total de 1.181.000 televidentes. Veremos qué pasa las próximas emisiones, quizá vuelvan de vacaciones los amigos del género cantarín. Los mismos que esperan como agua de otoño pesos pesados como LA VOZ o el revisitado OPERACIÓN TRIUNFO. Esa batalla sí que se antoja interesante. ¿Cómo lograrán encajar las piezas los jefazos para ganar la partida? Tienen muchas horas de playa para pensar y darnos una tele digna, basada en la calidad, por favor.

# SÍ · Telecinco nunca tira la toalla con la producción propia. Prueba, con mayor o menor acierto, a plantear opciones donde la música siempre tiene protagonismo. Es algo muy de su ADN catódico.

# NO · Asumo que hay todo un equipo, con todo esfuerzo por sacar adelante algo así, pero podrían haber buscado nuevas fórmulas que alejaran del referente de éxito, véase TU CARA ME SUENA. Vale que, como elemento diferencial, los jueces ejercen como capitanes de equipo, pero se imitan demasiado los tempos, incluso las bromas colectivas. Chirría mucho. Demasiado. 

martes, 1 de noviembre de 2016

#TodosSomosChenoa



Anoche todos fuimos Chenoa. Ese corazón roto encima del escenario, el ex que intenta reparar un daño público, esa cobra que remató una historia que vimos nacer, sus palabras descarnadas de querer y una canción que era una declaración del piel con piel. ¡Qué tensión! Todo el concierto, mediocre en sus planteamientos, tenía sentido por este momentazo sin esconder. La organización lo sabía, cebándolo en los documentales previos y dejando el tema como dúo de oro, casi como final de los finales. Del silencio cómplice al llanto incontrolado, era difícil asistir a ese sueño del romanticismo hecho voces. Bisbal entró con una actitud entregada, enérgico y con ganas de saberse cerca de la que un día fue la mujer que robó sus notas de amor. Ella, en cambio, estaba como un bichobola, incapaz de levantar la mirada y entrar, como se merecía, en el subidón romántico. A nivel bocal su perfección era de sobra conocida, muy superior a la del resto de sus compañeros, salvo honrosas excepciones (Bustamante, Manu Tenorio y poco más…). Por un momento, volvíamos a aquella academia, a revivir una historia de dos, que era también un poco nuestra. Así que ahora, en la reválida, el imaginario colectivo esperaba un culmen espectacular. Y vaya si lo hubo.

El parón antes de la frase de cohabitar final, con el discurso del almeriense aumentaba la tensión. Sus palabras (“Siempre te he tenido mucho cariño y te tengo y te tendré”) parecían sinceras (“Que lo sepa la gente, por favor”), pero escasas y egocéntricamente erróneas (“Para mí ha sido un privilegio poder cantar conmigo”), ante una mujer que, públicamente, se había lamido sus heridas. La agitación posterior y el no beso, con ella zarandeada, carne de gifs y memes, fue un remate cruel. Seguramente, fruto de los nervios del momento. Fue entonces cuando a petición de él (“Di algo chiquilla, que no has dicho ná”) ella se desnudó, una vez más, por mucho que el contexto la tuviera en shock (“Es que me da vergüenza”) y tratara de escurrirlo diciendo que era broma. El “Mientras que hacemos el amor” dio paso a un abrazo sentido de Laura y a la pregunta de él (“¿Estás bien”). Unas risas y un beso al aire de la rotunda Chenoa parecían el broche perfecto, pero no. Fue entonces cuando ella procedió a su discurso (“Y para mí, que quede muy claro, también ha sido todo un honor cantar contigo, David. Te quiero mucho, lo sabes, y quiero mucho a tu familia, que está por ahí, le mando un beso gigante. Con todo el respeto y el amor del mundo. Os quiero muchísimo. Gracias. Y eso incluye a su club de fans, que son un amor también para mí. Todos mis respetos"). Quedó como una señora. Y siguió ahí, encima de esa pasarela nostálgica, cantando dos temas más, mientras las lágrimas, dicen, eran incontrolables. Podrá justificarse con la emoción del reencuentro, del volver a estar con los compañeros con los que un día firmó su triunfo. Aunque todos queremos creer que estaba con el disgusto de su vida y sin chándal en el que refugiarse. Las lentejuelas imponían ser artista y no persona, pero su corazón no entendía a estribillos. Sinceramente, ya lo pensábamos, pero anoche concluimos que la mallorquina no ha superado esta historia, que los Aves Marías fueron insuficientes para ella, necesitada de ese latir que la hizo más humana. Y tiene que ser un fastidio vivir algo así de forma televisada y con la novia recauchutada de tu ex aplaudiendo desde las gradas. Chenoa, atrévete a ser feliz, seguro que otro hombre te dará la vuelta incontrolada y susurrará como mereces.

Por lo demás, el concierto fue muy flojo en realización y sonido. Impropios para un evento televisivo tan esperado. Lo de Juan Camus no tiene nombre, su afán de protagonismo venía a tapar su falta de talento artístico. Que en ‘Mi Música es Tu Voz’ no cantara su frase fue cutre. Los estilismos eran una regresión a la incredulidad que provocaban sus looks de cada lunes, quince años atrás. Vestidos inadecuados para un directo, cual pretendidas divas low cost, incluso maquillajes de noche de Halloween. Si pretendían dar miedo, lo consiguieron. La presentación de Verónica a Alejandro Parreño, (“No es un musicazo...”)un ¿lapsus? de la emoción, del que ha querido excusarse. En cuanto a Rosa López, se ha convertido en un juguete roto. Ha perdido voz en el camino, seguramente de tanta clase e imposiciones de una industria que jamás la permitió ser ella misma. ¿Resultado? Una voz enorme apagada, poco a poco, sin éxitos que resaltar. Que su única canción en solitario fuera ‘Europe’s living a celebration’ lo dice todo. Y en la suma, más de uno de los dieciséis debiera verse un poco ‘La Voz’ y darse con un canto en los dientes. Porque vaya suerte tuvieron de formar parte de un fenómeno sin precedentes, musical y catódico. De ahí que las quejas de más de uno en los tres programas previos sobraran. Humildad y gratitud. Que seguro los mandamases explotaron su filón, pero ellos sacaron mucho y más de ser protagonistas de esa corriente única llamada Operación Triunfo.

# SÍ · Cuando se hacen bien las cosas, llegan a la audiencias. Me refiero a su momento, cuando el formato, con una esencia limpia y del todo artística, conectó con los espectadores y dio paso a un acontecimiento inolvidable. Ahora nos han devuelto a ese momento, hemos viajado a nuestra realidad de entonces y hemos revivido instantes únicos.

# NO · Este no es de sorpresa, pues me esperaba una audiencia mucho más millonaria. Recuperando, de alguna manera los datazos históricos del 2001. Anoche el concierto fue visto por una media de 4.149.000, logrando un buen 27,5% de cuota de pantalla. La cobra se elevó hasta casi los 4.800.000 espectadores. Es cierto que la actual desfragmentación de la programación complica barrer como entonces, pero la competencia de Antena 3 y Telecinco se había retirado de la batalla, optando por no emitir capítulos de estreno de 'Mar de Plástico' y 'La Que se Avecina'. Eso sí, en redes sociales fueron protagonistas absolutos. 

jueves, 21 de abril de 2016

El Príncipe DEP



Desde anoche, millones de espectadores se van a quedar muy huérfanos televisivamente sin EL PRÍNCIPE, Fátima, Morey, Fran, Faruq… O lo que es lo mismo, la historia a la que han dado vida Hiba Abouk, Álex González, José Coronado y Rubén Cortada, entre muchos otros. Me enganché a sus tramas desde el primer capítulo, por controvertidas, novedosas, románticas, impactantes. Desde  su productora, Plano a Plano, supieron hacer una mezcla perfecta de la intriga a la violencia, fusionada con el amor imposible y los momentos más pasionales. Un cuento reversionado, con malos muy malos y buenos no tan buenos. Presentando, en la superficie y en el fondo, una cultura apenas retratada hasta entonces en nuestra ficción. Las interpretaciones no serían dignas de Oscar, pero tenían esa carga de verdad necesaria que llevaba al espectador a empatizar rápidamente. Considero todo un acierto que se limitaran a contar la historia en dos temporadas, alargando eso sí la segunda y dividiéndola, para amortizar en términos de audiencia. Supongo que Mediaset se esperaba romper todos los techos de éxito, aunque al final no ha sido para tanto, pero un 29,2% de share y 5.213.000 espectadores indica que había interés por descubrir el desenlace. Las redes sociales bullían anoche en cada escena de acción, con las muertes in crescendo y la violencia que se respiró durante el capítulo. En todo momento, los responsables comunicaron la grabación de cuatro finales, guardando bajo llave su elección final, pero considero que han sido fieles a la narración y, desgraciadamente, el llanto tenía que marcar una serie así. Disney y Hollywood nos han inoculado la idea de los happy endings, pero la realidad es otra cosa, más cuando está marcada por un fanatismo como el que vertebra todo el desarrollo argumental.

¡ATENCIÓN, COMIENZAN LOS SPOILERS! Puede que a estas alturas no sepas qué pasó, por eso en ti está seguir leyendo o no. Difícilmente habrás sorteado los comentarios a la contra, la decepción de los fans, la desilusión de los defensores del amor, por encima de todo, incluso de un terrorista despiadado. Sí, la muerte de Fátima resultó descorazonadora. Casi en el último plano, una tanda de disparos descontrolada tuvo que acabar impactando en su cuello. Khaled no podía permitir que la pareja de enamorados, cómplices y amantes perfectos, terminaran felices, superando todo el surrealismo yihadista. Así que acabó con la vida de su esposa, mientras el adonis de Javier Morey tuvo que quitarse la camisa/camiseta por última vez, en pro de un torniquete, que resultó insuficiente. Se escapó la vida de la bella, con discurso épico de romanticismo y beso eterno, como sello de lo que fueron el par de dos más tormentoso. Poco antes Fran, el señor Coronado, remató al malo de la película serie, en su último estertor antes de morir. Todo el capítulo fue una sucesión de tiros a tropel, sangre hiperbólica, llantos desconsolados. No era fácil de consumir desde casa, como no lo son las noticias reales que inspiraron esta fantasía trágica. La factura de este Príncipe estuvo siempre marcada por los colores intensos del barrio ceutí y el recurso tecnológico a escenarios a lo grande. El ojo había momentos en que no se dejaba engañar. Por eso se agradecía el realismo de los exteriores, como el pantano en el que recrearon la escena de cierre. Con recurso al dron para contextualizar la despedida de piel con piel, la vida frente a la muerte. Alejando al espectador en un momento tan íntimo. Insuficientes me resultaron las escenas de título de crédito, cerrando todo el contenido, pero asumo su función narrativa. Ese mirador con ‘el Príncipe’ solo, vacío, esperando que ‘la Princesa’ apareciera milagrosamente. Pues no, nos quedamos con las ganas. Y la duda de si de será LA VERDAD la heredera de este fenómeno. ¿Podrán los abdominales de Jon Kortajarena superar a los de Álex González? Esperamos la batalla. Mientras, ya anuncian un pack de toda la ficción con los finales no emitidos. Todo sea por el negocio. Por mi parte, no caeré en ese Marketing. Y desde estas letras digo para siempre: Adiós, Príncipe, adiós.

#SÍ · El especial previo y posterior a la emisión, con los comentarios del elenco, los técnicos, asesores y demás equipo daba interesantes datos a los amantes de la cosa televisiva. Detalles de making of que permitían comprender el desarrollo de las grabaciones, especialmente las complejas. O las despedidas de los actores y actrices de sus planes de rodaje, humanizando un trabajo que ha resultado perfecto.

#NO · Me pareció abusiva la Publicidad, pero entiendo que era su gallina de los huevos de oro. Pero podían haber cuidado un poco más los cortes y evitado el anuncio dramatizado de las depilaciones, que ciertamente sobró siempre.

martes, 12 de abril de 2016

El desquite del Top (Dance)



Vuelvo a abrir este diario, años mediante, porque la televisión me apasiona y necesito compartir mis opiniones sobre los estrenos y habitantes de la pantalla amiga. Necesitaría una tertulia diaria con buenos amigos tan teleapasionados como yo, para ponernos al día, rajar sin límites, proponer cambios, fantasear con formatos… Quizá algún día. ¿Quién sabe? Hasta entonces me limitaré a teclear sin censuras sobre todo lo que veo (que bien sabéis es mucho. Puede que demasiado). En esta reentré será el nuevo formato de Antena 3, TOP DANCE, quien ocupe mis palabras catódicas. Precisamente, es una vuelta del baile a nuestros canales, después de fagocitar el entrañable FAMA, ¡A BAILAR! Desde que se anunció la compra de este talent por parte de Atresmedia, el imaginario colectivo volvió a las sobremesas de Cuatro y tantas coreos inolvidables de Vicky, Sergi, Lourdes, Quique, Carol, Hugo, Erick, Mery o Ariadna. ¡Era otro nivel! La frase que acaba de pronunciar mi hermana, fan fatal de aquellos tiempos, es el mejor reflejo de lo que nos deja este nuevo programa. Poco dance y menos top. Siempre defenderé el directo como símbolo de la televisión viva, que apasiona y genera endorfinas, clave en este tipo de propuestas. Las dos primeras galas de casting estaban carentes de todo eso, se antojaban como una fría sucesión de candidatos, perdidos en un escenario enorme. Se perdían, a su vez, sus pasos en semejante escenografía, demasiado oscura. La realización tampoco ayudaba a apreciar el talento, los planos no eran acordes a un show de danza. La productora Boomerang tira demasiado de su gallina de los huevos de oro (cada vez menos rentable), LA VOZ, para repetir muchos de sus planteamientos.

El jurado me resulta flojo, con dos gallitos verborreicos (ellos) y una desdibujada Cruz central, sin brillo personal. Su propia Cruz. En cuanto a los bailarines, demasiado perfil repetitivo, buscando el vídeo fácil. Esperaría de una audiencia sabia valorar Talentos, en mayúsculas, no historias de reality con patas (flexibles, eso sí). Antena 3 vuelve a apostar por un Manel Fuentes que me resulta fuera de lugar, con su canturreo y tono irónico, perfecto para TU CARA ME SUENA, pero chirriante en este formato. La cadena no acaba de encontrar su propio Jesús Vázquez, un profesional todoterreno, que empatiza con los concursantes y conquista a los espectadores. Aspiro a que la Academia, los directos, los bailes en dúos, los retos eliminatorios sirvan de atractivo y enganche. El liderazgo este par de lunes me resulta insuficiente. Recordemos que es el día de la semana con mayor consumo televisivo y frente a propuestas poco exitosas en la competencia, los datos no terminan de convencer. Que las audiencias están fragmentadas, que el consumo ha variado, que el 20% de share es casi un milagro, compro todo eso, pero se espera de una producción así un arrastre social que no acabo de ver. Si miramos atrás, históricamente Antena 3 he pecado de apuntarse tarde a formatos, sin éxito. Especialmente en terreno de telerrealidad. Desde EL BUS, ESCUELA DE ACTORES, el propio PEKÍN EXPRÉS o el DOS DÍAS Y UNA NOCHE, de Susanna Griso. Creo que deben apostar por su identidad propia, ahora bien definida en la ficción de calidad, y buscar la línea de programas que reflejen sus valores esenciales: blancos, familiares, actuales. La actualidad funciona en el grupo y yo recuperaría esa línea grandes concursos que tantas alegrías dieron en su época, o formatos de directo con protagonistas del momento. Un comeback de Nieves Herrero, pero versión 2016. No daré más ideas sin contrato de por medio. Mi baile tiene todo que ver con la pasión por un medio que me atrapó desde niño. Aún no he encontrado mi coreografía perfecta, pero me temo que tampoco la veré en este TOP DANCE. Lo siento Busta.

#SÍ · El ascensor que lleva de la Academia a plató, como elemento industrial, innovador, incluso elemento simbólico perfecto, del cielo al infierno o viceversa.

#NO · El elemento pulsador del público no termina de convencerme, porque creo más en las votaciones reales de la audiencia. Una vez más, ¡directos, directos y directos!