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viernes, 16 de marzo de 2018

Sin capa, pero con caspa



Son muchos años de telerrealidad. Demasiados. Tanto para notar el hastío de los formatos pioneros y las estrategias de sus protagonistas. Telecinco estrenó anoche la nueva temporada de uno de sus caballos ganadores, SUPERVIVIENTES. Y lo hizo un mes antes de lo habitual, para intentar frenar la crisis de audiencias y asegurarse contenido expansivo. El mismo que ocupa horas en sus magazines de turno o que se multiplica en la parrilla a antojo del programador. Llegando a ocupar tres noches sin despeinarse y contribuyendo así a la tristeza de opciones. Aunque prometían novedades y extrema dureza, la gala inaugural fue un calco de las anteriores. Este año cambian los ‘robinsones’, pero poco más. No cuenta renombrar los grupos y los utensilios de artesanía tribal. Véase collares o cetros de los líderes. Es cierto que han remozado el plató o la palapa hondureña, aunque esperaba una evolución más impactante. La sensación era retroceder en el tiempo en un espacio que ha perdido su identidad. Recuerdo su lanzamiento con anónimos y esa sensación de riesgo infinito. Algo que fue inversamente proporcional a la fama progresiva del casting. En su etapa por Atresmedia se cuidaba mucho la parte formal y los excesos eran algo edulcorados. Fue en su retorno a Mediaset cuando el amarillismo impregnó la aventura. Así han reformateado su isla con la suma de corazoneo, personajes basura, musculitos y silicona sin discreción. A estas alturas se agotan los nombres con mayúsculas y el resultado es un elenco ramplón, donde el mayor mérito es haber pasado por la cárcel o embarazar a la hija de una tonadillera con idéntica pena. Juzgar pues a los concursantes me parece absurdo, aunque defenderé la capacidad de superación de una Raquel Mosquera que tiene más agallas que pestañas postizas. Del resto, increíble la presencia del actor Adrián Rodríguez, que parece tenía muchas ganas de verse en este tinglado. Trabajo nunca le ha faltado, ¿habrán llegado sus horas más bajas?

Y hablando de protagonistas, Jorge Javier Vázquez está hecho para la refriega famosíl. De hecho, hizo olvidar su peor versión al frente de GRAN HERMANO. Locuaz, irónico, entregado. Se notaba que tenía ganas de dejar atrás el resto de sus compromisos e hincar el diente al tiburón de la supervivencia catódica. Fue antológica esa mediación a lo matrimoniadas entre Chabelita Pantoja y su aún marido, Alejandro Albalá. Poco quedaba del muchacho retraído y apocopado, enfundado en su traje fashion con los tobillos al aire. Como todas las lindezas que dedicó a su ex, escasa de reflejos. Y no precisamente en el pelazo. Dicen las corrosivas lenguas que ella impidió la presencia isleña del santanderino y el mejor de los males era verse las caras en Telecinco sin mediar exclusivas. Seguro que aprovechan la tensión para hacerse un DELUXE y engrosar más las cuentas cardiacas. Como cardiacos debió poner a muchos Lara Álvarez. Su belleza es abrumadora. De hecho creo innecesaria tanta muestra carnal. Es triste que la utilicen como mujer objeto, con un look perfecto, pero hace que su papel se distorsione. No pasó cuando José María Iñigo narró in situ el desarrollo de las pruebas. Aunque la asturiana borda su labor.

Es cierto que la noche de apertura es insuficiente para analizar el programa. Con los días y la aclimatación a las hostilidades surgen las tramas y se desdibujan los prejuicios con los perfiles de concursantes. Las pruebas dan siempre mucho juego audiovisual y los totales maléficos, más. El gran equipo que hace posible toda esta historia se dejará la piel para que el espectador medio se enganche sin remedio. Ahí es donde la estructura en cascada de Vasile obra el milagro. Minutos en bucle con los dimes y diretes que se hacen sorprendentemente virales. Veremos cómo va el desarrollo, aunque yo reconozco mi lejanía con la fórmula. La sensación de más de lo mismo me invadía. No aguanté todo el tiempo de emisión, pues vuelven a estirar imprudentemente el producto. El error en tiempos se notó en lo precipitado del final, descuidando la parte formal de nominaciones y comunicación a los grupos. Sobrevivirán como siempre y habrá carnaza sin filtros. Como amante de la cosa televisiva, espero y deseo que los mandamases apuesten por novedades de verdad. Estoy convencido de que tienen los cajones rebosantes de ideas geniales, pero al final ‘tiran más dos tetas de dos catetas’. Y sí, he reescrito el dicho. Aunque pensándolo mejor, la clave está en sumar los dos conceptos al cuadrado para que la cadena se asegure el minuto de oro. ¡Así nos va...!

# SÍ · A nivel técnico reconozco el esfuerzo y los grandes resultados.

# NO · Los vídeos de presentación eran un muermo total. Con apenas variantes de unos a otros. Con un esquema muy visto. Cero creativo.
  

martes, 30 de enero de 2018

Con el #Almaia en pie



Si algo ha definido esta reentré de OPERACIÓN TRIUNFO es la verdad de esta hornada de concursantes. Algo que las ediciones anteriores se diluyó tras el terremoto musical que supusieron los legendarios ‘triunfitos’. El espectador ha recobrado las ganas de compartir los sueños de estos jóvenes, especialmente ese target de edad que ha encontrado en las redes sociales un campo de contenidos infinito. Las tramas de la Academia han conquistado, sobre todo en lo que a amoríos se refiere. Desde el no, pero sí de Aitana y Cepeda, pasando por los armarios entornados de algunos y esos besos supuestamente coreografiados. Aunque el oro a los latidos en bucle se lo llevan Amaia y Alfred. Por separado representaban un perfil de músico desbordante de personalidad, con tics y rarezas como sello propio. Unidos son la nota más afinada, entre la ternura y esa ingenuidad que traspasa cada plano. Lo demostraron al piano íntimo de ‘City of stars’, protagonizando su particular película sin alfombra roja. Bastaba su complicidad y millones de voayeurs, testigos de la magia. Era buena estrategia pensar en ellos como dúo para Eurovisión. Otro ser altamente sensible, Raúl Gómez, ha firmado una letra que es un traje a medida de esta carpeta talentosa. ‘Tu canción’ es un regalo que emociona y hace conectar con los latidos rítmicos de la pareja. Es cierto que apostar por una pequeña gran balada puede ser un desatino. Salvador Sobral se sobró con su victoria y quizá los votos vayan a nuevas propuestas. ‘Lo malo’ era esa opción, pero el público parece que prefiere que Aitana War lo den todo al frescor del veraneo y las tarimas.

La gala de anoche fue muy sosa como espectáculo televisivo. Televisión Española y Gestmusic perdieron la oportunidad de crear un espacio más dinámico, cortando la escaleta cual programa al uso. Hasta las presencias internacionales quedaron deslucidas, por no hablar del jurado, que no juzgo su entidad, pero sí su carisma en las intervenciones. Salvando a la hermanísima Sobral. En cuanto a las puestas en escena me resultaron muy pobres, en general. Es cierto que el resto se tiene que dar en la cita de Lisboa, pero el talent ha demostrado que, cuando quiere, sabe poner patas arriba ese escenario. En el caso de #Almaia, el ying-yang del suelo sobraba, era demasiado ‘cutre-luz’. Ellos eran el todo y todo el mundo esperaba sus 'yoes' ancianos, bailando a la vida con pasión. El episodio beso, mi mente maléfica diría que alguien aconsejó se materializara en la votación final. En la rueda de prensa de esta mañana los medios preguntaban si chocarán sus labios en el magno festival. Al compás respondían que según lo sientan en el momento. El share sí que se resiente, pero para bien, cuando no ocultan ese magnetismo. Por mucho que la pamplonica se muestre recelosa, el marketing romántico siempre vende. A ver cómo se preparan de cara  a la gran cita. Por ahora tienen que afrontar la finalísima de esta operación tan bien orquestada. Miedo me da que acaben agotados con la cantidad de conciertos que anuncian, más la promoción y demás. Después de estos tres meses intensos es lógico que quieran aprovechar el tirón, siempre que no desdibujen los valores de estos chicos. El pasado nos dio muestras de las malas prácticas, aunque confío en que tengan las cabezas mejor amuebladas y asesoras a la altura.

Todos sabemos que Eurovisión en sí es un ejercicio muy politizado y geoamistoso. Es de elogiar la entrega de los eurofans, que cuidan todos los detalles y ayudan a mantener vivo el ADN de este encuentro de artistas y canciones. Habrá muchos españoles, dada la proximidad, que se desplacen hasta Portugal y se olviden de comprar toallas. O quizá encuentren unas con un bordado a lo #Almaia, símbolo de su éxito. Ojalá sepan mimar y presentar esta candidatura. Todo sea por acabar con los años fatídicos que llevamos a cuestas. Mientras tanto, fantasearemos con los doces en bucle y quién sabe si un Roberto Leal de maestro de ceremonias el próximo año. Será inevitable venirse arriba y escuchar el corazón contento de este par de enamorados. ¡Suerte y alma, #Almaia!

# SÍ · El punto de tranquilidad de ambos. En el directo es una garantía.

# NO · Agoney merecía defender un tema en solitario. Su voz rotunda y esa ilusión como festivalero confeso hubieran garantizado un espectáculo memorable. 

lunes, 29 de enero de 2018

Euroindecisión



Crecí con la sintonía de Eurovisión como banda sonora de momentos impagables. Desde bien pequeño me estudiaba la candidatura patria y no perdía de vista a los rivales. Fantaseaba con que todos los points fueran nuestros y que el galón se hiciera en un marco incomparable, a tope de brillo y tópicos. Nunca lo vieron mis ojos y mucho dudo que lleguen a verlo. A pocas horas del especial eurovisivo de OPERACIÓN TRIUNFO, no acabo de ver ningún tema como gran reclamo. Estaba claro que la tele pública apostaría por el formato de Gestmusic si el éxito acompañaba. Lo ha hecho y, de ahí, la confianza a los jóvenes cantores para defendernos en el histórico festival. Sin duda, musicalmente los cinco finalistas han demostrado capacidades y evolución en estos meses, así como alentar a las masas fanáticas. Otra cosa es que tenga el poso suficiente para afrontar una responsabilidad así. Sabemos que millones de espectadores siguen la noche y sus estribillos, al tiempo que la industria suele dar la espalda a los intérpretes que se suben al escenario infinito. Esta hornada, a excepción de Agoney (injustamente fuera del quinteto final), mostraba poco interés (nulo, diría) por recibir el ‘honor’ de ser el rostro y la voz eurovisiva. Es más, una vez recibidas las canciones de manos de sus compositores han demostrado unas actitudes poco respetuosas, con episodios de ego y soberbia que las cámaras mostraron en el 24 horas y valieron más de una bronca de la Directora de la Academia, Noemí Galera, y el resto de profesores. Cualquiera puede entender que opinen y quieran definir sus futuras carreras, algo que los pioneros ‘triunfitos’ no supieron cuidar. Véase la frustrante trayectoria musical de Rosa ‘de España’. El pseudo GRAN HERMANO al que han estado sometidos, sirviendo mucho material más allá de lo artístico, ha dejado en evidencia un lado menos naíf del que nos querían vender. El caso es que hoy se sabrá qué tema de los nueve aspirantes irá a Lisboa. Contará con mucho apoyo, pues la cercanía asegura que muchos eurofans tengan ya sus entradas de precio astronómico. Sinceramente, me cuesta apostar y visto algunos comportamientos de la audiencia, como mantener a una Ana Guerra escasita en lo vocal frente al poderosísimo Agoney, lo mismo tenemos sorpresa. No repartiré puntos desde un plató con croma, pero sí diré qué me parece cada canción.

| CAMINA | Grupal | Es un regalo que se han hecho los concursantes y que les reportará sus buenos royalties. Al estar concebido para los dieciséis y haberse colado en nuestras vidas catódicas, no me parece una apuesta de éxito. La versión final ha quedado bastante digna, pero se echan mucho de menos voces icónicas. Se quedaría corta por mucha coreografía o puesta en escena.

| AL CANTAR | Amaia | La pamplonica es un seguro de vida. Este tema conecta con la emoción de este momento que atraviesa y, sin duda, ha conseguido hacerlo suyo. Por mucho que a Rozalén, su autora, no le hagan demasiada gracia algunos cambios. Muestra su color de voz, pero podría perderse en la inmensidad de la gala.

| ARDE | Aitana | Como canción es la que más me motiva. Desde el primer momento se hizo con ella y potenció el lado más intimista. La muchacha será la nueva diva pop adolescente, no me cabe la menor duda. Yo soy más fan de su modo balada (‘Procuro Olvidarte’ me mató) que del efectismo bailongo. Aquí despliega su mejor versión. Tiene carisma y podría enamorar. Eso sí, sus nervios y las dudas de adolescente en ebullición (Vicente vs. Cepeda) restarían efectividad.

| QUE NOS SIGAN LAS LUCES | Alfred | Fue uno de los más críticos, por mucho que el autor resultó un tipo encantador. El tema es un guante, aunque él se empeñe en voltearlo una y otra vez. La anarquía del catalán no me gusta ni un pelo. Sus caras al cantar generarían rechazo y sorpresa, a partes iguales. Por subidito no le daría esta oportunidad.

| LEJOS DE TU PIEL | Miriam | Una gran canción, que en ella se me queda un poco plana. Porque la gallega será muy buena alumna, capaz de demostrar una versatilidad importante, pero a nivel emoción se me queda muy justita. No sería ni de lejos una Pastora Soler o Ruth Lorenzo, aunque como primer single sería solvente.

| EL REMEDIO | Ana Guerra | Soy poco objetivo con esta chica, porque creo que como artista, a nivel de numerazos, ha despuntado. Y si lo ha hecho es porque el programa ha potenciado esta faceta y ella ha sabido aprovecharlo. A nivel vocal está muy limitada, al menos en los directos. Este tema, que ella odia, será un hit de terraceo. Y, aunque lo odio, tendrá que cantarlo en bucle. Para Eurovisión me parecería una broma de mal gusto.

| TU CANCIÓN | Amaia y Alfred | El amor llevado a la música. Ellos trasladan su historia y los televidentes de cualquier rincón del planeta podrán verlo. Hay una sensibilidad cantada que merece la pena escuchar. Quizá no sea buena estrategia apostar por algo así, después del despliegue emocional de Salvador Sobral, pero ellos serían un tándem de éxito. Siempre que no haya un drama a lo ‘Escondidos’.

| LO MALO | Aitana y Ana Guerra | Pegadiza e irreverente. Aunque ellas no acaban de empastar voces y se hace raro en algunos tramos de la canción. El estilo es actualidad y levantaría a todos del sofá. Los nervios podrían ser muy traicioneros en este dúo. Aportar aire fresco sería un riesgo que merece la pena explorar.

| MAGIA | Miriam y Agoney | El tema ‘rescate’ del canario es un poco descarte. Aunque el dúo funciona, la letra ilusionista resulta un poco infantil. No veo que tenga ese chimpún eurovisivo. Me alegra que él en el directo pueda desplegar talento.   

Veremos qué canción cruza la pasarela para convertirse en historia sonora de nuestra televisión. ¡Qué nervios!

# SÍ · Es positivo que grandes nombres de la música hayan creído en esta edición y limpiar la imagen de este proceso selectivo. Aunque el bochorno del año pasado y el gallo de Manel Navarro forman parte de la memoria colectiva.

# NO · El reducir todo este entramado a una gala dentro del talent me parece insuficiente. Siempre hay que mirar a otros modelos, como el de Suecia, donde saben explotar las posibilidades de Eurovisión con un formato propio.


lunes, 1 de enero de 2018

Televieja



Desde que tengo uso de razón mi sitio estaba frente al televisor. El electrodoméstico más mágico que alguien creó para mi disfrute infinito. Cuando el calendario marcaba Navidad me informaba de los especiales de las cadenas y saltaba de unas a otras, para no perder detalle. Lo que entonces eran excesos y episodios memorables se han difuminado hoy a unos mínimos que no entiendo. Puede que el consumo sea menor y la fragmentación de audiencias haga demasiada pupa, pero el medio tiene que contagiar ilusión y apostar por formatos brillantes. Nada que ver con lo que nos han ofrecido estos días. Los enlatados y refritos eran un déjà vu constante, por mucho que adore a Raphael. El maltrato a la música es algo inaudito en nuestra tele. Necesitamos recuperar los directos a lo grande, como está haciendo OPERACIÓN TRIUNFO o LA VOZ. Que los numerazos se llenen de lentejuelas y bailes espasmódicos. Es lo que ocurría en otras décadas, cuando se alzaba a los números uno del momento al primer plano y contagiaban con sus éxitos las noches festivas. Hoy, salvo honrosas excepciones como CACHITOS, en La 2, el recurso al karaoke zapeado resulta deprimente. Lo mismo con los ejercicios de humor, un bucle que aporta cero. Eso sí, aplaudo que HOMO ZAPPING se salte el protocolo y hagan unos gags para enmarcar. Con una realidad digital apabullante y nuevos modelos de narrativa, incluso caras que cuestionan lo establecido, es necesario apostar por otros esquemas de contar hasta los chistes.

Como amante del directo, aplaudo la decisión de Mediaset por colocar su locura salvamizada. En un contexto más propio del anuncio amodioso, Jorge Javier y los suyos fueron la perfecta proyección del surrealismo de cada casa. El especial que justificaban con videoclips con ‘famosos’ fue una excusa, sin más. Apenas dieron bombo a esa parte del autotune y se limitaron al ejercicio de ser ellos mismos. Quizá demasiado. Especialmente en el post-uvas, cuando el presentador se despelotó e hizo un espectáculo digno del mayor cuñadismo televisivo. Si araña share, ¡bienvenido 2018! Quizá yo no viera la gracia a su ego cantado y los pantalones por el suelo, pero seguro que sus espectadores agradecían el gesto ‘espontáneo’. La competencia prefería a una Chenoa más triunfal que nunca, justificando contrato de exclusividad en un pase a vídeos muy ramplón. En la pública José Mota engrosaba sus arcas con sus más de lo mismo, otra concesión absurda del ente.

Del capítulo Campanadas. Básicamente resaltar el evento Pedroche. Habría discusiones por el mando y decepciones cuando se abrió el abrigo rojo y se quedó en el mono de superwoman, tapando sólo sus desvergüenzas. Esas que su marido emplatará, un año más, para jugar al selfie tonto. Chicote al lado de la zapeadora era una ensalada mal aliñada. Nada que ver con el tándem Ramontxu-Anne, perfectamente engrasados. Él capeado y ella de rojo subido. Sobrios y encantadores, con alusiones a la triste realidad, amén de un guión que perfectamente podía ser de décadas pasadas. Sin faltar la conexión canaria, tan estrambótica que chirriaba, en comparación. Fieles a su reality, el quinteto salvador hizo de las suyas. Apelando a las emociones, los chismes y las puyas a Lydia Lozano. Demasiados egos a repartir el balconcillo, pero fieles a su identidad criticona. Quisieron llenar minutos con múltiples tramas, un ir y venir de tópicos que sobraban. El guiño a la audiencia y sus fotos del momento se quedó pobre. Bastante tenían con aguantar lloros y entender el surrealismo de plató. Me tranquilizó que Terelu come las uvas peladas y sin pepita, como yo. Demasiada telepromoción, mezclando la cebada con la cafeína y unos estilismos de relumbrón. Seguramente que el rédito del audímetro sea bueno. Aunque inferior al hito de JJ y la Esteban, logrando el mejor dato de las privadas, como bien se apresuró a recordar.

Los posteriores de madrugada fueron un triste inicio anual. La 1 con los simpares Eva González y Carlos Latre, con entradillas del pleistoceno. Los artistas no fueron de lo más top, ni el propio escenario, con apenas público de brilli-brilli. Nada que ver con la parodia de MI GRAN NOCHE, la película de Álex de la Iglesia, que supo recrear los contextos absurdos de una mítica Nochevieja. Antena 3 siguió refritándose sin pudor y Telecinco recuperó el concierto de Alejandro Sanz. Casi mejor que el desparrame del desdibujado José Luis Moreno. ¿Cómo se habrá ganado los cuartos el rumano/búlgaro/ruso de dos metros que hacía los teatrillos? Un misterio digno de Íker Jiménez. Como otros tantos que espero se resuelvan y acaben con renovar el espíritu catódico en un momento tan singular. ¡Feliz 2018! ¡Que la tele nos sorprenda… para bien!

# SÍ · Habrá quien esté pendiente de los primeros anuncios del año. En mi caso, no puedo evitar descubrir los avances de temporada. Por mucho que sepa qué novedades están al caer, es emocionante ver el compactado de programas, series y películas. ¡Tele-adicción!

# NO · Mi cruzada contra el más de lo mismo. Hay mucho talento que se merece un hueco. ¡Basta ya de repetir esquemas y caras!

martes, 24 de octubre de 2017

'OT' no cruza la pasarela



El tiempo vuela y, a la vez, los hábitos de consumo mediático. Hace dieciséis años nos enamoramos de unos jóvenes inocentes, que con mayor o menor talento artístico, representaban el sueño de vivir, en carnes propias, una auténtica OPERACIÓN TRIUNFO. El formato revolucionó por incluir la convivencia como elemento de enganche. Vivimos el día a día de los muchachos encerrados en la Academia, aplaudimos el rizo cerrado de Nina, los tonos en su sitio de algunos invitados, los romances (escondidos o no). Fue una gallina de los huevos de oro con discos que vendían como churros las grandes superficies. La élite musical protestó por la grandilocuencia de los recién llegados, pero la pataleta sirvió de poco. Lograron un éxito sin (casi) precedentes. La historia posterior es por todos conocida. Los golpes de realidad fueron desiguales, con la pobre Rosa como la peor parada del invento. Hace unos meses ella y sus compañeros se reencontraban ante la mirada millonaria de la audiencia. Entonces, sin haberse ejecutado la cobra, los mandamases pensaron que era buen momento para retomar el programa. Su paso por la privada del rosa chillón se quedó un tanto descafeinado cuando decidieron poner de presentadora a una Pilar Rubio, de lo más limitada. El caso es que anoche, salvando la introducción, llegó el momento de convocar ante el televisor a los más nostálgicos. Esos que se estudiaban las galas, incluso sumaban absurdeces del merchandaising. La campaña previa en redes, con visionados de la virginal edición, ha estado bien construida, aunque parece que ha sido insuficiente. El 19% de share en una noche de estreno así lo refleja. Sin duda, la duración eterna de esta noche debutante fue un lastre. Parecía que la competencia de última hora con LA QUE SE AVECINA podía serlo, pero se quedó en un segundo puesto, lejos de sus datos gloriosos.

El inicio en exteriores, con fallos de sonido y un Roberto Leal hecho un flan no era el impacto esperado en un resurgir. Quizá un guiño de los memorables Bisbal y compañía hubiera conectado con esa esencia de show emocional. Optaron por un fatídico vídeo de casting, eterno y a destiempo. ¿Nadie pensó en un punch que atrapara? Para cuando acabó el repaso a la selección más de uno había bostezado en bucle. Siempre con un pensamiento, el mismo que yo me repetía: «¡Nunca será igual!». Eso sí, me gustó el momento ascensor de la decisión final y me resultó curioso que eliminaran a la chica que podía recordar a Rosa, en versión ELECTRODUENDES. La comparación hubiera sido demasiado obvia. La cabecera muy neón y con la música original me gustó. Entonces entro ella. Mónica Naranjo. La mujer. La diva. La arista. La miembro del jurado. Su actuación grabada, pues una femme fatale como ella no se cambia en un pliqui y lo sabemos, fue un inicio bestial por la voz de la pantera de Figueres. Eso sí, estaba pasada de luces. Como su ídolo, esto fan, me despertó ganas de espectáculo. Otra cosa es que piense que era una concesión muy fácil el que ella abriera la noche. Lo suyo hubiera sido apostar por un nombre internacional que impulsara la máquina. La expectación por descubrir el plató dio paso a la decepción. En pantalla resulta más pequeño de los anteriores, especialmente el espacio reservado a las actuaciones. Mucho led y geometría, pero poca chicha escénica. El giro de las zonas de mesa y sofás se queda pobre. La muchedumbre de público está muy perdida, cuando podían sacar más partido a semejante gentío.  

Del triplete en juicio me quedo con el consejo de la Naranjo sobre el ego, precisamente viendo de su yoísmo, aunque es bueno que los chiquillos lo guarden en los bolsillos. Y sí, metió la pata y el colectivo que la aupó puso el grito en el arcoíris cuando heteronormalizó sus comentarios. El desconocido Ji-Joe se proclamó guardián de la música en sus intros tan poco naturales, mientras el hijo Raphael y Natalia Figueroa sacaba pelo en pecho. Sus comentarios técnicos fueron pedantes. Incluso el tono y los chascarrillos tan guionizados. Feo que se viera la cinta aislante que sujetaba sus micrófonos. El del maestro de ceremonias estaba en su sitio, pero él no siempre. Mejoró según pasaron las horas (¡qué remedio!) y desplegó buenas actitudes. Desde luego, hoy en día Carlos Lozano haría el ridículo. A todo esto, la primera actuación fue a las 23:00 horas y no nos tenían enganchados. Porque lo que habíamos visto de los aspirantes eran muchos derroches vocales y un buen rollo chirriante. Amén de unos estilismos horribles, de los que el equipo no quiso hacerse cargo al recalcar que los habían elegido ellos mismos. Eso sí, el del cuerpo de baile no fue mucho mejor. «¡Ya soy un triunfito!», gritó uno de los dieciocho, un gesto que sí remitía a eso que sabemos que fue algo histórico. Como habitual es que la mosca de la tele campe a sus anchas en los estudios, con manotazos en primer plano para aliviar su vuelo.

Las actuaciones fueron una mala madrugada de karaoke, con los temas elegidos por su enemigo. Más desafinados que Manel Navarro en su eurodrama. Lo del semitono por arriba de uno de ellos fue dantesco. En LA VOZ no pasan estas cosas y eso que sus audiciones están desnudas de opulencia. Reconozco que esta hornada tiene espontaneidad y muy fiel a diferentes estratos de la juventud. Los ensayos previos debieron ser insuficientes, tal y como han reconocido los profesores. La propia Noemí Galera les lanzó el zasca nada más llegar a su nuevo hogar y el primer visionado de debut ha sido grimoso.  Ni la pobre Rosa de España sirvió de revulsivo. Su discurso a trompicones era un lugar común de alguien que no abandona la mirada triste. Y qué decir del vestido de bodorrio con el que cantó su single. Fuera de contexto. El proceso de elección y duda fue algo pesado, como todo el desarrollo. Gracioso fue el desatino de Mario, uno de los perdedores, que repetía «¡Jolines, hay que tener de todo!». El carisma, muchacho, es insuficiente para cruzar la pasarela. Mucho tendrán que trabajar para que los telespectadores sientan esos vibratos, el color de sus voces y perdonen los falsetes. Yo, de momento, seguiré OTeándolo. 
                                                                                                                                                                   
# SÍ · Sin mucha parafernalia, con planos sencillos y declaraciones de intenciones. Así fueron las piezas que nos pusieron cara y nombres imposibles (muy de realities) a los cantarines.

# NO · Mucho anunciar la APP oficial para que fallara. Mala previsión.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Novedades a la parrilla



Me recuerdo nervioso. Con ganas de descubrir las novedades de ese electrodoméstico que me tenía atrapado. Entonces devoraba la información por las revistas especializadas. Cualquier dato me servía para calcular las apuestas, descubrir nuevos rostros, especular con formatos. Todo lo que rodeara a la tele era mi pasión. No podía evitarlo. Incluso en mis juegos más inocentes. Me sabía al dedillo todo lo que pasaba en su interior. Con los años no perdí esa conexión y siempre supe cuál sería mi profesión. Aunque conocer desde dentro la realidad del sector me ha hecho relativizar muchas cosas, incluso perder bastante (por no decir toda) la fe laboral, mantengo mis viejas ‘costumbres’. Es llegar Septiembre y no poder evitar esa curiosidad por la temporada catódica a estrenar. Esta semana desembarcaron algunos de los ases de las cadenas para escenificar el cortejo a los espectadores. Con resultados desiguales, no parece que haya hitos del todo reseñables, pero sí me gustaría comentar algunos de esos debuts.

< ELLA ES TU PADRE >

Hacía mucho tiempo que Telecinco no renovaba la cuota de ficción de humor. LA QUE SE AVECINA funciona muy bien, pero hay que diversificar el catálogo. La premisa travestida resulta muy absurda aquí, pero el trabajo solvente de Carlos Santos sostiene (o lo intenta) la trama. El resto de interpretaciones son muy flojas, a excepción de la brillante Belén Cuesta, siempre auténtica y de Goya. Lo de Rubén Cortada (desnudos mediante) no tiene nombre, ni la inclusión con calzador de Alaska y Mario Vaquerizo. El guion es simple y poco efectivo. Llegó bien por falta de competencia, pero no creo que aguante toda la temporada y, si lo hace, será sufriendo. Dado que el lunes es el día con más consumo televisivo no creo que Mediaset se permita el lujo de confiar en un serial tan irregular.

< EL INCIDENTE >

Los directivos de Atresmedia han necesitado pensárselo varios años para colocar esta historia. Con una buena factura y un elenco de lujo, el balance final me resultó muy vacío. Retazos de otras series ya superadas (como el embarazo de la virgen, a lo Jane ídem), intrigas muy artificiales, esos puntos de drama cero sutil. El surrealismo no vende, pienso que el televidente quiere sucesos reconocibles. Hablando de emisiones generalistas, que hay muchas propuestas rarunas con tropas de fans, pero no será el caso. Por mucho que Marta Etura preste sus constantes vitales de ‘ay’ extendido en cada plano. Su supuesto traslado a La Sexta significaba una estrategia de desconfianza total en la capacidad viral del producto, aunque quisieran venderlo como una sinergia positiva. Al final se ha quedado en Antena 3, para hundirse con sus fatalidades frente a la competencia.    

< HÉROES, MÁS ALLÁ DEL DEBER >

Los docurrealities tienen un potencial muy fuerte. Con una gran realización y una línea gráfica impecable, aquí nos presentan a cinco protagonistas cuyo trabajo merece focos y un ejercicio de voyerismo descarado. Muy en la línea de POLÍCIAS EN ACCIÓN somos testigos de detenciones, intervenciones médicas, incendios… Hechos que provocan ese interés morboso que funciona de lujo. El extra es la parte emocional de los héroes sin capa. Un buen prime time para Cuatro, que necesita de productos con una continuidad como EN EL PUNTO DE MIRA. Remite un poco a los orígenes del canal, aunque con la cuota amarillenta de Mediaset. Esa realidad que no descansa, carne de titular, promete secuelas. Desde luego, prefiero esta premisa que las interpretaciones de CENTRO MÉDICO, muy poco creíbles, por mucha divulgación que hagan de los hechos clínicos. 

< ESTOY VIVO >     

Mi mayor aplauso va para este experimento entre lo futurista y lo trascendental. Somos poco dados a hablar de la muerte y el planteamiento tan peculiar del cielo y sus habitantes resulta muy curioso. Quizá demasiado rompedor para el target objetivo del ente público, pero con una brillante realización. Es más, todo el lenguaje remite a lo cinematográfico, superando con creces a las rivales anteriores. Actoralmente prima la solvencia de Javier Gutiérrez, Alejo Sauras y una chispeante Anna Castillo. Quizá me resultó excesiva la presentación del conflicto con Roberto Álamo y su trágico no final. Sin duda, La 1 necesitaba recuperar la confianza en sus ficciones. El punto de partida del personaje principal asegura episodios interesantes, veremos cómo los resuelven. Lo peor, su horario tardío, lastrada por el patetismo insufrible de Javier Cárdenas, empeñado en ‘mortificarnos’ con HORA PUNTA.   

En cuanto a la ‘vuelta a la parrilla’ se ha limitado a los magazines y programas diarios, con el hito del flequillo de Ana Rosa o los nuevos grafismos de ESPEJO PÚBLICO. La que estrena carpeta es Lara Álvarez, quemada de más entre DANI&FLO. Su función parece insuficiente para levantar los nulos resultados del show. Por suerte, quedan más intentos para las teles y su obsesión de liderar sólidamente. Aunque la fragmentación de audiencias haya empobrecido los datos y ese 20% de share, justo y necesario históricamente, parece hoy un milagro. Quizá tengan que pedir a la Diosa Julia Gutiérrez Caba que extienda una de sus pantallas virtuales y cambie el panorama. 

# SÍ · Por el momento los canales se han respetado y han optado por no contraprogramar. Ojalá sea así todo el año y no hagan que el espectador esté perdido, maltratando los productos y teniendo a los equipos de trabajo con miedo a fatídicos desenlaces.

# NO · Seré pesado y lo diré cuantas veces sea necesario, pero echo mucho de menos aquellas galas fastuosas en las que se presentaba el arsenal de las teles para la rellenar cada franja. Con aquellos estilismos desorbitados, números musicales de dudoso gusto, guiños entre compañeros... Eran oro puro y un modo promocional perfecto. ¡Que vuelvan, que vuelvan!

martes, 15 de agosto de 2017

¿Quién presentará ‘Operación Triunfo’?



El reencuentro de los ‘triunfitos’, la cobra o no de Bisbal a Chenoa, el resurgir de sus primeros alumnos… Estaba cantado que la popular Academia reabriría sus puertas. Esta vez sin los rizos de Nina, una gran pérdida, o el exceso personificado de Àngel Llàcer. Pocos datos se conocen de esta apuesta revival, más allá de la elección de Noemí Galera a los mandos. Conocedora máxima de los engranajes del formato y curtida en mil batallas televisivas. OPERACIÓN TRIUNFO vuelve y lo hace sin despejar quién será maestro/a de ceremonias en el plató. Carlos Lozano fue una elección dudosa en su momento, pero que el ente público mantuvo al de los hoyuelos dadas las cifras de audiencia. Era un elemento tan prescindible que, pese a sus comentarios absurdos, tampoco restaba al conjunto. Cuando Jesús Vázquez tomó las riendas en Telecinco supimos lo importante de un presentador entregado, cercano y con carácter. Tuvo que lidiar con Risto Mejide y sus borderías, demostrando que es un profesional único. El mejor defensor del entretenimiento en este país. La elección de Pilar Rubio en la última edición resultó un gallo estratosférico. No tenía ni la experiencia ni la soltura para defender un gran show de estas características. En Mediaset pagaron caro su fichaje, en todos los sentidos. Después de su descalabro hay mucho morbo en saber quién pondrá cara a las galas. Las quinielas se suceden en los medios especializados, en las redes sociales, entre los fans y aspirantes. Está claro que ‘OT’ necesita alguien con un carisma especial, que sepa aguantar los envites del directo y capaz de trasladar pasión por la música. Tenía que sumarme a las apuestas y presento algunos nombres que considero harían un buen papel. En breve saldremos de dudas…


| JAIME CANTIZANO | Todas las miradas apuntan en su dirección. Su salida de Cadena Dial deja mucho tiempo libre al jerezano, pese a que haya anunciado que tiene nuevo programa de copla en Canal Sur. Eso añadido a su paternidad, que se supone quiere vivir al máximo. Como comunicador es correcto, elegante, con un toque de ironía. Tiende a encorsetarse y eso no jugaría a favor de un macroprograma en el que más vale improvisar y saltarse, de vez en cuando, el guión. Es rostro de los últimos especiales musicales de la casa, como la gala de selección eurovisiva, así que estará en la terna, seguro.

| NURIA ROCA | Su sonrisa es una carta de presentación de lujo. Ha sido embajadora de grandes formatos, el último FANTÁSTIC DÚO. Sabe moverse por el plató, sin perder esa esencia natural, que la humaniza. En la radio ha demostrado que no se calla y sabe defender su terreno. Al haber fichado por la catalana TV3 para defender las mañanas estaría a tiro de piedra de los estudios.

| ROBERTO LEAL | Después de muchos años como reportero en su salto a los platós, primero en ESPEJO PÚBLICO y después en ESPAÑA DIRECTO, demostró que derrocha personalidad y talante. Sería un perfil joven, trabajador de la pública, con ese aire andaluz que da un toque especial. En HOTEL ROMÁNTICO vuelve a demostrar que tiene un gran potencial, por mucho que el dating para mayores no ayude. Lo haría genial.

| PAULA VÁZQUEZ | Alejada del mainstream, veo difícil que sea la apuesta final. En EL PUENTE, de #0, ha demostrado que es una contadora de historias perfecta. Por sus declaraciones, algunas incendiarias contra directivos, parece que tiene su agenda más centrada en propuestas diferentes. En su momento fue la anfitriona de EL NÚMERO UNO o FAMA, ¡A BAILAR! y así otros tantos espacios de éxito. No es una cara bonita vacía. Haría un gran papel y defendería a las mujeres en términos de entretenimiento.

| RAMÓN GARCÍA | Aunque parezca una concesión al viejunismo, de hecho eso marca sus tardes por Castilla, es un profesional incuestionable. Hace unos años le apartaron de primera línea, se refugió en la radio, pero siempre ha demostrado ser un tipo honesto, apasionado de su trabajo y con un profundo sentido de servicio público. En galas no le gana nadie, con o sin capa.  


| DAVID BUSTAMANTE | ¿Por qué no? Como miembro de la primera generación, la del éxito, sería un punto que defendiera el programa donde nació artísticamente. Que sería un poco atrevimiento, desde luego, pero igual es el giro que necesita esta reentré. Con unas clases y bien dirigido, sin perder esos dejes tan suyos, podría dar juego. Más ahora que es actualidad en bucle.

| CAROLINA FERRE | Es una pena que la valenciana no esté brillando en las cadenas nacionales. Lo último que ha hecho es el programa VIDAS EN ORDEN, en Ten. Sin duda, es una comunicadora versátil, irónica, con recursos. Debemos más momentos a esta todoterreno que lo mismo canta como lo hizo en TU CARA ME SUENA, que sustituye a La Campos con más audiencia, en DÍA A DÍA. ¡Te necesitamos!

| JAVIER DEL CASTILLO ‘POTY’ | Si no fuera por algunos momentos a lo Cárdenas, el coreógrafo es un buen hombre de espectáculo. Conoce todos los entresijos, siempre rodeado de artistas, podría ser un mecenas interesante. Con él, de nuevo, se garantiza esa conexión nostálgica que el público agradecerá.

RAQUEL SÁNCHEZ SILVA. Por muy tranquila que esté en sus LIKES de #0, seguro que un bombón así la animaría a volver al gran ruedo catódico. Después de curtirse en dunas e islas, demostró ser una fiera mediática. Con voz propia y sentido del humor. Sabría imponerse a los egos por estrenar y empatizar con todas las partes. Siempre con soltura. 

| MÀXIM HUERTA | Aún por descubrir en el terreno del entretenimiento con mayúsculas, el afamado escritor está esperando su oportunidad para volver a la tele. Humanizaría mucho el programa, con un toque periodístico y curioso. Aportando clase y algún zasca oportuno. Daría mucha frescura y una mirada especial.

Esto en cuanto a mis candidaturas posibles y aplaudidas. Eso sí, tengo unos cuantos nombres que no veo y espero no sean la elección final. ANNE IGARTIBURU es el más de lo mismo hecho presentadora. Lo mismo te habla de Jesulín que da paso a una actuación con esa cara de nuera ideal. No. Rescatar a MARILÓ MONTERO sería un error pues sería el titular constante. Pereza. MIGUEL BOSÉ pudo ser en tiempos el perfecto elegido, ahora está con la voz tomada y la casa llena. Su cabeza no estaría centrada para remar a favor del triunfo. JAVIER CÁRDENAS, sin comentarios. MARÍA CASADO, lo hace muy bien en el matinal, que no saque más los pies del cesto de la información. Y, por último, MERCEDES MILÁ, a la que considero carne de otros formatos. Esperemos que sepan cuidarla en Mediaset.

También se habla de la opción de una dupla. Conductor principal y secundario, más presente en la propia escuela o manejando las redes sociales. Muy en la línea de LA VOZ, donde Tania Llasera aporta algo de desengrase al vivo y al directo. Sea quien sea o en su plural, el reto de poner rostro a OPERACIÓN TRIUNFO es una oportunidad única para cualquier comunicador/a. Todas las miradas se centrarán en los nuevos aspirantes a Rosas de España y compañía, pero también en la persona que les mande cruzar la pasarela. Si es que la hay. Pronto despejaremos la duda y sonará la música… 

miércoles, 2 de agosto de 2017

Del dicho al canteo



Sentados en sus despachos, rodeados de gráficas, con el teléfono echando humo, cruzando los dedos para acertar… No debe ser nada fácil ejercer de programador, incluso de directivo de una cadena de televisión. Tomar decisiones implica dinero (mucho) y personas (cada vez menos). Un fallo que, por pequeño que sea, puede ser el impulso para la competencia. En mi opinión, este perfil profesional requiere de inquietud, creatividad, riesgo, humildad. Rasgos que se traducen en estrategias y proyectos. Lo ejemplifica a la perfección Fernando Jerez, en #0, reinventando los términos catódicos y apostando por la diferencia sin titubear. Pocos ‘colegas’ pueden presumir de dobles saltos mortales, negando concesiones y jugando a los cromos repetidos. Es especialmente llamativo en el ente público, con una dirección nefasta de contenidos y la desconexión total con la audiencia. Los canales privados llevan años de tiras y aflojas, emulando franjas de emisión, cuando no parillas enteras. El giro al ‘blanco’ de Atresmedia redujo esta dualidad absurda, frente al colorido chillón de Mediaset. Aunque seguimos viendo cómo, de vez en cuando, los calcos catódicos logran estrenarse. Es el caso de ME LO DICES O ME LO CANTAS, la versión low cost de LA PARODIA NACIONAL. El que fuera formato inédito con Constantino Romero y su troupe de cantantes/humoristas, se presenta ahora en una especie de TU CARA ME SUENA paródica. Eso sí, el perfil de concursantes es mucho más bajo, intoxicado por la vorágine de Telecinco y sus caras visibles. Se cuelan algunos perfiles más actorales y musicales, perdidos entre la amalgama de excentricidades varias que campan a su anchas por los platós de Fuencarral. Salvo, como siempre, a Jesús Vázquez, perdido en un espacio que poco tiene que ver con sus recursos. Ni él puede tomarse en serio un bodrio semejante, con letras cogidas con pinzas, que pretenden ser la crítica social remasterizada.

Los productores de GOT TALENT esperaban reproducir sus días de gloria, pero con un programa tan poco atractivo no han logrado cautivar al espectador. Las pelucas de mala calidad, el vestuario digno de bazar, el sonido tan ramplón… Cualquiera cae en las comparaciones con el titán de Antena 3, que tan bien ha sabido posicionar el entretenimiento en una noche como la del viernes, en la que históricamente las familias se sentaban en el sofá a sorprenderse. Aquí hay poca tele que cortar, pese a contar con un buen plató, resulta más bien frío. Quizá sea la ausencia de directo que, a mi juicio, aporta muchos matices positivos al espectáculo. El fenómeno de Los Morancos, que triunfan en YouTube con sus videoclips dando zascas a la actualidad, parece un hecho aislado, con algún programa de humor en las autonómicas como excepción. Quizá la gente ha concentrado en las redes sociales sus ánimos de mofa y escarnio a los políticos o personajes dignos de titular. El supuesto karaoke con los números musicales no engancha, por mucho que la base sean hits reconocibles. El jurado tampoco suma demasiado. Cristina Rodríguez se pasa de protagonismo; Santi Millán no está en su salsa y se nota; Yolanda Ramos muestra un perfil más bien bajo tras la gloria del TCMS; y Jorge Cadaval hace lo que puede levantándose de la silla y aprovechando el estreno de su marido en pantalla. Leyendo comentarios, muchos señalaban que el fracaso no ha sido ni tan grande al tratarse de la temporada de verano. Aunque los mandamases se llenen la boca diciendo que para ellos todo el año es igual de importante, sabemos que es la época estival la apropiada para probar o lanzar compromisos sin mucha esperanza. El prime-time está muy pobre estos días, pero un show así, de semejante presupuesto y resultado, no se justifica.

Aunque quieran vender como correcto el 13,6% de share y los 1.793.000 espectadores de su estreno, anoche la sangría fue evidente, cayendo al 9,7% de share y un total de 1.181.000 televidentes. Veremos qué pasa las próximas emisiones, quizá vuelvan de vacaciones los amigos del género cantarín. Los mismos que esperan como agua de otoño pesos pesados como LA VOZ o el revisitado OPERACIÓN TRIUNFO. Esa batalla sí que se antoja interesante. ¿Cómo lograrán encajar las piezas los jefazos para ganar la partida? Tienen muchas horas de playa para pensar y darnos una tele digna, basada en la calidad, por favor.

# SÍ · Telecinco nunca tira la toalla con la producción propia. Prueba, con mayor o menor acierto, a plantear opciones donde la música siempre tiene protagonismo. Es algo muy de su ADN catódico.

# NO · Asumo que hay todo un equipo, con todo esfuerzo por sacar adelante algo así, pero podrían haber buscado nuevas fórmulas que alejaran del referente de éxito, véase TU CARA ME SUENA. Vale que, como elemento diferencial, los jueces ejercen como capitanes de equipo, pero se imitan demasiado los tempos, incluso las bromas colectivas. Chirría mucho. Demasiado. 

martes, 1 de noviembre de 2016

#TodosSomosChenoa



Anoche todos fuimos Chenoa. Ese corazón roto encima del escenario, el ex que intenta reparar un daño público, esa cobra que remató una historia que vimos nacer, sus palabras descarnadas de querer y una canción que era una declaración del piel con piel. ¡Qué tensión! Todo el concierto, mediocre en sus planteamientos, tenía sentido por este momentazo sin esconder. La organización lo sabía, cebándolo en los documentales previos y dejando el tema como dúo de oro, casi como final de los finales. Del silencio cómplice al llanto incontrolado, era difícil asistir a ese sueño del romanticismo hecho voces. Bisbal entró con una actitud entregada, enérgico y con ganas de saberse cerca de la que un día fue la mujer que robó sus notas de amor. Ella, en cambio, estaba como un bichobola, incapaz de levantar la mirada y entrar, como se merecía, en el subidón romántico. A nivel bocal su perfección era de sobra conocida, muy superior a la del resto de sus compañeros, salvo honrosas excepciones (Bustamante, Manu Tenorio y poco más…). Por un momento, volvíamos a aquella academia, a revivir una historia de dos, que era también un poco nuestra. Así que ahora, en la reválida, el imaginario colectivo esperaba un culmen espectacular. Y vaya si lo hubo.

El parón antes de la frase de cohabitar final, con el discurso del almeriense aumentaba la tensión. Sus palabras (“Siempre te he tenido mucho cariño y te tengo y te tendré”) parecían sinceras (“Que lo sepa la gente, por favor”), pero escasas y egocéntricamente erróneas (“Para mí ha sido un privilegio poder cantar conmigo”), ante una mujer que, públicamente, se había lamido sus heridas. La agitación posterior y el no beso, con ella zarandeada, carne de gifs y memes, fue un remate cruel. Seguramente, fruto de los nervios del momento. Fue entonces cuando a petición de él (“Di algo chiquilla, que no has dicho ná”) ella se desnudó, una vez más, por mucho que el contexto la tuviera en shock (“Es que me da vergüenza”) y tratara de escurrirlo diciendo que era broma. El “Mientras que hacemos el amor” dio paso a un abrazo sentido de Laura y a la pregunta de él (“¿Estás bien”). Unas risas y un beso al aire de la rotunda Chenoa parecían el broche perfecto, pero no. Fue entonces cuando ella procedió a su discurso (“Y para mí, que quede muy claro, también ha sido todo un honor cantar contigo, David. Te quiero mucho, lo sabes, y quiero mucho a tu familia, que está por ahí, le mando un beso gigante. Con todo el respeto y el amor del mundo. Os quiero muchísimo. Gracias. Y eso incluye a su club de fans, que son un amor también para mí. Todos mis respetos"). Quedó como una señora. Y siguió ahí, encima de esa pasarela nostálgica, cantando dos temas más, mientras las lágrimas, dicen, eran incontrolables. Podrá justificarse con la emoción del reencuentro, del volver a estar con los compañeros con los que un día firmó su triunfo. Aunque todos queremos creer que estaba con el disgusto de su vida y sin chándal en el que refugiarse. Las lentejuelas imponían ser artista y no persona, pero su corazón no entendía a estribillos. Sinceramente, ya lo pensábamos, pero anoche concluimos que la mallorquina no ha superado esta historia, que los Aves Marías fueron insuficientes para ella, necesitada de ese latir que la hizo más humana. Y tiene que ser un fastidio vivir algo así de forma televisada y con la novia recauchutada de tu ex aplaudiendo desde las gradas. Chenoa, atrévete a ser feliz, seguro que otro hombre te dará la vuelta incontrolada y susurrará como mereces.

Por lo demás, el concierto fue muy flojo en realización y sonido. Impropios para un evento televisivo tan esperado. Lo de Juan Camus no tiene nombre, su afán de protagonismo venía a tapar su falta de talento artístico. Que en ‘Mi Música es Tu Voz’ no cantara su frase fue cutre. Los estilismos eran una regresión a la incredulidad que provocaban sus looks de cada lunes, quince años atrás. Vestidos inadecuados para un directo, cual pretendidas divas low cost, incluso maquillajes de noche de Halloween. Si pretendían dar miedo, lo consiguieron. La presentación de Verónica a Alejandro Parreño, (“No es un musicazo...”)un ¿lapsus? de la emoción, del que ha querido excusarse. En cuanto a Rosa López, se ha convertido en un juguete roto. Ha perdido voz en el camino, seguramente de tanta clase e imposiciones de una industria que jamás la permitió ser ella misma. ¿Resultado? Una voz enorme apagada, poco a poco, sin éxitos que resaltar. Que su única canción en solitario fuera ‘Europe’s living a celebration’ lo dice todo. Y en la suma, más de uno de los dieciséis debiera verse un poco ‘La Voz’ y darse con un canto en los dientes. Porque vaya suerte tuvieron de formar parte de un fenómeno sin precedentes, musical y catódico. De ahí que las quejas de más de uno en los tres programas previos sobraran. Humildad y gratitud. Que seguro los mandamases explotaron su filón, pero ellos sacaron mucho y más de ser protagonistas de esa corriente única llamada Operación Triunfo.

# SÍ · Cuando se hacen bien las cosas, llegan a la audiencias. Me refiero a su momento, cuando el formato, con una esencia limpia y del todo artística, conectó con los espectadores y dio paso a un acontecimiento inolvidable. Ahora nos han devuelto a ese momento, hemos viajado a nuestra realidad de entonces y hemos revivido instantes únicos.

# NO · Este no es de sorpresa, pues me esperaba una audiencia mucho más millonaria. Recuperando, de alguna manera los datazos históricos del 2001. Anoche el concierto fue visto por una media de 4.149.000, logrando un buen 27,5% de cuota de pantalla. La cobra se elevó hasta casi los 4.800.000 espectadores. Es cierto que la actual desfragmentación de la programación complica barrer como entonces, pero la competencia de Antena 3 y Telecinco se había retirado de la batalla, optando por no emitir capítulos de estreno de 'Mar de Plástico' y 'La Que se Avecina'. Eso sí, en redes sociales fueron protagonistas absolutos. 

martes, 26 de abril de 2016

La Embajonada de Bertín



El golpe de efecto de Antena 3 de estrenar en lunes LA EMBAJADA no pudo salir mejor. Y eso que su promoción tampoco me pareció excesiva, pero creo que empezar la semana con ficción es una buena estrategia. Datazos históricos de LA QUE SE AVECINA o MAR DE PLÁSTICO en la misma ubicación así lo demuestran. Sin duda, la competencia con MI CASA ES LA TUYA, de Bertín Osborne, se antojaba más reñida, pero el folclórico hispano/panameño cambió de cadena en horas bajas. Creo que no le acompañó el relativo tirón a la baja de sus invitados. Ágatha y Pedro J. tendrán palmeros, aunque suman más detractores. Así que ahí Telecinco no empleó bien sus cartas. Veremos si aguantan el embiste o se ponen nerviosos y vuelven al jamonero a los miércoles de éxito público. Está la parrilla un poco revolucionada, arañando puntos de share y provocando infartos en el enemigo. ¿Qué pasará en los próximos días? Puede suponer desde la cancelación de VIS A VIS a un baile imposible de formatos, estrellas y horarios. Si a eso le sumamos la irrupción de TEN y DKISS, el panorama audiovisual está que echa humo y los espectadores plácidos en su sofá, disfrutando de una oferta cada vez más variada.

Tras este breve contexto catódico, dedicaré palabras a LA EMBAJADA. Desde aquí reconozco mi admiración Bambú y sus ficciones, siempre con una factura y unos elencos muy sobresalientes. El punto de partida de la corrupción se antojaba perfecto en la coyuntura político/social que atravesamos. Vestir el relato en la diplomacia, con personajes que transitan de la ambición a la aparente inocencia, me resultaba alentador. Aunque visto el primer capítulo creo que han caído demasiado en el folletín, nunca mejor dicho. El abuso al recurso sexual en las tramas, sinceramente, sobra en muchas de ellas. Hay tanto que trasladar al espectador para posicionarse en el relato, que considero se perdieron en lugares comunes y placenteros. Eso sí, con una fotografía muy buena, en la que el ojo no siempre se deja engañar. Pasa como en EL PRÍNCIPE, el chroma suma, pero también da el cantazo. En cuanto a los actores, soberbio Raúl Arévalo, que no da puntada sin hilo en ninguna de sus interpretaciones. Qué decir de Belén Rueda, que no podemos esperar más de ella… Esa cara hierática en cada plano me ‘sobre-enconge’. La mismo cuando se entera de una supuesta infidelidad de su marido, que en el momento en que unos muchachos intentan agredirla sexualmente o cuando se pierde en los brazos insinuantes de Chino Darín, todo un descubrimiento. Aporta luz y novedad, algo que se agradece en nuestro panorama interpretativo. Como lo son las presencias de Abel Folk, Alicia Borrachero, Megan Montaner o Ana Gracia, la mitiquísima Berta de MOTIVOS PERSONALES. No me convencen nada Melanie Olivares, ni mucho menos el abigarrado Carlos Bardem. Y curioso me resultó el reencuentro adolescente de Maxi Iglesias y Úrsula Coberó, que parecía más bien un flashback de FÍSICA O QUÍMICA y sus personajes Ruth y Cabano. Amaia Salamanca se merece un capítulo propio, con su peluca en grana incendiado y esos dejes que se repiten en cualquiera de sus papeles. Rosauro podrá estar orgulloso de su Cata particular.

Me gusta que nos trasladen a Tailandia, con el contraste entre los nativos y los españoles, demostrando nuestro carácter altivo y no siempre generoso. ¡Vaya imagen!, dirán muchos, pero ya es hora de asumir lo que somos. El recurso al viaje temporal, desde el juicio del presente a la acción en la embajada y los tejemanejes un año atrás, dará mucho juego. Así como el rompecabezas de personajes, intrigas y dobles lecturas. El espectador agradece formar parte de esa curiosidad, amando a unos y queriendo enviar a los infiernos a otros. Veremos cómo avanzan las tramas y las caras de Belén. Así como su corte de pelo que, a mi juicio, echa años encima a la oxigenada actriz. Aunque a su personaje parece con que el argentino le eche algo más que una mirada basta y sobra. ¿Echará Bertín el resto y se entrevistará a sí mismo como protagonista de la actualidad fraudulenta? ¿Cambiará Vasile de estrategia y enfrentará a los vecinos de Montepinar con los embajadores corruptos? ¿Las chicas de cárcel se quedarán sin mono amarillo? ¿Tendrá Belén Rueda una cita no a ciegas en el restaurante de Sobera con su yerno interpretativo? ¡Cuántas dudas en el aire! ¡Todo por la audiencia!

#SÍ · El propio contexto, nuevo en nuestro catálogo de ficciones. Presentará una serie de historias que aunque no empaticen directamente con la audiencia, asegurarán mucha ‘chicha’.

#NO · Las pausas larguísimas de Publicidad, que rompían el ritmo. Aunque tardó en entrar el primer corte, siendo un estreno esperaba que hubieran cuidado más este aspecto y no se alargaran 7 minutos.

jueves, 21 de abril de 2016

El Príncipe DEP



Desde anoche, millones de espectadores se van a quedar muy huérfanos televisivamente sin EL PRÍNCIPE, Fátima, Morey, Fran, Faruq… O lo que es lo mismo, la historia a la que han dado vida Hiba Abouk, Álex González, José Coronado y Rubén Cortada, entre muchos otros. Me enganché a sus tramas desde el primer capítulo, por controvertidas, novedosas, románticas, impactantes. Desde  su productora, Plano a Plano, supieron hacer una mezcla perfecta de la intriga a la violencia, fusionada con el amor imposible y los momentos más pasionales. Un cuento reversionado, con malos muy malos y buenos no tan buenos. Presentando, en la superficie y en el fondo, una cultura apenas retratada hasta entonces en nuestra ficción. Las interpretaciones no serían dignas de Oscar, pero tenían esa carga de verdad necesaria que llevaba al espectador a empatizar rápidamente. Considero todo un acierto que se limitaran a contar la historia en dos temporadas, alargando eso sí la segunda y dividiéndola, para amortizar en términos de audiencia. Supongo que Mediaset se esperaba romper todos los techos de éxito, aunque al final no ha sido para tanto, pero un 29,2% de share y 5.213.000 espectadores indica que había interés por descubrir el desenlace. Las redes sociales bullían anoche en cada escena de acción, con las muertes in crescendo y la violencia que se respiró durante el capítulo. En todo momento, los responsables comunicaron la grabación de cuatro finales, guardando bajo llave su elección final, pero considero que han sido fieles a la narración y, desgraciadamente, el llanto tenía que marcar una serie así. Disney y Hollywood nos han inoculado la idea de los happy endings, pero la realidad es otra cosa, más cuando está marcada por un fanatismo como el que vertebra todo el desarrollo argumental.

¡ATENCIÓN, COMIENZAN LOS SPOILERS! Puede que a estas alturas no sepas qué pasó, por eso en ti está seguir leyendo o no. Difícilmente habrás sorteado los comentarios a la contra, la decepción de los fans, la desilusión de los defensores del amor, por encima de todo, incluso de un terrorista despiadado. Sí, la muerte de Fátima resultó descorazonadora. Casi en el último plano, una tanda de disparos descontrolada tuvo que acabar impactando en su cuello. Khaled no podía permitir que la pareja de enamorados, cómplices y amantes perfectos, terminaran felices, superando todo el surrealismo yihadista. Así que acabó con la vida de su esposa, mientras el adonis de Javier Morey tuvo que quitarse la camisa/camiseta por última vez, en pro de un torniquete, que resultó insuficiente. Se escapó la vida de la bella, con discurso épico de romanticismo y beso eterno, como sello de lo que fueron el par de dos más tormentoso. Poco antes Fran, el señor Coronado, remató al malo de la película serie, en su último estertor antes de morir. Todo el capítulo fue una sucesión de tiros a tropel, sangre hiperbólica, llantos desconsolados. No era fácil de consumir desde casa, como no lo son las noticias reales que inspiraron esta fantasía trágica. La factura de este Príncipe estuvo siempre marcada por los colores intensos del barrio ceutí y el recurso tecnológico a escenarios a lo grande. El ojo había momentos en que no se dejaba engañar. Por eso se agradecía el realismo de los exteriores, como el pantano en el que recrearon la escena de cierre. Con recurso al dron para contextualizar la despedida de piel con piel, la vida frente a la muerte. Alejando al espectador en un momento tan íntimo. Insuficientes me resultaron las escenas de título de crédito, cerrando todo el contenido, pero asumo su función narrativa. Ese mirador con ‘el Príncipe’ solo, vacío, esperando que ‘la Princesa’ apareciera milagrosamente. Pues no, nos quedamos con las ganas. Y la duda de si de será LA VERDAD la heredera de este fenómeno. ¿Podrán los abdominales de Jon Kortajarena superar a los de Álex González? Esperamos la batalla. Mientras, ya anuncian un pack de toda la ficción con los finales no emitidos. Todo sea por el negocio. Por mi parte, no caeré en ese Marketing. Y desde estas letras digo para siempre: Adiós, Príncipe, adiós.

#SÍ · El especial previo y posterior a la emisión, con los comentarios del elenco, los técnicos, asesores y demás equipo daba interesantes datos a los amantes de la cosa televisiva. Detalles de making of que permitían comprender el desarrollo de las grabaciones, especialmente las complejas. O las despedidas de los actores y actrices de sus planes de rodaje, humanizando un trabajo que ha resultado perfecto.

#NO · Me pareció abusiva la Publicidad, pero entiendo que era su gallina de los huevos de oro. Pero podían haber cuidado un poco más los cortes y evitado el anuncio dramatizado de las depilaciones, que ciertamente sobró siempre.

sábado, 16 de abril de 2016

Este mando no funciona



Un programa de tele sobre el consumo de la tele, con las reacciones de los espectadores. A priori parecía interesante, pero una vez visto AQUÍ MANDO YO, se me ha quedado en un quiero y no puedo. Su concepto interesante se pierde con un casting desigual y poco creíble. Empezando por el estilismo de los televidentes. A esas horas de la noche, porque los programas que ‘veían’, en su mayoría eran de avanzado prime-time, ¿no se ponen en pijama para ver la tele? Se pierde toda la naturalidad en lo que quieren contar, porque la identificación no llega a ser realista. Como las posturas en el sofá, todo muy estudiado para los tiros de cámara. Entiendo que no sea fácil, pero podían haber planteado unas grabaciones no tan premeditadas. El efecto de autenticidad se lograría con cámaras ocultas, a lo GH, con mucho filtro de edición, pero captando ese realismo del comentario espontáneo. Salvo un muchacho gaditano en calcetines y ropa cómoda, al que sólo le faltó rascarse sus machos, el resto me pareció de catálogo. Estéticamente me gustaron los hipsters de look Star Wars, la pareja indie frikista (él, Borja Nieto, catódico histórico y articulista con latido en la Cuore) o las amigas gallegas (una de ellas, @percebesygrelos cómica de escenario y puntazos a lo Yu). Esas concesiones a ciertos personajes de reputada conexión me sobraron. Hay mucho anónimo digno de plano. Como lo fueron los recursos al suequismo decorativo, desde el cuadro de Audrey Hepburn a las lámparas low cost. ¡Viva España y nuestras ínfulas de interioristas!

La elección de las imágenes protagonistas también se me quedó pobre. Pasan muchas cosas en una semana y aquí el mando filtró a la baja. Demasiado énfasis en el fútbol, cuando ya habían cubierto esa pasión de pelotas. Ciertamente, la ausencia de productos de Mediaset limita y mucho su juego. Porque, siendo realistas, los auténticos fenómenos de cotillismo, chascarrillo y comentario están en las pantallas de Vasile. Esta semana con el estreno de QUIERO SER MONJA, la final de GHVIP y las batallas de sus estercolero stars hubieran llenado la escaleta. Con semejante material haría un algo parecido para abofetear a Antena 3 y su intento de espectacularizar a la audiencia como sujeto activo. Internacionalmente el formato funciona como un tiro, pero aquí presiento que la estrategia de programación va a cavar la propia tumba de los dueños del mando. Un programita breve, como es, escorado en viernes, pasando muy desapercibido, con titanes como el SÁLVAME DELUXE y JOSÉ MOTA me resulta un auténtico suicidio. Yo lo dejaría en una sección más de ZAPEANDO, porque reconozco su punto de interés, pero no su entidad propia de éxito. Tampoco me convence la elección de Micky Nadal como narrador, porque su personaje televisivo hace tiempo que se comió su credibilidad. Y aquí está bien ponerle humor, pero su carga pienso que no suma. Antena 3 tendría que reaccionar y plantear los viernes un show interesante, ya que TU CARA ME SUENA aún tiene meses de parón. Si fueran listos se buscaban un gran formato a lo Ellen DeGeneres y conseguían un golpe de efecto. Eso sí, en directo y con un conductor/a que tenga muchos registros. Y no, no pienso en quienes ellos siempre piensan: Manuel Fuentes y Arturo Valls. Que se esfuercen un poco y hagan del mando un aparato olvidado, porque su propuesta enganche sin remedio. Y mientras, que las abuelas de AQUÍ MANDO YO sigan fieles a sus perlas y esos pintalabios que sobrepasan las comisuras de los mismos. Hablando de pretendientes pesados que llaman sin parar, para mí el auténtico gag de la noche.

#SÍ · A la innovación, el formato busca más allá de lo visto, rompe convencionalismos y pone en primer término al auténtico protagonista de la cosa televisiva, el espectador.

#NO · A las dudas que entran al ver el programa, no se percibe realismo en la disposición de las familias en sus salones, especialmente por su lenguaje no verbal, sus estilismos y las propias reacciones que parecen estudiadas. 

viernes, 15 de abril de 2016

Víptimas del exceso


fotografía | Telecinco

Son tantos años de televisión sin filtros que una gran masa de espectadores se ha aficionado del todo a contenidos que transitan de lo vulgar a lo surrealista. Especialmente cuando hablamos de realitys y su concepción por parte de Mediaset. Nunca hablaré de televisión basura porque, como profesional, reconozco el trabajo de compañeros que se esfuerzan por sacar adelante el más inverosímil de los encargos. Las facturas no esperan, ni entienden de share. Me cansa el fenómeno del arrastre entre programas, la retroalimentación de personajes (de dudoso nivel, en la mayoría de casos), la reiteración de formatos… Que lo próximo sea GH17, considero que dice bien poco de nuestro consumo televisivo. Admiro el formato por muchos motivos, pero creo que nuestra tele necesita respirar con otras propuestas. ¿La gente no se cansa? ¿Necesita ejercer ese voayerismo en bucle? Los perfiles que habitan cada año la mediática casa se vuelven más previsibles, las ansias de bolo y fama transpiran por cada poro de los concursantes, sedientos de encierro. Me llama la atención cómo los espectadores, el primero yo, caemos en esa necesidad de saber, hasta los detalles más íntimos, colándonos por la mirilla en HD y pulgadas infinitas. ¿Significa que tenemos vidas muy tristes y vacías al necesitar estas dosis de lo ajeno? Si es así, me doy pena.

Este preámbulo no es más que una reflexión de un éxito que se supera edición tras edición, con unas mentes capaces de retorcer mecánicas, introducir originales novedades y generar un punto de giro tras otro. Anoche concluyó su versión VIP, con Laura Matamoros como ganadora. Merecedora, en mi opinión, porque siendo una ‘hija de’ desconocida para el público, ha logrado ser auténtica. Malhablada, temperamental, emotiva, estratega, cotilla hasta el extremo, muy en la línea de su predecesora, Belén Esteban. Parece que representan a un modelo de mujeres hechas a sí mismas, que cuentan con el favor del público. Que arrebatara finalmente la victoria a Carlos Lozano así lo demuestra. El presentador estaba demasiado crecido, en Guadalix y más en plató. Pero se lleva un premio más gordo, programa asegurado en el grupo (dicen que podría ponerse al frente de ‘Granjero Busca Esposa’; tranquila Luján, que de ninguna manera te hará sombra) y, de paso, colocar a su pesada ex (adjetivo light). No me gustó el desarrollo de la final, porque siempre defenderé la visión purista de este despropósito multicámara. Ahora a los ‘inquilinos’ les desborda la información del exterior, provocando tramas y desestabilizando a estas cobayas ‘previopago’. Aún recuerdo a Ismael Beiro salir de la casa y llegar a la realidad, como una bofetada de aire muy pesado.

Lo de anoche, con grabación previa de la salida de la casa, me pareció una escenificación de un duelo pobre. El elemento hogar catódico se perdió en pro de ganar votos en los últimos minutos. Las palabras que se repartieron eran indignas de un prime time, de pésimo gusto y dignidad ¿VIP? Jordi González, como siempre, estuvo perfecto en su papel de mediador, con sus entonaciones dramáticas y ejerciendo de maestro de un circo indomable. Aun así, este año le he visto más blando, faltaron grandes dosis de su sarcasmo imprevisible. Con el plantel de Rosas Benitos, Raqueles Bollos, Pequeños Nicolases... ¡Canelita fina! La audiencia estaba asegurada, pero aún así la final ha tenido menor rendimiento que las tres anteriores, también conquistadas por mujeres poderosas. La joven sobrina de Mar Millonaria Flores es la presa del momento, ocupará minutos, páginas, pódiums de discotecas y protagonizará enfrentamientos, llenando las arcas propias y familiares, de su archienemiga casi mamá postiza, del supuesto hermanastro más corto que Marianico. Perezón máximo. Por suerte, el mando tiene más botones que nunca y quien quiera ser víptima de estas emisiones, que busque ayuda. O se descargue Tinder, en caso de soltería irresoluta.

#SÍ · El equipo de profesionales de Zeppelin, por aguantar lo indecidible de semejantes personajes y por su talento. No cualquiera logra sacar oro de un formato así. Me gustó, especialmente, la rueda de prensa de los finalistas con medios especializados en televisión. Aunque fuera un griterío y hubiera demasiados egos entre cuatro paredes.

#NO · El programa ha tolerado actos de violencia verbal y amagos de física que considero tendrían que haber penalizado. Eso es propio de un ¿Very? ¿Important? ¿Person?

miércoles, 13 de abril de 2016

‘El Caso’ es que me gusta



Estoy muy alejado de la programación de la televisión pública. Hace tiempo que no entiendo los criterios sin sentido, las decisiones políticas que han hecho que pierda objetividad, modernidad e innovación. Añoro los espacios de Santiago Tabernero, esos ALASKA Y…, tan bien guionizados por Paco Tomás y Félix Sabroso, rompedores, irreverentes, actuales. Como mucho salvo los OCHÉNTAME o VIAJE AL CENTRO DE LA TELE, porque su archivo es una mina. Muy recomendable volver a ellos, aunque sea A LA CARTA. Pero hace unas semanas, haciendo un zapping tonto, descubrí EL CASO, la nueva serie de la productora PLANO A PLANO, de César Benítez y Aitor Gabilondo. Había leído sobre ella, pero me daba, ciertamente, pereza. Así que no fue como con otros estrenos, que afilo el mando y la hora para no perder detalle desde el inicio. Aterricé sin querer en su primera historia y me quedé atrapado. Su factura está muy bien resuelta, ese aire vintage tan VELVET, aquí con intriga y un elenco actoral que, a mi juicio, supera al de Antena 3. Y eso que nunca he sido muy fan de Verónica Sánchez o el aquí enjuto Fernando Guillén Cuervo, pero dan una naturalidad entre decadente y chic a sus personajes, por no citar al resto de secundarios, muy realistas, acertados hasta en los pequeños detalles. Puede que ser periodista me conecte inconscientemente con lo que cuentan, aunque yo nunca he investigado sucesos de tal modo, sin escrúpulos y con una dosis de imaginación infinita. Esa María Casal ejerciendo de diva, esa trama gay (también muy VELVET) de dos chicarrones de amor a la contra (qué parejón el de Raúl Tejón y Marc Clotet), esa misma Natalia Verbeke divertida y perdida entre el ángel (que sube demasiado a los infiernos) y el demonio despreocupado, volcado en sus reportajes.

Me gusta que muestren cómo se maquetaba a la antigua, el sonido de las máquinas de escribir en plena inspiración periodística, la sobreimpresión en pantalla de los titulares impulsivos y amarillentos… Esta productora sabe lo que se hace, porque han dado a sus diferentes productos una personalidad muy concreta. Aquí las audiencias no acompañan, menos ahora con el titán de LA QUE SE AVECINA o el datazo de Cristiano Ronaldo y sus compañeros en remontada. Finiquitarán la temporada y seguramente la entierren en un cajón. Y a mi juicio será un error, porque TVE necesita series así, que derrochen autenticidad y hagan partícipe al espectador. Lo consiguió con LOS MISTERIOS DE LAURA, maltratada aquí y alzada en EE.UU. (soy fan de la versión americana con Debra Messing). No entiendo que retomen una segunda temporada de OLMOS Y ROBLES, flojita, flojita, y dejen en el camino historias como ésta. ¡Qué articulazo escribiría Margarita Landi! La recuerdo de niño en los platós, con todo su misterio. Pero aquí, en carne nostálgica con la maravillosa Salinas, esto quiero decir Blanca Apilánez, me parece un regalo para el teleadicto. En sus tramas hay romanticismo, pero con cuentagotas, saben dosificar el desarrollo argumental y cada caso consigue atrapar. Como el asesino múltiple del rosario que pulula entre los planos y vuelve del pasado para martirizar al bueno de Jesús Expósito. Mientras el atontado Peluso no se entera de nada, sólo de lo que le hace sentir la niña bien de aspiraciones escribanas. ¡Me encanta! Con ganas de leer el nuevo número. Y ya pueden matarse los vecinos de Montepinar, los vascos/andaluces condenados a entenderse o Pedroche Express, que no pienso faltar a la rotativa televisiva. Si me haces caso, da una oportunidad a la serie, ¡te gustará!

#SÍ · Las recreaciones de los asesinatos o sucesos fatales, con la pareja de protas observando el momento desde dentro, para escribir así una mejor crónica.

#NO · La interpretación de Antonio Garrido. Me gustaba más como presentador. Aquí está excesivo en su hijoputez, entiendo que por exigencias del guión, pero acaba resultando hasta paródico. 

martes, 12 de abril de 2016

El desquite del Top (Dance)



Vuelvo a abrir este diario, años mediante, porque la televisión me apasiona y necesito compartir mis opiniones sobre los estrenos y habitantes de la pantalla amiga. Necesitaría una tertulia diaria con buenos amigos tan teleapasionados como yo, para ponernos al día, rajar sin límites, proponer cambios, fantasear con formatos… Quizá algún día. ¿Quién sabe? Hasta entonces me limitaré a teclear sin censuras sobre todo lo que veo (que bien sabéis es mucho. Puede que demasiado). En esta reentré será el nuevo formato de Antena 3, TOP DANCE, quien ocupe mis palabras catódicas. Precisamente, es una vuelta del baile a nuestros canales, después de fagocitar el entrañable FAMA, ¡A BAILAR! Desde que se anunció la compra de este talent por parte de Atresmedia, el imaginario colectivo volvió a las sobremesas de Cuatro y tantas coreos inolvidables de Vicky, Sergi, Lourdes, Quique, Carol, Hugo, Erick, Mery o Ariadna. ¡Era otro nivel! La frase que acaba de pronunciar mi hermana, fan fatal de aquellos tiempos, es el mejor reflejo de lo que nos deja este nuevo programa. Poco dance y menos top. Siempre defenderé el directo como símbolo de la televisión viva, que apasiona y genera endorfinas, clave en este tipo de propuestas. Las dos primeras galas de casting estaban carentes de todo eso, se antojaban como una fría sucesión de candidatos, perdidos en un escenario enorme. Se perdían, a su vez, sus pasos en semejante escenografía, demasiado oscura. La realización tampoco ayudaba a apreciar el talento, los planos no eran acordes a un show de danza. La productora Boomerang tira demasiado de su gallina de los huevos de oro (cada vez menos rentable), LA VOZ, para repetir muchos de sus planteamientos.

El jurado me resulta flojo, con dos gallitos verborreicos (ellos) y una desdibujada Cruz central, sin brillo personal. Su propia Cruz. En cuanto a los bailarines, demasiado perfil repetitivo, buscando el vídeo fácil. Esperaría de una audiencia sabia valorar Talentos, en mayúsculas, no historias de reality con patas (flexibles, eso sí). Antena 3 vuelve a apostar por un Manel Fuentes que me resulta fuera de lugar, con su canturreo y tono irónico, perfecto para TU CARA ME SUENA, pero chirriante en este formato. La cadena no acaba de encontrar su propio Jesús Vázquez, un profesional todoterreno, que empatiza con los concursantes y conquista a los espectadores. Aspiro a que la Academia, los directos, los bailes en dúos, los retos eliminatorios sirvan de atractivo y enganche. El liderazgo este par de lunes me resulta insuficiente. Recordemos que es el día de la semana con mayor consumo televisivo y frente a propuestas poco exitosas en la competencia, los datos no terminan de convencer. Que las audiencias están fragmentadas, que el consumo ha variado, que el 20% de share es casi un milagro, compro todo eso, pero se espera de una producción así un arrastre social que no acabo de ver. Si miramos atrás, históricamente Antena 3 he pecado de apuntarse tarde a formatos, sin éxito. Especialmente en terreno de telerrealidad. Desde EL BUS, ESCUELA DE ACTORES, el propio PEKÍN EXPRÉS o el DOS DÍAS Y UNA NOCHE, de Susanna Griso. Creo que deben apostar por su identidad propia, ahora bien definida en la ficción de calidad, y buscar la línea de programas que reflejen sus valores esenciales: blancos, familiares, actuales. La actualidad funciona en el grupo y yo recuperaría esa línea grandes concursos que tantas alegrías dieron en su época, o formatos de directo con protagonistas del momento. Un comeback de Nieves Herrero, pero versión 2016. No daré más ideas sin contrato de por medio. Mi baile tiene todo que ver con la pasión por un medio que me atrapó desde niño. Aún no he encontrado mi coreografía perfecta, pero me temo que tampoco la veré en este TOP DANCE. Lo siento Busta.

#SÍ · El ascensor que lleva de la Academia a plató, como elemento industrial, innovador, incluso elemento simbólico perfecto, del cielo al infierno o viceversa.

#NO · El elemento pulsador del público no termina de convencerme, porque creo más en las votaciones reales de la audiencia. Una vez más, ¡directos, directos y directos!