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viernes, 16 de marzo de 2018

Sin capa, pero con caspa



Son muchos años de telerrealidad. Demasiados. Tanto para notar el hastío de los formatos pioneros y las estrategias de sus protagonistas. Telecinco estrenó anoche la nueva temporada de uno de sus caballos ganadores, SUPERVIVIENTES. Y lo hizo un mes antes de lo habitual, para intentar frenar la crisis de audiencias y asegurarse contenido expansivo. El mismo que ocupa horas en sus magazines de turno o que se multiplica en la parrilla a antojo del programador. Llegando a ocupar tres noches sin despeinarse y contribuyendo así a la tristeza de opciones. Aunque prometían novedades y extrema dureza, la gala inaugural fue un calco de las anteriores. Este año cambian los ‘robinsones’, pero poco más. No cuenta renombrar los grupos y los utensilios de artesanía tribal. Véase collares o cetros de los líderes. Es cierto que han remozado el plató o la palapa hondureña, aunque esperaba una evolución más impactante. La sensación era retroceder en el tiempo en un espacio que ha perdido su identidad. Recuerdo su lanzamiento con anónimos y esa sensación de riesgo infinito. Algo que fue inversamente proporcional a la fama progresiva del casting. En su etapa por Atresmedia se cuidaba mucho la parte formal y los excesos eran algo edulcorados. Fue en su retorno a Mediaset cuando el amarillismo impregnó la aventura. Así han reformateado su isla con la suma de corazoneo, personajes basura, musculitos y silicona sin discreción. A estas alturas se agotan los nombres con mayúsculas y el resultado es un elenco ramplón, donde el mayor mérito es haber pasado por la cárcel o embarazar a la hija de una tonadillera con idéntica pena. Juzgar pues a los concursantes me parece absurdo, aunque defenderé la capacidad de superación de una Raquel Mosquera que tiene más agallas que pestañas postizas. Del resto, increíble la presencia del actor Adrián Rodríguez, que parece tenía muchas ganas de verse en este tinglado. Trabajo nunca le ha faltado, ¿habrán llegado sus horas más bajas?

Y hablando de protagonistas, Jorge Javier Vázquez está hecho para la refriega famosíl. De hecho, hizo olvidar su peor versión al frente de GRAN HERMANO. Locuaz, irónico, entregado. Se notaba que tenía ganas de dejar atrás el resto de sus compromisos e hincar el diente al tiburón de la supervivencia catódica. Fue antológica esa mediación a lo matrimoniadas entre Chabelita Pantoja y su aún marido, Alejandro Albalá. Poco quedaba del muchacho retraído y apocopado, enfundado en su traje fashion con los tobillos al aire. Como todas las lindezas que dedicó a su ex, escasa de reflejos. Y no precisamente en el pelazo. Dicen las corrosivas lenguas que ella impidió la presencia isleña del santanderino y el mejor de los males era verse las caras en Telecinco sin mediar exclusivas. Seguro que aprovechan la tensión para hacerse un DELUXE y engrosar más las cuentas cardiacas. Como cardiacos debió poner a muchos Lara Álvarez. Su belleza es abrumadora. De hecho creo innecesaria tanta muestra carnal. Es triste que la utilicen como mujer objeto, con un look perfecto, pero hace que su papel se distorsione. No pasó cuando José María Iñigo narró in situ el desarrollo de las pruebas. Aunque la asturiana borda su labor.

Es cierto que la noche de apertura es insuficiente para analizar el programa. Con los días y la aclimatación a las hostilidades surgen las tramas y se desdibujan los prejuicios con los perfiles de concursantes. Las pruebas dan siempre mucho juego audiovisual y los totales maléficos, más. El gran equipo que hace posible toda esta historia se dejará la piel para que el espectador medio se enganche sin remedio. Ahí es donde la estructura en cascada de Vasile obra el milagro. Minutos en bucle con los dimes y diretes que se hacen sorprendentemente virales. Veremos cómo va el desarrollo, aunque yo reconozco mi lejanía con la fórmula. La sensación de más de lo mismo me invadía. No aguanté todo el tiempo de emisión, pues vuelven a estirar imprudentemente el producto. El error en tiempos se notó en lo precipitado del final, descuidando la parte formal de nominaciones y comunicación a los grupos. Sobrevivirán como siempre y habrá carnaza sin filtros. Como amante de la cosa televisiva, espero y deseo que los mandamases apuesten por novedades de verdad. Estoy convencido de que tienen los cajones rebosantes de ideas geniales, pero al final ‘tiran más dos tetas de dos catetas’. Y sí, he reescrito el dicho. Aunque pensándolo mejor, la clave está en sumar los dos conceptos al cuadrado para que la cadena se asegure el minuto de oro. ¡Así nos va...!

# SÍ · A nivel técnico reconozco el esfuerzo y los grandes resultados.

# NO · Los vídeos de presentación eran un muermo total. Con apenas variantes de unos a otros. Con un esquema muy visto. Cero creativo.
  

martes, 6 de febrero de 2018

OT: Punto y final



“Todos somos únicos”, como bien recordaba Rosa de España antes de ceder el cetro triunfal. Aunque si hay alguien que lo es, y con mayúsculas, no es otra que Amaia, la pamplonica que nos ha robado el corazón en esta remozada OPERACIÓN TRIUNFO. El fenómeno fan es imprevisible y parecía difícil que una chica de gustos musicales inquietos, mezcla de timidez, ingenuidad y talento a raudales y con escaso marketing viral se convirtiera, a priori, en la ganadora del talent. De aquella nominación injusta en la gala 0 al aplauso unánime han pasado pocas semanas. Las suficientes para que no podamos imaginar nuestra música sin su voz. Anoche ejerció de ella misma, frente a unos compañeros muy solventes. Especialmente Aitana, brutal en su doblete de escenario, llamada a convertirse en la diva teen del momento. La gala empezó en alto, con un Raphael rejuvenecido. El detalle del collar de cuentas fue lo más. Hubiera sido un escándalo no contar con él en este show, con su hijo metido en el entramado.

El hit ‘Mi Gran Noche’ fue el mejor pronóstico. Aunque siempre hay peros. En mi opinión, los vídeos se alargaron en exceso y no se aprovechó la presencia en plató de los profesores y exconcursantes. Una pena, pues algunos como Roi apenas dieron juego, cuando fuera son todo un reclamo. Incluso se minimizó a las familias, relegadas al graderío, sin apenas planos de reacción o emociones en suma. Las escenografías fueron bastante pobres, salvo una Ana War que ha tenido a todo el programa a su favor. Ha encadenados numerazos cual guantes para desplegar artisteo del bueno. Otra cosa es que su voz no fuera poderosa. No perdonaré nunca que apeara de la final a un Agoney inmenso. Eso sí, el tango de la guerrera fue muy visual y el resumen perfecto de su gran evolución. Alfred fue él en estado puro y con trombón en gracia. Perfecta la presencia de Vicky, la coreógrafa, una bailarina de diez junto a su cuerpo de danzarines. Miriam no estuvo tan fina como de costumbre. El reto de cantar por Malú era un riesgo y no le salió nada redondo. Aitana hizo olvidar a Sia y se dejó caer. Maravillosa. Lo de Amaia fue un despliegue de grandeza. Aunque en la rueda de prensa de hoy reconocía que tuvo fallos al piano, lo que hizo con ‘Miedo’ fue una antología de su genialidad. Recordó mucho a lo que allí mismo se marcó Pablo López. Libertad para crear.

La duración del programa se fue de las manos. Terminar en horario de teletienda no resultó nada apropiado y ha acabado con media España ojerosa por su culpa. Y con el corazón en vilo por ese fallo de sonido. El mismo que jugó malas pasadas en el inicio y que se revolvió al final. Aunque David Bisbal demostró tablas e hizo lo que pudo con sus gorgoritos. Ante una Rosa muy desubicada y fuera de lugar en la lectura del sobre. Resultó gracioso el plano de toda la nueva hornada cantando su ‘Camina’ y el par de triunfitos mayores sentados sobre las escaleras del escenario. Como contemplando esta nueva realidad o competencia, según se mire. En realidad la recta final fue un despropósito, sin cuidar los detalles y salvando las naves. Cosas del directo. Aunque se sacan de la manga una gala extra en la que espero corrijan errores y sepan sacar chicha a esta generación. Su verdad ha conquistado. Hemos convivido con ellos a través de las múltiples pantallas. Nos han hecho partícipes de su aprendizaje, las dudas, los amores, los gallos, las bromas, las mechas surferas... Y es de reconocer la gran labor de la Academia, con una Noemí Galera en estado de gracia. La sombra de Nina era rizosa, pero no se esfumó desde el principio. Sin olvidar el papel de ‘Los Javis’, el dueto mejor engrasado que aún tiene mucho por contar. Sus clases eran lecciones de vida y cualquiera diría que estaban improvisando. Su potencial comunica todo el rato porque están siempre en línea. Ahora nos quedamos huérfanos de tantas historias, de los pases de micros, del comedor y Martí con sus cameos.

Ya nos dejan caer que pronto habrá una nueva edición, pero aún tienen que explotar a este grupo de voces. Con una Amaia coronada y todo un pueblo rendido a sus teclas. Porque ella es música. Que no perviertan nunca esa capacidad tan personal de transmitir las letras. Ni pretendan sacar un disco a toda prisa. Por delante tiene Eurovisión con su compositor de latidos favorito e infinitos acordes. Si no cambia será su verdadero triunfo.

# SÍ · El punto de tranquilidad de ambos. En el directo es una garantía.

# NO · Agoney merecía defender un tema en solitario. Su voz rotunda y esa ilusión como festivalero confeso hubieran garantizado un espectáculo memorable. 

martes, 30 de enero de 2018

Con el #Almaia en pie



Si algo ha definido esta reentré de OPERACIÓN TRIUNFO es la verdad de esta hornada de concursantes. Algo que las ediciones anteriores se diluyó tras el terremoto musical que supusieron los legendarios ‘triunfitos’. El espectador ha recobrado las ganas de compartir los sueños de estos jóvenes, especialmente ese target de edad que ha encontrado en las redes sociales un campo de contenidos infinito. Las tramas de la Academia han conquistado, sobre todo en lo que a amoríos se refiere. Desde el no, pero sí de Aitana y Cepeda, pasando por los armarios entornados de algunos y esos besos supuestamente coreografiados. Aunque el oro a los latidos en bucle se lo llevan Amaia y Alfred. Por separado representaban un perfil de músico desbordante de personalidad, con tics y rarezas como sello propio. Unidos son la nota más afinada, entre la ternura y esa ingenuidad que traspasa cada plano. Lo demostraron al piano íntimo de ‘City of stars’, protagonizando su particular película sin alfombra roja. Bastaba su complicidad y millones de voayeurs, testigos de la magia. Era buena estrategia pensar en ellos como dúo para Eurovisión. Otro ser altamente sensible, Raúl Gómez, ha firmado una letra que es un traje a medida de esta carpeta talentosa. ‘Tu canción’ es un regalo que emociona y hace conectar con los latidos rítmicos de la pareja. Es cierto que apostar por una pequeña gran balada puede ser un desatino. Salvador Sobral se sobró con su victoria y quizá los votos vayan a nuevas propuestas. ‘Lo malo’ era esa opción, pero el público parece que prefiere que Aitana War lo den todo al frescor del veraneo y las tarimas.

La gala de anoche fue muy sosa como espectáculo televisivo. Televisión Española y Gestmusic perdieron la oportunidad de crear un espacio más dinámico, cortando la escaleta cual programa al uso. Hasta las presencias internacionales quedaron deslucidas, por no hablar del jurado, que no juzgo su entidad, pero sí su carisma en las intervenciones. Salvando a la hermanísima Sobral. En cuanto a las puestas en escena me resultaron muy pobres, en general. Es cierto que el resto se tiene que dar en la cita de Lisboa, pero el talent ha demostrado que, cuando quiere, sabe poner patas arriba ese escenario. En el caso de #Almaia, el ying-yang del suelo sobraba, era demasiado ‘cutre-luz’. Ellos eran el todo y todo el mundo esperaba sus 'yoes' ancianos, bailando a la vida con pasión. El episodio beso, mi mente maléfica diría que alguien aconsejó se materializara en la votación final. En la rueda de prensa de esta mañana los medios preguntaban si chocarán sus labios en el magno festival. Al compás respondían que según lo sientan en el momento. El share sí que se resiente, pero para bien, cuando no ocultan ese magnetismo. Por mucho que la pamplonica se muestre recelosa, el marketing romántico siempre vende. A ver cómo se preparan de cara  a la gran cita. Por ahora tienen que afrontar la finalísima de esta operación tan bien orquestada. Miedo me da que acaben agotados con la cantidad de conciertos que anuncian, más la promoción y demás. Después de estos tres meses intensos es lógico que quieran aprovechar el tirón, siempre que no desdibujen los valores de estos chicos. El pasado nos dio muestras de las malas prácticas, aunque confío en que tengan las cabezas mejor amuebladas y asesoras a la altura.

Todos sabemos que Eurovisión en sí es un ejercicio muy politizado y geoamistoso. Es de elogiar la entrega de los eurofans, que cuidan todos los detalles y ayudan a mantener vivo el ADN de este encuentro de artistas y canciones. Habrá muchos españoles, dada la proximidad, que se desplacen hasta Portugal y se olviden de comprar toallas. O quizá encuentren unas con un bordado a lo #Almaia, símbolo de su éxito. Ojalá sepan mimar y presentar esta candidatura. Todo sea por acabar con los años fatídicos que llevamos a cuestas. Mientras tanto, fantasearemos con los doces en bucle y quién sabe si un Roberto Leal de maestro de ceremonias el próximo año. Será inevitable venirse arriba y escuchar el corazón contento de este par de enamorados. ¡Suerte y alma, #Almaia!

# SÍ · El punto de tranquilidad de ambos. En el directo es una garantía.

# NO · Agoney merecía defender un tema en solitario. Su voz rotunda y esa ilusión como festivalero confeso hubieran garantizado un espectáculo memorable. 

lunes, 29 de enero de 2018

Euroindecisión



Crecí con la sintonía de Eurovisión como banda sonora de momentos impagables. Desde bien pequeño me estudiaba la candidatura patria y no perdía de vista a los rivales. Fantaseaba con que todos los points fueran nuestros y que el galón se hiciera en un marco incomparable, a tope de brillo y tópicos. Nunca lo vieron mis ojos y mucho dudo que lleguen a verlo. A pocas horas del especial eurovisivo de OPERACIÓN TRIUNFO, no acabo de ver ningún tema como gran reclamo. Estaba claro que la tele pública apostaría por el formato de Gestmusic si el éxito acompañaba. Lo ha hecho y, de ahí, la confianza a los jóvenes cantores para defendernos en el histórico festival. Sin duda, musicalmente los cinco finalistas han demostrado capacidades y evolución en estos meses, así como alentar a las masas fanáticas. Otra cosa es que tenga el poso suficiente para afrontar una responsabilidad así. Sabemos que millones de espectadores siguen la noche y sus estribillos, al tiempo que la industria suele dar la espalda a los intérpretes que se suben al escenario infinito. Esta hornada, a excepción de Agoney (injustamente fuera del quinteto final), mostraba poco interés (nulo, diría) por recibir el ‘honor’ de ser el rostro y la voz eurovisiva. Es más, una vez recibidas las canciones de manos de sus compositores han demostrado unas actitudes poco respetuosas, con episodios de ego y soberbia que las cámaras mostraron en el 24 horas y valieron más de una bronca de la Directora de la Academia, Noemí Galera, y el resto de profesores. Cualquiera puede entender que opinen y quieran definir sus futuras carreras, algo que los pioneros ‘triunfitos’ no supieron cuidar. Véase la frustrante trayectoria musical de Rosa ‘de España’. El pseudo GRAN HERMANO al que han estado sometidos, sirviendo mucho material más allá de lo artístico, ha dejado en evidencia un lado menos naíf del que nos querían vender. El caso es que hoy se sabrá qué tema de los nueve aspirantes irá a Lisboa. Contará con mucho apoyo, pues la cercanía asegura que muchos eurofans tengan ya sus entradas de precio astronómico. Sinceramente, me cuesta apostar y visto algunos comportamientos de la audiencia, como mantener a una Ana Guerra escasita en lo vocal frente al poderosísimo Agoney, lo mismo tenemos sorpresa. No repartiré puntos desde un plató con croma, pero sí diré qué me parece cada canción.

| CAMINA | Grupal | Es un regalo que se han hecho los concursantes y que les reportará sus buenos royalties. Al estar concebido para los dieciséis y haberse colado en nuestras vidas catódicas, no me parece una apuesta de éxito. La versión final ha quedado bastante digna, pero se echan mucho de menos voces icónicas. Se quedaría corta por mucha coreografía o puesta en escena.

| AL CANTAR | Amaia | La pamplonica es un seguro de vida. Este tema conecta con la emoción de este momento que atraviesa y, sin duda, ha conseguido hacerlo suyo. Por mucho que a Rozalén, su autora, no le hagan demasiada gracia algunos cambios. Muestra su color de voz, pero podría perderse en la inmensidad de la gala.

| ARDE | Aitana | Como canción es la que más me motiva. Desde el primer momento se hizo con ella y potenció el lado más intimista. La muchacha será la nueva diva pop adolescente, no me cabe la menor duda. Yo soy más fan de su modo balada (‘Procuro Olvidarte’ me mató) que del efectismo bailongo. Aquí despliega su mejor versión. Tiene carisma y podría enamorar. Eso sí, sus nervios y las dudas de adolescente en ebullición (Vicente vs. Cepeda) restarían efectividad.

| QUE NOS SIGAN LAS LUCES | Alfred | Fue uno de los más críticos, por mucho que el autor resultó un tipo encantador. El tema es un guante, aunque él se empeñe en voltearlo una y otra vez. La anarquía del catalán no me gusta ni un pelo. Sus caras al cantar generarían rechazo y sorpresa, a partes iguales. Por subidito no le daría esta oportunidad.

| LEJOS DE TU PIEL | Miriam | Una gran canción, que en ella se me queda un poco plana. Porque la gallega será muy buena alumna, capaz de demostrar una versatilidad importante, pero a nivel emoción se me queda muy justita. No sería ni de lejos una Pastora Soler o Ruth Lorenzo, aunque como primer single sería solvente.

| EL REMEDIO | Ana Guerra | Soy poco objetivo con esta chica, porque creo que como artista, a nivel de numerazos, ha despuntado. Y si lo ha hecho es porque el programa ha potenciado esta faceta y ella ha sabido aprovecharlo. A nivel vocal está muy limitada, al menos en los directos. Este tema, que ella odia, será un hit de terraceo. Y, aunque lo odio, tendrá que cantarlo en bucle. Para Eurovisión me parecería una broma de mal gusto.

| TU CANCIÓN | Amaia y Alfred | El amor llevado a la música. Ellos trasladan su historia y los televidentes de cualquier rincón del planeta podrán verlo. Hay una sensibilidad cantada que merece la pena escuchar. Quizá no sea buena estrategia apostar por algo así, después del despliegue emocional de Salvador Sobral, pero ellos serían un tándem de éxito. Siempre que no haya un drama a lo ‘Escondidos’.

| LO MALO | Aitana y Ana Guerra | Pegadiza e irreverente. Aunque ellas no acaban de empastar voces y se hace raro en algunos tramos de la canción. El estilo es actualidad y levantaría a todos del sofá. Los nervios podrían ser muy traicioneros en este dúo. Aportar aire fresco sería un riesgo que merece la pena explorar.

| MAGIA | Miriam y Agoney | El tema ‘rescate’ del canario es un poco descarte. Aunque el dúo funciona, la letra ilusionista resulta un poco infantil. No veo que tenga ese chimpún eurovisivo. Me alegra que él en el directo pueda desplegar talento.   

Veremos qué canción cruza la pasarela para convertirse en historia sonora de nuestra televisión. ¡Qué nervios!

# SÍ · Es positivo que grandes nombres de la música hayan creído en esta edición y limpiar la imagen de este proceso selectivo. Aunque el bochorno del año pasado y el gallo de Manel Navarro forman parte de la memoria colectiva.

# NO · El reducir todo este entramado a una gala dentro del talent me parece insuficiente. Siempre hay que mirar a otros modelos, como el de Suecia, donde saben explotar las posibilidades de Eurovisión con un formato propio.


lunes, 1 de enero de 2018

Televieja



Desde que tengo uso de razón mi sitio estaba frente al televisor. El electrodoméstico más mágico que alguien creó para mi disfrute infinito. Cuando el calendario marcaba Navidad me informaba de los especiales de las cadenas y saltaba de unas a otras, para no perder detalle. Lo que entonces eran excesos y episodios memorables se han difuminado hoy a unos mínimos que no entiendo. Puede que el consumo sea menor y la fragmentación de audiencias haga demasiada pupa, pero el medio tiene que contagiar ilusión y apostar por formatos brillantes. Nada que ver con lo que nos han ofrecido estos días. Los enlatados y refritos eran un déjà vu constante, por mucho que adore a Raphael. El maltrato a la música es algo inaudito en nuestra tele. Necesitamos recuperar los directos a lo grande, como está haciendo OPERACIÓN TRIUNFO o LA VOZ. Que los numerazos se llenen de lentejuelas y bailes espasmódicos. Es lo que ocurría en otras décadas, cuando se alzaba a los números uno del momento al primer plano y contagiaban con sus éxitos las noches festivas. Hoy, salvo honrosas excepciones como CACHITOS, en La 2, el recurso al karaoke zapeado resulta deprimente. Lo mismo con los ejercicios de humor, un bucle que aporta cero. Eso sí, aplaudo que HOMO ZAPPING se salte el protocolo y hagan unos gags para enmarcar. Con una realidad digital apabullante y nuevos modelos de narrativa, incluso caras que cuestionan lo establecido, es necesario apostar por otros esquemas de contar hasta los chistes.

Como amante del directo, aplaudo la decisión de Mediaset por colocar su locura salvamizada. En un contexto más propio del anuncio amodioso, Jorge Javier y los suyos fueron la perfecta proyección del surrealismo de cada casa. El especial que justificaban con videoclips con ‘famosos’ fue una excusa, sin más. Apenas dieron bombo a esa parte del autotune y se limitaron al ejercicio de ser ellos mismos. Quizá demasiado. Especialmente en el post-uvas, cuando el presentador se despelotó e hizo un espectáculo digno del mayor cuñadismo televisivo. Si araña share, ¡bienvenido 2018! Quizá yo no viera la gracia a su ego cantado y los pantalones por el suelo, pero seguro que sus espectadores agradecían el gesto ‘espontáneo’. La competencia prefería a una Chenoa más triunfal que nunca, justificando contrato de exclusividad en un pase a vídeos muy ramplón. En la pública José Mota engrosaba sus arcas con sus más de lo mismo, otra concesión absurda del ente.

Del capítulo Campanadas. Básicamente resaltar el evento Pedroche. Habría discusiones por el mando y decepciones cuando se abrió el abrigo rojo y se quedó en el mono de superwoman, tapando sólo sus desvergüenzas. Esas que su marido emplatará, un año más, para jugar al selfie tonto. Chicote al lado de la zapeadora era una ensalada mal aliñada. Nada que ver con el tándem Ramontxu-Anne, perfectamente engrasados. Él capeado y ella de rojo subido. Sobrios y encantadores, con alusiones a la triste realidad, amén de un guión que perfectamente podía ser de décadas pasadas. Sin faltar la conexión canaria, tan estrambótica que chirriaba, en comparación. Fieles a su reality, el quinteto salvador hizo de las suyas. Apelando a las emociones, los chismes y las puyas a Lydia Lozano. Demasiados egos a repartir el balconcillo, pero fieles a su identidad criticona. Quisieron llenar minutos con múltiples tramas, un ir y venir de tópicos que sobraban. El guiño a la audiencia y sus fotos del momento se quedó pobre. Bastante tenían con aguantar lloros y entender el surrealismo de plató. Me tranquilizó que Terelu come las uvas peladas y sin pepita, como yo. Demasiada telepromoción, mezclando la cebada con la cafeína y unos estilismos de relumbrón. Seguramente que el rédito del audímetro sea bueno. Aunque inferior al hito de JJ y la Esteban, logrando el mejor dato de las privadas, como bien se apresuró a recordar.

Los posteriores de madrugada fueron un triste inicio anual. La 1 con los simpares Eva González y Carlos Latre, con entradillas del pleistoceno. Los artistas no fueron de lo más top, ni el propio escenario, con apenas público de brilli-brilli. Nada que ver con la parodia de MI GRAN NOCHE, la película de Álex de la Iglesia, que supo recrear los contextos absurdos de una mítica Nochevieja. Antena 3 siguió refritándose sin pudor y Telecinco recuperó el concierto de Alejandro Sanz. Casi mejor que el desparrame del desdibujado José Luis Moreno. ¿Cómo se habrá ganado los cuartos el rumano/búlgaro/ruso de dos metros que hacía los teatrillos? Un misterio digno de Íker Jiménez. Como otros tantos que espero se resuelvan y acaben con renovar el espíritu catódico en un momento tan singular. ¡Feliz 2018! ¡Que la tele nos sorprenda… para bien!

# SÍ · Habrá quien esté pendiente de los primeros anuncios del año. En mi caso, no puedo evitar descubrir los avances de temporada. Por mucho que sepa qué novedades están al caer, es emocionante ver el compactado de programas, series y películas. ¡Tele-adicción!

# NO · Mi cruzada contra el más de lo mismo. Hay mucho talento que se merece un hueco. ¡Basta ya de repetir esquemas y caras!

martes, 24 de octubre de 2017

'OT' no cruza la pasarela



El tiempo vuela y, a la vez, los hábitos de consumo mediático. Hace dieciséis años nos enamoramos de unos jóvenes inocentes, que con mayor o menor talento artístico, representaban el sueño de vivir, en carnes propias, una auténtica OPERACIÓN TRIUNFO. El formato revolucionó por incluir la convivencia como elemento de enganche. Vivimos el día a día de los muchachos encerrados en la Academia, aplaudimos el rizo cerrado de Nina, los tonos en su sitio de algunos invitados, los romances (escondidos o no). Fue una gallina de los huevos de oro con discos que vendían como churros las grandes superficies. La élite musical protestó por la grandilocuencia de los recién llegados, pero la pataleta sirvió de poco. Lograron un éxito sin (casi) precedentes. La historia posterior es por todos conocida. Los golpes de realidad fueron desiguales, con la pobre Rosa como la peor parada del invento. Hace unos meses ella y sus compañeros se reencontraban ante la mirada millonaria de la audiencia. Entonces, sin haberse ejecutado la cobra, los mandamases pensaron que era buen momento para retomar el programa. Su paso por la privada del rosa chillón se quedó un tanto descafeinado cuando decidieron poner de presentadora a una Pilar Rubio, de lo más limitada. El caso es que anoche, salvando la introducción, llegó el momento de convocar ante el televisor a los más nostálgicos. Esos que se estudiaban las galas, incluso sumaban absurdeces del merchandaising. La campaña previa en redes, con visionados de la virginal edición, ha estado bien construida, aunque parece que ha sido insuficiente. El 19% de share en una noche de estreno así lo refleja. Sin duda, la duración eterna de esta noche debutante fue un lastre. Parecía que la competencia de última hora con LA QUE SE AVECINA podía serlo, pero se quedó en un segundo puesto, lejos de sus datos gloriosos.

El inicio en exteriores, con fallos de sonido y un Roberto Leal hecho un flan no era el impacto esperado en un resurgir. Quizá un guiño de los memorables Bisbal y compañía hubiera conectado con esa esencia de show emocional. Optaron por un fatídico vídeo de casting, eterno y a destiempo. ¿Nadie pensó en un punch que atrapara? Para cuando acabó el repaso a la selección más de uno había bostezado en bucle. Siempre con un pensamiento, el mismo que yo me repetía: «¡Nunca será igual!». Eso sí, me gustó el momento ascensor de la decisión final y me resultó curioso que eliminaran a la chica que podía recordar a Rosa, en versión ELECTRODUENDES. La comparación hubiera sido demasiado obvia. La cabecera muy neón y con la música original me gustó. Entonces entro ella. Mónica Naranjo. La mujer. La diva. La arista. La miembro del jurado. Su actuación grabada, pues una femme fatale como ella no se cambia en un pliqui y lo sabemos, fue un inicio bestial por la voz de la pantera de Figueres. Eso sí, estaba pasada de luces. Como su ídolo, esto fan, me despertó ganas de espectáculo. Otra cosa es que piense que era una concesión muy fácil el que ella abriera la noche. Lo suyo hubiera sido apostar por un nombre internacional que impulsara la máquina. La expectación por descubrir el plató dio paso a la decepción. En pantalla resulta más pequeño de los anteriores, especialmente el espacio reservado a las actuaciones. Mucho led y geometría, pero poca chicha escénica. El giro de las zonas de mesa y sofás se queda pobre. La muchedumbre de público está muy perdida, cuando podían sacar más partido a semejante gentío.  

Del triplete en juicio me quedo con el consejo de la Naranjo sobre el ego, precisamente viendo de su yoísmo, aunque es bueno que los chiquillos lo guarden en los bolsillos. Y sí, metió la pata y el colectivo que la aupó puso el grito en el arcoíris cuando heteronormalizó sus comentarios. El desconocido Ji-Joe se proclamó guardián de la música en sus intros tan poco naturales, mientras el hijo Raphael y Natalia Figueroa sacaba pelo en pecho. Sus comentarios técnicos fueron pedantes. Incluso el tono y los chascarrillos tan guionizados. Feo que se viera la cinta aislante que sujetaba sus micrófonos. El del maestro de ceremonias estaba en su sitio, pero él no siempre. Mejoró según pasaron las horas (¡qué remedio!) y desplegó buenas actitudes. Desde luego, hoy en día Carlos Lozano haría el ridículo. A todo esto, la primera actuación fue a las 23:00 horas y no nos tenían enganchados. Porque lo que habíamos visto de los aspirantes eran muchos derroches vocales y un buen rollo chirriante. Amén de unos estilismos horribles, de los que el equipo no quiso hacerse cargo al recalcar que los habían elegido ellos mismos. Eso sí, el del cuerpo de baile no fue mucho mejor. «¡Ya soy un triunfito!», gritó uno de los dieciocho, un gesto que sí remitía a eso que sabemos que fue algo histórico. Como habitual es que la mosca de la tele campe a sus anchas en los estudios, con manotazos en primer plano para aliviar su vuelo.

Las actuaciones fueron una mala madrugada de karaoke, con los temas elegidos por su enemigo. Más desafinados que Manel Navarro en su eurodrama. Lo del semitono por arriba de uno de ellos fue dantesco. En LA VOZ no pasan estas cosas y eso que sus audiciones están desnudas de opulencia. Reconozco que esta hornada tiene espontaneidad y muy fiel a diferentes estratos de la juventud. Los ensayos previos debieron ser insuficientes, tal y como han reconocido los profesores. La propia Noemí Galera les lanzó el zasca nada más llegar a su nuevo hogar y el primer visionado de debut ha sido grimoso.  Ni la pobre Rosa de España sirvió de revulsivo. Su discurso a trompicones era un lugar común de alguien que no abandona la mirada triste. Y qué decir del vestido de bodorrio con el que cantó su single. Fuera de contexto. El proceso de elección y duda fue algo pesado, como todo el desarrollo. Gracioso fue el desatino de Mario, uno de los perdedores, que repetía «¡Jolines, hay que tener de todo!». El carisma, muchacho, es insuficiente para cruzar la pasarela. Mucho tendrán que trabajar para que los telespectadores sientan esos vibratos, el color de sus voces y perdonen los falsetes. Yo, de momento, seguiré OTeándolo. 
                                                                                                                                                                   
# SÍ · Sin mucha parafernalia, con planos sencillos y declaraciones de intenciones. Así fueron las piezas que nos pusieron cara y nombres imposibles (muy de realities) a los cantarines.

# NO · Mucho anunciar la APP oficial para que fallara. Mala previsión.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Gran Hermano: Tótum Revolution



Esperaba más del estreno de esta nueva edición de Gran Hermano. El padre de los ‘realities’ nos sorprendía con la invasión de los 100 candidatos finales a entrar en la casa. El giro prometía, porque se saltaba la regla básica de mantener el misterio de los habitantes y así la sorpresa se sucedía entre la audiencia y los propios protagonistas. Cualquier espectador ansioso de encierro televisado estaría de uñas, pensando en haberse perdido alguna de las tramas centenarias de esas horas cuasi invisibles. Porque el aperitivo que emitieron el lunes se quedó en la gran anécdota de la cifra y aquella puerta que poco más y se vuelve giratoria. Apenas nos dieron algunas pinceladas de madres, hijos, ex y viceversa, que parecía más de lo mismo. Si esa era la revolución, se quedaba en agua de borrajas, pero GH ya había empezado sin el piloto rojo encendido y Mediaset esperaba exprimir un formato histórico. La emblemática gala cero comenzaba presentando el plató, correcto, pero insuficiente, en mi opinión. La escalera de vedette surgió como un guiño a LA LLAMADA, película de la que el propio Jorge Javier Vázquez es productor. El de Badalona apareció, más que nunca, como una versión carnal de Buzz, el mítico presentador de los videojuegos con icónico tupé. Y, sinceramente, volví a sentir la ausencia de la gran Mercedes Milá. Admiro mucho el talento de J.J., pero considero que este espacio requiere mucho más que su chispeante personalidad, amén del rosario de bromas. Su perfil es perfecto para ‘salvamizar’ entrevistas y demás, pero termina contaminando el esquema de contenidos del show de Guadalix de la Sierra. Es lo que pasó en la edición anterior y mucho me temo que volverá a suceder este año.

En cuanto al casting, como buen amante de la primera edición, la sensación no puede ser más que nos encontramos frente a personajes más que personas. Quizá la apuesta por los vídeos de la propia selección no ayude, pues en esas piezas se nota que buscaban la provocación y ser altamente prototipos y tipas. Los días de aislamiento siempre ayudan a que se relaje esa necesidad de provocación y escándalo. O de patrocinar el abdominazer, porque anoche hubo mucha tableta gratuita. El grupo definitivo, a falta del par de elegidos por votación popular, resulta extraño. La belleza se funde con la extravagancia y los egos tendrán que convivir con los caracteres más chocantes. Materia viral donde las haya. El juego de luces que determinó el plantel de inquilinos fue muy visual, con el pantallón y ese primer plano tan poco favorecedor del presentador. Los juegos posteriores resultaron cansinos y hasta aburridos. Es normal que tuvieran que introducir elementos diferenciales, pero se alargó demasiado y la ansiedad de las cobayas numeradas traspasaba aquellas paredes. Resultaba hasta sádico el jugar con esa ilusión de convertirse en reclamos de bolos discotequeros y su negación a decidir por unanimidad quién ocupara una de las plazas fue la mejor revancha.

La casa en sí me parece demasiado chillona. Los ventanales de aire andalusí no me pegan nada. Me gusta el recuperar la piscina, inaugurada en el directo por el par de Cristianes de guapo subido. También que la cocina sea una estancia separada. La paleta de colores es tan excesiva como el gentío, a modo de manifestantes, que pisaron el chaletazo catódico y lo dejaron hecho unos zorros. El confesionario siempre sorprende y esta vez cumple con el sofá popero y esa ilustración animal. Poco más que añadir. Bueno, un dato importante o no. El de la audiencia que parece no tenía tantas ganas de compartir con estos vividores su mudanza. Se hablaba de golpe de efecto de Mediaset estrenando en martes su niña mayor de edad de la telerrealidad, para apagar la llegada de MASTERCHEF CELEBRITIES. Y pasó lo inesperado, que los cocinillas VIP guisaron el liderazgo, apagando la reentré del Súper y cía. Es curioso que hoy se haya cancelado el regreso del dueño del cortijo a SÁLVAME, anunciado con insistencia en programas anteriores. Me temo que los despachos echan humo para que la gala de mañana, jueves, tenga mucha chicha. Es más, en el propio programa vespertino de Mediaset están hablando de una de las concursantes con mucha transfobia, aludiendo a su pasado y una supuesta vinculación con el machirulo de apellido nefasto. La ingeniería del escándalo promete capítulos impagables. Y a todo esto se han cargado el 24 horas, con un aluvión de críticas y fatales nominaciones. Veremos qué juego da el modo revolucionario de esta familia tan expuesta. Coco Chanel, el perro de Nerea, está tranquilo y pide que mantengamos a su dueña lejos un tiempo. Pobre criatura. ¡Feliz aislamiento! 

# SÍ · La línea gráfica de este GH: Revolution es muy potente. Minimalista, pero efectiva. El ojo ahora tiene fuerza, rebeldía y pasión, elementos que vertebrarán la estancia.

# NO · Resulta imposible asimilar ciertas personalidades. Hay otra realidad que desconocemos hasta que llaman para ser ‘grandes hermanos’. Benditos memes.

viernes, 29 de abril de 2016

Destalentados de brilli-brilli



Mira que lo intenté, incluso alguna noche de sábado, de sofá y manta me entregué al directo de GOT TALENT ESPAÑA, pero en ningún momento me cautivó del todo. Su gala final fue un más de lo mismo, lo que tanto prometía se quedó en algo descafeinado. La audiencia no acompañó a un show que pretendía ser un acontecimiento nacional y quedó relegado a fiesta de fin de curso en plató espectacular, iluminado a todo lujo. El cambio a miércoles se las prometía arrollador, pero los platos y los chefs protagónicos pudieron más. Hasta las reclusas más amarillas ganaron en número de espectadores. No sé yo si Simon Cowell hubiera tenido una cara aún más de circunstancias de saber este escaso éxito. Su guiño a Jorge Javier me resultó un tanto simplón y más el juego que el presentador quiso dar con sus compañeros. Precisamente el hombre salvamizado y sus televisivos adyacentes, Eva Hache, Edurne y Jesús Vázquez eran la principal atracción de este invento. En mi opinión han estado correctos, pero demasiado consentidores y poco exigentes. En definitiva, ¡unos blandos! Tengo la sensación que hace años que agotamos los talentos más llamativos y sorprendentes, acumulamos tantos formatos que los castings se complican. Quizá el bucle infinito de TÚ SÍ QUE VALES fuera el principio del fin, aquellas ediciones encadenadas de Ristos, Corbachos y José Luis Morenos. ¡Qué recuerdos de lo cañí! El caso es que pocos números de la noche final se salvaban, especialmente los acróbatas. Las votaciones del público fueron muy discutidas en las redes. Mi sensación es que tuvieron problemas en realización con los rótulos telefónicos y no mostraron en igualdad de condiciones los de unos y otros. El resultado fue que pasara a la final finalísima una cantanta de grillo en la garganta. Una mala copia desnaranjada, que gritó y gritó, provocándose casi unas contracciones. Su embarazo se cubría en una suerte de brilli-brilli que aparecía en otros tantos estilismos. Mal.

Las escenografías pobres y el cuerpo de baile parecía acompasado a tiempos y otros sin ganas de siquiera moverse. Lo que más me gustaba, sin dudarlo, era el pedazo de escenario y su iluminación perfecta. Tristes las proyecciones, algunas del todo infantiles o creadas para los años 90. Pero me imaginaba llenar de vida ese espacio con espectáculos de los que te dejan sin palabras. Lo consiguieron por los aires el chico y la chica que se jugaban la vida en manos del otro. Una confianza bien construida, en el caso de él quizá más sencillo que el haber ejercido de actor de cine para adultos, amantes del músculo y los trípodes. Pero se quedaron fuera tras las votaciones telefónicas. Siempre me gustó el pianista, pero pensando en lo que se ve en ediciones internacionales dudaba que pudiera llegar a proclamarse campeón. Al final fue la voz de la hiperbólica Cristina Ramos la que mereció el premio talentoso. Quizá en LA VOZ hubiera pasado las audiciones a ciegas y poco más, pero aquí congratuló a todos. Su maquillaje en azules era un punto y el vestidazo lentejuelíl a la vez que transparentoso era otro ejercicio de madame escénica. Poco más que decir de un programa que ha pasado sin más, generando una continuidad en la noche de los sábados, muy perdida en los últimos tiempos de Telecinco. Ahora pretenden mantener ese espíritu farandulero con el LEVÁNTATE ALL STARS, pero viendo los avances y promos, mucho dudo que sea un acierto. Pocas voces buenas, mucha concesión a la prensa rosa, salvando a mis adorados Alaska y Mario y al siempre eficaz Jesús Vázquez. Veremos si ahí hay talento de extrarradio o de barrio de Salamanca. En cuanto al género talent, la anunciada segunda edición deberá mejorar mucho y más para ser realmente solvente. He dicho. He visto.

#SÍ · El número de apertura de Santi Millán, cantando como lo que es, un showman. Su elección como presentador ha resultado un acierto. Ha demostrado cercanía con los participantes y ese punto pícaro que se agradece. Así como novedad, porque en Mediaset ya sabemos que multiplican rostros en programas.

#NO · Me pareció fatal o peor que como cierre no repitiera actuación la ganadora y recurrieran al vídeo. Tenían que haber evitado el meter el coche del premio a plató y recuperar el piano para su número. Perdió toda la gracia  y espontaneidad del momento. Fallo garrafal. Simon di algo.

viernes, 15 de abril de 2016

Víptimas del exceso


fotografía | Telecinco

Son tantos años de televisión sin filtros que una gran masa de espectadores se ha aficionado del todo a contenidos que transitan de lo vulgar a lo surrealista. Especialmente cuando hablamos de realitys y su concepción por parte de Mediaset. Nunca hablaré de televisión basura porque, como profesional, reconozco el trabajo de compañeros que se esfuerzan por sacar adelante el más inverosímil de los encargos. Las facturas no esperan, ni entienden de share. Me cansa el fenómeno del arrastre entre programas, la retroalimentación de personajes (de dudoso nivel, en la mayoría de casos), la reiteración de formatos… Que lo próximo sea GH17, considero que dice bien poco de nuestro consumo televisivo. Admiro el formato por muchos motivos, pero creo que nuestra tele necesita respirar con otras propuestas. ¿La gente no se cansa? ¿Necesita ejercer ese voayerismo en bucle? Los perfiles que habitan cada año la mediática casa se vuelven más previsibles, las ansias de bolo y fama transpiran por cada poro de los concursantes, sedientos de encierro. Me llama la atención cómo los espectadores, el primero yo, caemos en esa necesidad de saber, hasta los detalles más íntimos, colándonos por la mirilla en HD y pulgadas infinitas. ¿Significa que tenemos vidas muy tristes y vacías al necesitar estas dosis de lo ajeno? Si es así, me doy pena.

Este preámbulo no es más que una reflexión de un éxito que se supera edición tras edición, con unas mentes capaces de retorcer mecánicas, introducir originales novedades y generar un punto de giro tras otro. Anoche concluyó su versión VIP, con Laura Matamoros como ganadora. Merecedora, en mi opinión, porque siendo una ‘hija de’ desconocida para el público, ha logrado ser auténtica. Malhablada, temperamental, emotiva, estratega, cotilla hasta el extremo, muy en la línea de su predecesora, Belén Esteban. Parece que representan a un modelo de mujeres hechas a sí mismas, que cuentan con el favor del público. Que arrebatara finalmente la victoria a Carlos Lozano así lo demuestra. El presentador estaba demasiado crecido, en Guadalix y más en plató. Pero se lleva un premio más gordo, programa asegurado en el grupo (dicen que podría ponerse al frente de ‘Granjero Busca Esposa’; tranquila Luján, que de ninguna manera te hará sombra) y, de paso, colocar a su pesada ex (adjetivo light). No me gustó el desarrollo de la final, porque siempre defenderé la visión purista de este despropósito multicámara. Ahora a los ‘inquilinos’ les desborda la información del exterior, provocando tramas y desestabilizando a estas cobayas ‘previopago’. Aún recuerdo a Ismael Beiro salir de la casa y llegar a la realidad, como una bofetada de aire muy pesado.

Lo de anoche, con grabación previa de la salida de la casa, me pareció una escenificación de un duelo pobre. El elemento hogar catódico se perdió en pro de ganar votos en los últimos minutos. Las palabras que se repartieron eran indignas de un prime time, de pésimo gusto y dignidad ¿VIP? Jordi González, como siempre, estuvo perfecto en su papel de mediador, con sus entonaciones dramáticas y ejerciendo de maestro de un circo indomable. Aun así, este año le he visto más blando, faltaron grandes dosis de su sarcasmo imprevisible. Con el plantel de Rosas Benitos, Raqueles Bollos, Pequeños Nicolases... ¡Canelita fina! La audiencia estaba asegurada, pero aún así la final ha tenido menor rendimiento que las tres anteriores, también conquistadas por mujeres poderosas. La joven sobrina de Mar Millonaria Flores es la presa del momento, ocupará minutos, páginas, pódiums de discotecas y protagonizará enfrentamientos, llenando las arcas propias y familiares, de su archienemiga casi mamá postiza, del supuesto hermanastro más corto que Marianico. Perezón máximo. Por suerte, el mando tiene más botones que nunca y quien quiera ser víptima de estas emisiones, que busque ayuda. O se descargue Tinder, en caso de soltería irresoluta.

#SÍ · El equipo de profesionales de Zeppelin, por aguantar lo indecidible de semejantes personajes y por su talento. No cualquiera logra sacar oro de un formato así. Me gustó, especialmente, la rueda de prensa de los finalistas con medios especializados en televisión. Aunque fuera un griterío y hubiera demasiados egos entre cuatro paredes.

#NO · El programa ha tolerado actos de violencia verbal y amagos de física que considero tendrían que haber penalizado. Eso es propio de un ¿Very? ¿Important? ¿Person?

martes, 12 de abril de 2016

El desquite del Top (Dance)



Vuelvo a abrir este diario, años mediante, porque la televisión me apasiona y necesito compartir mis opiniones sobre los estrenos y habitantes de la pantalla amiga. Necesitaría una tertulia diaria con buenos amigos tan teleapasionados como yo, para ponernos al día, rajar sin límites, proponer cambios, fantasear con formatos… Quizá algún día. ¿Quién sabe? Hasta entonces me limitaré a teclear sin censuras sobre todo lo que veo (que bien sabéis es mucho. Puede que demasiado). En esta reentré será el nuevo formato de Antena 3, TOP DANCE, quien ocupe mis palabras catódicas. Precisamente, es una vuelta del baile a nuestros canales, después de fagocitar el entrañable FAMA, ¡A BAILAR! Desde que se anunció la compra de este talent por parte de Atresmedia, el imaginario colectivo volvió a las sobremesas de Cuatro y tantas coreos inolvidables de Vicky, Sergi, Lourdes, Quique, Carol, Hugo, Erick, Mery o Ariadna. ¡Era otro nivel! La frase que acaba de pronunciar mi hermana, fan fatal de aquellos tiempos, es el mejor reflejo de lo que nos deja este nuevo programa. Poco dance y menos top. Siempre defenderé el directo como símbolo de la televisión viva, que apasiona y genera endorfinas, clave en este tipo de propuestas. Las dos primeras galas de casting estaban carentes de todo eso, se antojaban como una fría sucesión de candidatos, perdidos en un escenario enorme. Se perdían, a su vez, sus pasos en semejante escenografía, demasiado oscura. La realización tampoco ayudaba a apreciar el talento, los planos no eran acordes a un show de danza. La productora Boomerang tira demasiado de su gallina de los huevos de oro (cada vez menos rentable), LA VOZ, para repetir muchos de sus planteamientos.

El jurado me resulta flojo, con dos gallitos verborreicos (ellos) y una desdibujada Cruz central, sin brillo personal. Su propia Cruz. En cuanto a los bailarines, demasiado perfil repetitivo, buscando el vídeo fácil. Esperaría de una audiencia sabia valorar Talentos, en mayúsculas, no historias de reality con patas (flexibles, eso sí). Antena 3 vuelve a apostar por un Manel Fuentes que me resulta fuera de lugar, con su canturreo y tono irónico, perfecto para TU CARA ME SUENA, pero chirriante en este formato. La cadena no acaba de encontrar su propio Jesús Vázquez, un profesional todoterreno, que empatiza con los concursantes y conquista a los espectadores. Aspiro a que la Academia, los directos, los bailes en dúos, los retos eliminatorios sirvan de atractivo y enganche. El liderazgo este par de lunes me resulta insuficiente. Recordemos que es el día de la semana con mayor consumo televisivo y frente a propuestas poco exitosas en la competencia, los datos no terminan de convencer. Que las audiencias están fragmentadas, que el consumo ha variado, que el 20% de share es casi un milagro, compro todo eso, pero se espera de una producción así un arrastre social que no acabo de ver. Si miramos atrás, históricamente Antena 3 he pecado de apuntarse tarde a formatos, sin éxito. Especialmente en terreno de telerrealidad. Desde EL BUS, ESCUELA DE ACTORES, el propio PEKÍN EXPRÉS o el DOS DÍAS Y UNA NOCHE, de Susanna Griso. Creo que deben apostar por su identidad propia, ahora bien definida en la ficción de calidad, y buscar la línea de programas que reflejen sus valores esenciales: blancos, familiares, actuales. La actualidad funciona en el grupo y yo recuperaría esa línea grandes concursos que tantas alegrías dieron en su época, o formatos de directo con protagonistas del momento. Un comeback de Nieves Herrero, pero versión 2016. No daré más ideas sin contrato de por medio. Mi baile tiene todo que ver con la pasión por un medio que me atrapó desde niño. Aún no he encontrado mi coreografía perfecta, pero me temo que tampoco la veré en este TOP DANCE. Lo siento Busta.

#SÍ · El ascensor que lleva de la Academia a plató, como elemento industrial, innovador, incluso elemento simbólico perfecto, del cielo al infierno o viceversa.

#NO · El elemento pulsador del público no termina de convencerme, porque creo más en las votaciones reales de la audiencia. Una vez más, ¡directos, directos y directos!