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martes, 13 de febrero de 2018

Coser y refritar



MAESTROS DE LA COSTURA no es un talent a medida, sino más bien un Zara de MASTERCHEF. La premisa de la moda prometía, como la elección del jurado y de una Raquel Sánchez Silva siempre brillante. Aunque el primer programa me ha demostrado que la productora Shine Iberia ha querido apostar a caballo ganador y ha hilvanado un primo hermano del concurso de los chefs amateurs. Todo el desarrollo es un calco, adaptado al lenguaje y las necesidades modísticas, pero la comparación resulta inevitable. Desde la disposición de los protagonistas en plató, los totales de los participantes con ese fondo que de utensilios de cocina ha pasado a recortables de maniquíes, la estructura de las pruebas clasificatoria, en exteriores y de eliminación, la rotulación y la gestión social de los aprendices con su nombre bien arrobado. Ejercicio que me parece bien para encender Twitter, algo que el community manager Abel Arana hace como nadie. Pero echo de menos presencia en redes como Instagram, donde explotar la creatividad de los candidatos y así mostrar sus orígenes cosidos y la posterior evolución. Alabo a la presentadora que sí hace olvidar el papelón fuera de lugar de Eva González, aunque no me gusta nada que peloteen sus estilismos. Es genial que ella haga visible la moda española, pero bastaría con un crédito en pantalla y no tantos aspavientos del trío de diseñadores. De ellos diré que me parecen demasiado forzados, con un papel demasiado aprendido, para garantizar el show. Ciertamente se complementan y puede que con más rodaje sean hasta efectivos. Si algo me gusta es que les desborda su pasión y no se amilanan si tienen que coger el trapo por los hilvanes. María Escoté no paraba con un baile de San Vito muy inquietante. Palomo Spain escenifica su exceso de pechamen y surrealismos con poca gracia. El más top es un Lorenzo Caprile entregado al aleteo de manos y al pique con el rebelde Eduardo. Petardadas, las justas. Por mucho que vista a La Terremoto de Alcorcón y pasee su mariconismo sin remilgos.

Las presentaciones de los aprendices se quedaron cortas y algunas llegaron un poco tarde para entender su enganche con la cosa costural. Después sobraron los momentos emocionales de las fotos de la abuela y demás familia, apelando ahí a algo que chirriaba. Me gustó mucho el paso a paso ilustrado de las pruebas. No sé si dará tiempo a copias masificadas, pero aportaba un elemento muy interesante de interacción con la audiencia. Tanto como el diccionario de los términos más técnicos, haciendo cómplices de la jerga a todos en casa. El plató en sí es una maravilla, espacioso y con perfecta iluminación. Dominando los colores cálidos y con tantas piezas que te transportan a los talleres de verdad. Todo sea para perderse entre telas y botones. La elección del casting final me pareció demasiado estereotipada. Que en GRAN HERMANO primen los personajes, más después de infinitas ediciones, es hasta necesario. Aquí estiran esos clichés en exceso del moderno chillón, al padre buenorro, la religiosa extrema, los gemelos come santos, la gasolinera Bratz, la modelo de pasarela, la mamá numerosa, el rarito… Que son peculiares, un rato. Que fuera necesario perfilar tanto sus singularidades, no lo tengo tan claro en un espacio que debe primar el talento fashionista. Fue sorprendente el peso de Dios en varios de los llamados a Cibeles. Mentando hasta el Espíritu Santo para un final feliz. Insólito.

Aunque creo que hubo momentos de tensión fingida, resalto positivamente el apoyo del jurado ante las crisis varias. Así como una Raquel implicada al máximo. Aplaudo la sala de deliberación de las prendas que, a diferencia de los platos, llega más el éxito o fracaso real. El ritmo del debut resultó mejorable, agradeciendo los toques de humor. Es un acierto que instruyan a los espectadores en la Historia de nuestra Moda, como el homenaje a un Pertegaz único. Una duda, ¿es necesario colar un libro de esto? Qué obsesión por estirar el dobladillo. Faltó que cualquiera insistiera en reciclar la ropa en contenedores solidarios o del H&M. La metáfora del costurero y demás era otra revisión de los cuchillos de los chefs. El premio de la máquina de coser, que en pantalla parecía pequeña y hasta básica, resulta pobre.  Y, por último, ahórrense los refranes con calzador. En resumen, que de aquí a alcanzar la maestría aún les queda mucha tela que cortar.

# SÍ · Es genial que la televisión se abra a otros universos, que explore y presente la esencia de nuestra moda. Un mercado que suma infinitos profesionales, que agradecerán tener una ventana de visibilidad.

# NO · La alargada sombra de tantos MASTERCHEF. Internacionalmente hay otras fórmulas con el diseño como clave que quizá tenían que haber reinterpretado, sin necesidad de calcar su propio producto.

martes, 6 de febrero de 2018

OT: Punto y final



“Todos somos únicos”, como bien recordaba Rosa de España antes de ceder el cetro triunfal. Aunque si hay alguien que lo es, y con mayúsculas, no es otra que Amaia, la pamplonica que nos ha robado el corazón en esta remozada OPERACIÓN TRIUNFO. El fenómeno fan es imprevisible y parecía difícil que una chica de gustos musicales inquietos, mezcla de timidez, ingenuidad y talento a raudales y con escaso marketing viral se convirtiera, a priori, en la ganadora del talent. De aquella nominación injusta en la gala 0 al aplauso unánime han pasado pocas semanas. Las suficientes para que no podamos imaginar nuestra música sin su voz. Anoche ejerció de ella misma, frente a unos compañeros muy solventes. Especialmente Aitana, brutal en su doblete de escenario, llamada a convertirse en la diva teen del momento. La gala empezó en alto, con un Raphael rejuvenecido. El detalle del collar de cuentas fue lo más. Hubiera sido un escándalo no contar con él en este show, con su hijo metido en el entramado.

El hit ‘Mi Gran Noche’ fue el mejor pronóstico. Aunque siempre hay peros. En mi opinión, los vídeos se alargaron en exceso y no se aprovechó la presencia en plató de los profesores y exconcursantes. Una pena, pues algunos como Roi apenas dieron juego, cuando fuera son todo un reclamo. Incluso se minimizó a las familias, relegadas al graderío, sin apenas planos de reacción o emociones en suma. Las escenografías fueron bastante pobres, salvo una Ana War que ha tenido a todo el programa a su favor. Ha encadenados numerazos cual guantes para desplegar artisteo del bueno. Otra cosa es que su voz no fuera poderosa. No perdonaré nunca que apeara de la final a un Agoney inmenso. Eso sí, el tango de la guerrera fue muy visual y el resumen perfecto de su gran evolución. Alfred fue él en estado puro y con trombón en gracia. Perfecta la presencia de Vicky, la coreógrafa, una bailarina de diez junto a su cuerpo de danzarines. Miriam no estuvo tan fina como de costumbre. El reto de cantar por Malú era un riesgo y no le salió nada redondo. Aitana hizo olvidar a Sia y se dejó caer. Maravillosa. Lo de Amaia fue un despliegue de grandeza. Aunque en la rueda de prensa de hoy reconocía que tuvo fallos al piano, lo que hizo con ‘Miedo’ fue una antología de su genialidad. Recordó mucho a lo que allí mismo se marcó Pablo López. Libertad para crear.

La duración del programa se fue de las manos. Terminar en horario de teletienda no resultó nada apropiado y ha acabado con media España ojerosa por su culpa. Y con el corazón en vilo por ese fallo de sonido. El mismo que jugó malas pasadas en el inicio y que se revolvió al final. Aunque David Bisbal demostró tablas e hizo lo que pudo con sus gorgoritos. Ante una Rosa muy desubicada y fuera de lugar en la lectura del sobre. Resultó gracioso el plano de toda la nueva hornada cantando su ‘Camina’ y el par de triunfitos mayores sentados sobre las escaleras del escenario. Como contemplando esta nueva realidad o competencia, según se mire. En realidad la recta final fue un despropósito, sin cuidar los detalles y salvando las naves. Cosas del directo. Aunque se sacan de la manga una gala extra en la que espero corrijan errores y sepan sacar chicha a esta generación. Su verdad ha conquistado. Hemos convivido con ellos a través de las múltiples pantallas. Nos han hecho partícipes de su aprendizaje, las dudas, los amores, los gallos, las bromas, las mechas surferas... Y es de reconocer la gran labor de la Academia, con una Noemí Galera en estado de gracia. La sombra de Nina era rizosa, pero no se esfumó desde el principio. Sin olvidar el papel de ‘Los Javis’, el dueto mejor engrasado que aún tiene mucho por contar. Sus clases eran lecciones de vida y cualquiera diría que estaban improvisando. Su potencial comunica todo el rato porque están siempre en línea. Ahora nos quedamos huérfanos de tantas historias, de los pases de micros, del comedor y Martí con sus cameos.

Ya nos dejan caer que pronto habrá una nueva edición, pero aún tienen que explotar a este grupo de voces. Con una Amaia coronada y todo un pueblo rendido a sus teclas. Porque ella es música. Que no perviertan nunca esa capacidad tan personal de transmitir las letras. Ni pretendan sacar un disco a toda prisa. Por delante tiene Eurovisión con su compositor de latidos favorito e infinitos acordes. Si no cambia será su verdadero triunfo.

# SÍ · El punto de tranquilidad de ambos. En el directo es una garantía.

# NO · Agoney merecía defender un tema en solitario. Su voz rotunda y esa ilusión como festivalero confeso hubieran garantizado un espectáculo memorable. 

miércoles, 18 de octubre de 2017

¡Marchando otro MasterChef!



La cocina siempre ha sido un elemento de éxito televisivo. Es cierto que las recetas de Arguiñano han evolucionado menos que sus chistes, pero los productores han sabido introducir elementos innovadores en otros formatos. El mejor ejemplo es MASTERCHEF, un talent culinario, basado en el entretenimiento como ingrediente principal. Cinco ediciones de anónimos con aspiraciones a cocineros de estrellas infinitas, otras tantas con pinches bajitos y dos con famosos en los fogones, atraídos por la cuota de pantalla y los cachés, demuestran que el público gusta de este particular plato catódico. Con motivo de su programa 100 aprovecho para compartir mi visión del programa, al que reconozco me enganché tarde. La coincidencia con otros enganches en la parrilla y la pereza por algunos de sus elementos más visibles me hacían posponer sin fecha un visionado en condiciones. Básicamente lo poco que había zapeado coincidía con ejercicios bordes y desairados del jurado. Cuando no con una entradilla forzada de su presentadora. Ahora que he consumido alguna temporada completa he de confirmar mi negativa respecto a las caras más visibles. Jordi, Samantha y Pepe me caen mal. Empatizo cero con ellos, sus bromas y considero que sus comentarios se pasan de tono. Supuestamente quieren enseñar, o esa sería su pretendida labor, pero consiguen un desapego importante. Ellos llevan el peso del show y justificarían la ausencia de la ‘maestra’ de ceremonias. Porque por muchos platós que lleve sobre sus tacones la que fuera Miss España no puede considerarse tal cosa. Eva es perfecta para la revista del saludo, pero no es una buena comunicadora. Quizá sea efectiva en Canal Sur al frente de SE LLAMA COPLA, luciendo salero y faralaes, pero no en un prime time. Es  un maniquí de alta costura que intenta colar una naturalidad fingida. Así que el cuarteto reincidente me resulta digno de sustitución inmediata.

Aplaudo la calidad de imagen y lo cuidado de la realización. Tanto en el propio set cocineríl como en los exteriores, algo que se está perdiendo y da mucho juego visual. El programa tiene una identidad muy marcada y cuidada, dignificando una televisión pública que aspira a reencontrarse. Me encanta la capacidad de sorpresa con los propios concursantes, planteando retos constantes que enganchan al televidente. Cualquiera se mimetiza y fantasea con tener el delantal en la lucha contra el reloj. Muy acertados son los totales constantes de los protagonistas, permitiendo la identificación y cercanía. No tanto la duración imposible. La mecánica de los tres fragmentos se estira demasiado, más al programarse tarde de por sí. Quien se inventó el access no contaba con la posibilidad de que Cárdenas hiciera un yoísmo audiovisual y lo emitieran en la tele de todos. Me gustaría saber si ante la inminente llegada de OT piensan cargarse a este dudoso telonero. Quizá así puedan ampliar la fórmula y no restar a uno de sus escasos éxitos, junto a la serie ESTOY VIVO.

Echo en falta material de la formación fuera de cámaras, quizá me pueda la curiosidad a lo reality. Los aspirantes desconocidos incluso conviven a lo GH, de ahí que el fuego avivara historias como la de Jorge y Miry. Me resulta muy curioso que se obvien las recetas y que en el desarrollo los cocinillas parezcan saber de pé a pá menús insólitos. Toda esa intrahistoria se merece buenos planos, para entender mejor la capacidad de aprendizaje o la vocación real de unos y otros. Tampoco me gusta el product placement descarado de la cadena de alimentos en bucle, ni la misma retahíla del vidrio o los comedores sociales. Buena labor en ese sentido, como los donativos a ONG’s. Una suerte de responsabilidad televisiva y corporativa que hace las veces de buenismo. Hay momentos en que chirría. Las apariciones de prestigiosos chefs, más humanos que el equipo oficial, aportan categoría al montaje final. Eso sí, se nota que pivotan siempre sobre los mismos nombres, cuando hay mucho profesional de la Hostelería que no tendrá michelines estrellados, pero sí un talento digno de compartir. Llevó la delantera a su primo hermano, TOPCHEF, logrando un hueco de degustación. El alternar ediciones y recuperar rostros es otro clave de su rendimiento. Así como el papel de las redes, lideradas por el polifacético Abel Arana, quien pone el humor que les falta a los dueños del plató-cocina. Los teléfonos echan humo para protagonizar nuevas temporadas y los campamentos se frotan las manos pensando que habitaran a los chavales del infernal anuncio. Tanto hacer marca se hace pesada. Con probar el bocado semanal me vale. Y no, no me apuntaré a la escuela online. ¡Qué empacho!

# SÍ · Es un escaparate ideal de la gastronomía y los rincones que se suceden a lo largo del país. Así que despiertan el hambre y el turismo bien servido.

# NO · Chefs. Ellos. Ciao.

martes, 8 de agosto de 2017

El Lerele 8.6



Hubo tiempos en que la televisión pública dedicaba noches y noches a programas de entrevistas con elocuentes anfitriones. Desde Ángel Casas a Pedro Ruiz, pasando por Mercedes Milá o Julia Otero. Eran espacios unipersonales donde la palabra tenía todo el protagonismo, de la mano de personajes del momento. En los últimos años se había perdido totalmente esa capacidad de contar, de dar tiempo a una charla relajada, de poner el foco en algo tan sencillo como enriquecedor. Curiosamente, fue Bertín Osborne quien recuperó esta esencia, logrando conectar con millones de espectadores. Personajes poco dados a mostrarse llamaban a su puerta o abrían la propia para contar y contarse. Las exigencias del cantante cañí acabaron con su fichaje millonario por Mediaset y el trasvase de formato. Eso sí, sin alcanzar los réditos de origen. Las lenguas catódicas contaron entonces que buscaban un reemplazo eficaz que recuperara ese nicho de televidentes. Hasta que Gestmusic puso en bandeja a una Lolita Flores, perfecta sustituta de caseríos varios. Con un programa muy a su medida, estrenado seguramente a destiempo. La idea de LOLITA TIENE UN PLAN es que la hija de La Faraona ejerza de ella misma en una casa de alquiler, que hace las veces de su Lerele particular. Un cuadro de Lola da la bienvenida a un triplete de invitados que se dejan seducir por el encuentro y las sorpresas que la hijísima tiene guionizadas. En el estreno tres actrices rompieron el hielo de forma muy efectiva y cercana: Lola Herrera (m-a-r-a-v-i-l-l-o-s-a), Cayetana Guillén Cuervo (h-a-s-t-a-e-n-l-a-s-o-p-a) y Adriana Ugarte (p-e-r-f-e-c-t-a). El elenco sirvió para que la propia casera se sumara como una más y fluyera el momento.

Había mucha expectación por saber qué elementos de MI CASA ES LA TUYA aparecerían, cual cromos repetidos. Ya se sabe que llegar a rebufo es un hándicap, lo cual no implica que se pueda superar al original. En mi opinión fue el caso. Es cierto que los planos de contexto, el elemento puerta, la envidiada piscina o los comentarios a cámara son primos hermanos. En el caso del campechano rostro de Telecinco juegan a la entrevista previa, como aperitivo. Aquí trufa la emisión y amplía el hilo conversador. Aunque los piropos de ida(s) y vuelta(s) chirriaban, me gustó que el concepto fuera más allá de dar a conocer el personaje. Eso que la competencia da tanta importancia, incluso con el punto ‘ingenuo’ del presentador, que pregunta como haciéndose el tonto. El planazo naturalizaba el comer en TV, algo muy con sello SÁLVAME,  e incluía el poder de la palabra. Tanto como cuidar los recuerdos y poner la mesa como enlace social de intimidades sanas, pero principalmente compartiendo temas de interés o debate cultural. Eso que, como profesionales con inquietudes y reivindicaciones, unía al reparto. Desde protestar por los escasos papeles de edades reales o para mujeres adultas o, sin más rodeos, la telepromoción, a modo de queja, en la que Lolita lamentaba la escasa suerte de su hija, harta de ir de casting en casting. ¡Suerte, Elena! Veremos si en próximos episodios tu ‘mamá-mánager’ es capaz de nadar tan bien y sumarse a la corriente o precisa de más ayuda del equipo de redacción.

Otra observación, los primeros planos de las arrugas son un peligro para el HD, que no perdona. Como la emoción en la mirada de la joven Adriana, ante los elogios de la gran Lola Herrera. La misma que sufrió el ‘Castañagate’, al perder su elemento de la suerte en un taxi y encontrarlo una Lolita en horas bajas. Nada nuevo, porque ella se ha preocupado por tenernos al día en posados y exclusivas. Curioso fue que se autodenominara «jugativa» y pusiera en acción eso, un juego, para avanzar. Quedó natural, aquí no había pelotas ni despliegues machirulos, más bien naturalidad. Las verdades y las mentiras siempre tienen un punto de enganche, más para los voyeurs desde su sofá. Y así lograron otra excusa para las confidencias entre diferentes generaciones de actrices. Con otros tantos éxitos que pululaban entre planos. Por ahí dijeron colarse un espíritu muy de “si me queréis, irse”. Cortinas mediante, pero no se fue nadie. Es más, llegó el polifacético Edu Soto y fue él quien puso el punto cantarín a la noche. Su homenaje en temas a las invitadas resultó un poco largo, tanto como él y su talento. Se nota que la productora sabe sacar provecho a sus estrellas, pues él y la inquilina compartieron TU CARA ME SUENA. Para cuando entonó todo su repertorio la que fuera directora de UN PASO ADELANTE no sabía qué hacer con los palillos chinos. Del sushi fueron a su moño y para entonces eran su marcador rítmico. Muy total. No lo fue tanto su rendimiento, pues el estreno se conformó con un pobre 8.6% de share y 1.077.000 espectadores. La escasa promoción y el hueco veraniego no jugaron a favor. Aunque en las redes los comentarios fueron muy positivos. Yo repetiré, con la esperanza de que Lolita no cante el ‘Sarandonga’ y rompa el clima.  

# SÍ · Me gustó mucho que en el pequeño ‘confesionario’ de declaraciones, junto a las fotos de la folclórica familia, cada invitada tuviera silla propia, acorde a su personalidad. Una vintage, otra farandulera y la última sofisticada. ¿Quién era quién?

# NO · El tratamiento de las imágenes de recurso se me quedó pobre. Demasiado planas. Un programa así permite juegos algo más creativos para el equipo gráfico. Es un tanto aprovechar el archivo histórico del ente público, mejor con una presentación atractiva.

viernes, 29 de abril de 2016

Destalentados de brilli-brilli



Mira que lo intenté, incluso alguna noche de sábado, de sofá y manta me entregué al directo de GOT TALENT ESPAÑA, pero en ningún momento me cautivó del todo. Su gala final fue un más de lo mismo, lo que tanto prometía se quedó en algo descafeinado. La audiencia no acompañó a un show que pretendía ser un acontecimiento nacional y quedó relegado a fiesta de fin de curso en plató espectacular, iluminado a todo lujo. El cambio a miércoles se las prometía arrollador, pero los platos y los chefs protagónicos pudieron más. Hasta las reclusas más amarillas ganaron en número de espectadores. No sé yo si Simon Cowell hubiera tenido una cara aún más de circunstancias de saber este escaso éxito. Su guiño a Jorge Javier me resultó un tanto simplón y más el juego que el presentador quiso dar con sus compañeros. Precisamente el hombre salvamizado y sus televisivos adyacentes, Eva Hache, Edurne y Jesús Vázquez eran la principal atracción de este invento. En mi opinión han estado correctos, pero demasiado consentidores y poco exigentes. En definitiva, ¡unos blandos! Tengo la sensación que hace años que agotamos los talentos más llamativos y sorprendentes, acumulamos tantos formatos que los castings se complican. Quizá el bucle infinito de TÚ SÍ QUE VALES fuera el principio del fin, aquellas ediciones encadenadas de Ristos, Corbachos y José Luis Morenos. ¡Qué recuerdos de lo cañí! El caso es que pocos números de la noche final se salvaban, especialmente los acróbatas. Las votaciones del público fueron muy discutidas en las redes. Mi sensación es que tuvieron problemas en realización con los rótulos telefónicos y no mostraron en igualdad de condiciones los de unos y otros. El resultado fue que pasara a la final finalísima una cantanta de grillo en la garganta. Una mala copia desnaranjada, que gritó y gritó, provocándose casi unas contracciones. Su embarazo se cubría en una suerte de brilli-brilli que aparecía en otros tantos estilismos. Mal.

Las escenografías pobres y el cuerpo de baile parecía acompasado a tiempos y otros sin ganas de siquiera moverse. Lo que más me gustaba, sin dudarlo, era el pedazo de escenario y su iluminación perfecta. Tristes las proyecciones, algunas del todo infantiles o creadas para los años 90. Pero me imaginaba llenar de vida ese espacio con espectáculos de los que te dejan sin palabras. Lo consiguieron por los aires el chico y la chica que se jugaban la vida en manos del otro. Una confianza bien construida, en el caso de él quizá más sencillo que el haber ejercido de actor de cine para adultos, amantes del músculo y los trípodes. Pero se quedaron fuera tras las votaciones telefónicas. Siempre me gustó el pianista, pero pensando en lo que se ve en ediciones internacionales dudaba que pudiera llegar a proclamarse campeón. Al final fue la voz de la hiperbólica Cristina Ramos la que mereció el premio talentoso. Quizá en LA VOZ hubiera pasado las audiciones a ciegas y poco más, pero aquí congratuló a todos. Su maquillaje en azules era un punto y el vestidazo lentejuelíl a la vez que transparentoso era otro ejercicio de madame escénica. Poco más que decir de un programa que ha pasado sin más, generando una continuidad en la noche de los sábados, muy perdida en los últimos tiempos de Telecinco. Ahora pretenden mantener ese espíritu farandulero con el LEVÁNTATE ALL STARS, pero viendo los avances y promos, mucho dudo que sea un acierto. Pocas voces buenas, mucha concesión a la prensa rosa, salvando a mis adorados Alaska y Mario y al siempre eficaz Jesús Vázquez. Veremos si ahí hay talento de extrarradio o de barrio de Salamanca. En cuanto al género talent, la anunciada segunda edición deberá mejorar mucho y más para ser realmente solvente. He dicho. He visto.

#SÍ · El número de apertura de Santi Millán, cantando como lo que es, un showman. Su elección como presentador ha resultado un acierto. Ha demostrado cercanía con los participantes y ese punto pícaro que se agradece. Así como novedad, porque en Mediaset ya sabemos que multiplican rostros en programas.

#NO · Me pareció fatal o peor que como cierre no repitiera actuación la ganadora y recurrieran al vídeo. Tenían que haber evitado el meter el coche del premio a plató y recuperar el piano para su número. Perdió toda la gracia  y espontaneidad del momento. Fallo garrafal. Simon di algo.

martes, 26 de abril de 2016

La Embajonada de Bertín



El golpe de efecto de Antena 3 de estrenar en lunes LA EMBAJADA no pudo salir mejor. Y eso que su promoción tampoco me pareció excesiva, pero creo que empezar la semana con ficción es una buena estrategia. Datazos históricos de LA QUE SE AVECINA o MAR DE PLÁSTICO en la misma ubicación así lo demuestran. Sin duda, la competencia con MI CASA ES LA TUYA, de Bertín Osborne, se antojaba más reñida, pero el folclórico hispano/panameño cambió de cadena en horas bajas. Creo que no le acompañó el relativo tirón a la baja de sus invitados. Ágatha y Pedro J. tendrán palmeros, aunque suman más detractores. Así que ahí Telecinco no empleó bien sus cartas. Veremos si aguantan el embiste o se ponen nerviosos y vuelven al jamonero a los miércoles de éxito público. Está la parrilla un poco revolucionada, arañando puntos de share y provocando infartos en el enemigo. ¿Qué pasará en los próximos días? Puede suponer desde la cancelación de VIS A VIS a un baile imposible de formatos, estrellas y horarios. Si a eso le sumamos la irrupción de TEN y DKISS, el panorama audiovisual está que echa humo y los espectadores plácidos en su sofá, disfrutando de una oferta cada vez más variada.

Tras este breve contexto catódico, dedicaré palabras a LA EMBAJADA. Desde aquí reconozco mi admiración Bambú y sus ficciones, siempre con una factura y unos elencos muy sobresalientes. El punto de partida de la corrupción se antojaba perfecto en la coyuntura político/social que atravesamos. Vestir el relato en la diplomacia, con personajes que transitan de la ambición a la aparente inocencia, me resultaba alentador. Aunque visto el primer capítulo creo que han caído demasiado en el folletín, nunca mejor dicho. El abuso al recurso sexual en las tramas, sinceramente, sobra en muchas de ellas. Hay tanto que trasladar al espectador para posicionarse en el relato, que considero se perdieron en lugares comunes y placenteros. Eso sí, con una fotografía muy buena, en la que el ojo no siempre se deja engañar. Pasa como en EL PRÍNCIPE, el chroma suma, pero también da el cantazo. En cuanto a los actores, soberbio Raúl Arévalo, que no da puntada sin hilo en ninguna de sus interpretaciones. Qué decir de Belén Rueda, que no podemos esperar más de ella… Esa cara hierática en cada plano me ‘sobre-enconge’. La mismo cuando se entera de una supuesta infidelidad de su marido, que en el momento en que unos muchachos intentan agredirla sexualmente o cuando se pierde en los brazos insinuantes de Chino Darín, todo un descubrimiento. Aporta luz y novedad, algo que se agradece en nuestro panorama interpretativo. Como lo son las presencias de Abel Folk, Alicia Borrachero, Megan Montaner o Ana Gracia, la mitiquísima Berta de MOTIVOS PERSONALES. No me convencen nada Melanie Olivares, ni mucho menos el abigarrado Carlos Bardem. Y curioso me resultó el reencuentro adolescente de Maxi Iglesias y Úrsula Coberó, que parecía más bien un flashback de FÍSICA O QUÍMICA y sus personajes Ruth y Cabano. Amaia Salamanca se merece un capítulo propio, con su peluca en grana incendiado y esos dejes que se repiten en cualquiera de sus papeles. Rosauro podrá estar orgulloso de su Cata particular.

Me gusta que nos trasladen a Tailandia, con el contraste entre los nativos y los españoles, demostrando nuestro carácter altivo y no siempre generoso. ¡Vaya imagen!, dirán muchos, pero ya es hora de asumir lo que somos. El recurso al viaje temporal, desde el juicio del presente a la acción en la embajada y los tejemanejes un año atrás, dará mucho juego. Así como el rompecabezas de personajes, intrigas y dobles lecturas. El espectador agradece formar parte de esa curiosidad, amando a unos y queriendo enviar a los infiernos a otros. Veremos cómo avanzan las tramas y las caras de Belén. Así como su corte de pelo que, a mi juicio, echa años encima a la oxigenada actriz. Aunque a su personaje parece con que el argentino le eche algo más que una mirada basta y sobra. ¿Echará Bertín el resto y se entrevistará a sí mismo como protagonista de la actualidad fraudulenta? ¿Cambiará Vasile de estrategia y enfrentará a los vecinos de Montepinar con los embajadores corruptos? ¿Las chicas de cárcel se quedarán sin mono amarillo? ¿Tendrá Belén Rueda una cita no a ciegas en el restaurante de Sobera con su yerno interpretativo? ¡Cuántas dudas en el aire! ¡Todo por la audiencia!

#SÍ · El propio contexto, nuevo en nuestro catálogo de ficciones. Presentará una serie de historias que aunque no empaticen directamente con la audiencia, asegurarán mucha ‘chicha’.

#NO · Las pausas larguísimas de Publicidad, que rompían el ritmo. Aunque tardó en entrar el primer corte, siendo un estreno esperaba que hubieran cuidado más este aspecto y no se alargaran 7 minutos.

sábado, 16 de abril de 2016

Este mando no funciona



Un programa de tele sobre el consumo de la tele, con las reacciones de los espectadores. A priori parecía interesante, pero una vez visto AQUÍ MANDO YO, se me ha quedado en un quiero y no puedo. Su concepto interesante se pierde con un casting desigual y poco creíble. Empezando por el estilismo de los televidentes. A esas horas de la noche, porque los programas que ‘veían’, en su mayoría eran de avanzado prime-time, ¿no se ponen en pijama para ver la tele? Se pierde toda la naturalidad en lo que quieren contar, porque la identificación no llega a ser realista. Como las posturas en el sofá, todo muy estudiado para los tiros de cámara. Entiendo que no sea fácil, pero podían haber planteado unas grabaciones no tan premeditadas. El efecto de autenticidad se lograría con cámaras ocultas, a lo GH, con mucho filtro de edición, pero captando ese realismo del comentario espontáneo. Salvo un muchacho gaditano en calcetines y ropa cómoda, al que sólo le faltó rascarse sus machos, el resto me pareció de catálogo. Estéticamente me gustaron los hipsters de look Star Wars, la pareja indie frikista (él, Borja Nieto, catódico histórico y articulista con latido en la Cuore) o las amigas gallegas (una de ellas, @percebesygrelos cómica de escenario y puntazos a lo Yu). Esas concesiones a ciertos personajes de reputada conexión me sobraron. Hay mucho anónimo digno de plano. Como lo fueron los recursos al suequismo decorativo, desde el cuadro de Audrey Hepburn a las lámparas low cost. ¡Viva España y nuestras ínfulas de interioristas!

La elección de las imágenes protagonistas también se me quedó pobre. Pasan muchas cosas en una semana y aquí el mando filtró a la baja. Demasiado énfasis en el fútbol, cuando ya habían cubierto esa pasión de pelotas. Ciertamente, la ausencia de productos de Mediaset limita y mucho su juego. Porque, siendo realistas, los auténticos fenómenos de cotillismo, chascarrillo y comentario están en las pantallas de Vasile. Esta semana con el estreno de QUIERO SER MONJA, la final de GHVIP y las batallas de sus estercolero stars hubieran llenado la escaleta. Con semejante material haría un algo parecido para abofetear a Antena 3 y su intento de espectacularizar a la audiencia como sujeto activo. Internacionalmente el formato funciona como un tiro, pero aquí presiento que la estrategia de programación va a cavar la propia tumba de los dueños del mando. Un programita breve, como es, escorado en viernes, pasando muy desapercibido, con titanes como el SÁLVAME DELUXE y JOSÉ MOTA me resulta un auténtico suicidio. Yo lo dejaría en una sección más de ZAPEANDO, porque reconozco su punto de interés, pero no su entidad propia de éxito. Tampoco me convence la elección de Micky Nadal como narrador, porque su personaje televisivo hace tiempo que se comió su credibilidad. Y aquí está bien ponerle humor, pero su carga pienso que no suma. Antena 3 tendría que reaccionar y plantear los viernes un show interesante, ya que TU CARA ME SUENA aún tiene meses de parón. Si fueran listos se buscaban un gran formato a lo Ellen DeGeneres y conseguían un golpe de efecto. Eso sí, en directo y con un conductor/a que tenga muchos registros. Y no, no pienso en quienes ellos siempre piensan: Manuel Fuentes y Arturo Valls. Que se esfuercen un poco y hagan del mando un aparato olvidado, porque su propuesta enganche sin remedio. Y mientras, que las abuelas de AQUÍ MANDO YO sigan fieles a sus perlas y esos pintalabios que sobrepasan las comisuras de los mismos. Hablando de pretendientes pesados que llaman sin parar, para mí el auténtico gag de la noche.

#SÍ · A la innovación, el formato busca más allá de lo visto, rompe convencionalismos y pone en primer término al auténtico protagonista de la cosa televisiva, el espectador.

#NO · A las dudas que entran al ver el programa, no se percibe realismo en la disposición de las familias en sus salones, especialmente por su lenguaje no verbal, sus estilismos y las propias reacciones que parecen estudiadas. 

viernes, 15 de abril de 2016

Víptimas del exceso


fotografía | Telecinco

Son tantos años de televisión sin filtros que una gran masa de espectadores se ha aficionado del todo a contenidos que transitan de lo vulgar a lo surrealista. Especialmente cuando hablamos de realitys y su concepción por parte de Mediaset. Nunca hablaré de televisión basura porque, como profesional, reconozco el trabajo de compañeros que se esfuerzan por sacar adelante el más inverosímil de los encargos. Las facturas no esperan, ni entienden de share. Me cansa el fenómeno del arrastre entre programas, la retroalimentación de personajes (de dudoso nivel, en la mayoría de casos), la reiteración de formatos… Que lo próximo sea GH17, considero que dice bien poco de nuestro consumo televisivo. Admiro el formato por muchos motivos, pero creo que nuestra tele necesita respirar con otras propuestas. ¿La gente no se cansa? ¿Necesita ejercer ese voayerismo en bucle? Los perfiles que habitan cada año la mediática casa se vuelven más previsibles, las ansias de bolo y fama transpiran por cada poro de los concursantes, sedientos de encierro. Me llama la atención cómo los espectadores, el primero yo, caemos en esa necesidad de saber, hasta los detalles más íntimos, colándonos por la mirilla en HD y pulgadas infinitas. ¿Significa que tenemos vidas muy tristes y vacías al necesitar estas dosis de lo ajeno? Si es así, me doy pena.

Este preámbulo no es más que una reflexión de un éxito que se supera edición tras edición, con unas mentes capaces de retorcer mecánicas, introducir originales novedades y generar un punto de giro tras otro. Anoche concluyó su versión VIP, con Laura Matamoros como ganadora. Merecedora, en mi opinión, porque siendo una ‘hija de’ desconocida para el público, ha logrado ser auténtica. Malhablada, temperamental, emotiva, estratega, cotilla hasta el extremo, muy en la línea de su predecesora, Belén Esteban. Parece que representan a un modelo de mujeres hechas a sí mismas, que cuentan con el favor del público. Que arrebatara finalmente la victoria a Carlos Lozano así lo demuestra. El presentador estaba demasiado crecido, en Guadalix y más en plató. Pero se lleva un premio más gordo, programa asegurado en el grupo (dicen que podría ponerse al frente de ‘Granjero Busca Esposa’; tranquila Luján, que de ninguna manera te hará sombra) y, de paso, colocar a su pesada ex (adjetivo light). No me gustó el desarrollo de la final, porque siempre defenderé la visión purista de este despropósito multicámara. Ahora a los ‘inquilinos’ les desborda la información del exterior, provocando tramas y desestabilizando a estas cobayas ‘previopago’. Aún recuerdo a Ismael Beiro salir de la casa y llegar a la realidad, como una bofetada de aire muy pesado.

Lo de anoche, con grabación previa de la salida de la casa, me pareció una escenificación de un duelo pobre. El elemento hogar catódico se perdió en pro de ganar votos en los últimos minutos. Las palabras que se repartieron eran indignas de un prime time, de pésimo gusto y dignidad ¿VIP? Jordi González, como siempre, estuvo perfecto en su papel de mediador, con sus entonaciones dramáticas y ejerciendo de maestro de un circo indomable. Aun así, este año le he visto más blando, faltaron grandes dosis de su sarcasmo imprevisible. Con el plantel de Rosas Benitos, Raqueles Bollos, Pequeños Nicolases... ¡Canelita fina! La audiencia estaba asegurada, pero aún así la final ha tenido menor rendimiento que las tres anteriores, también conquistadas por mujeres poderosas. La joven sobrina de Mar Millonaria Flores es la presa del momento, ocupará minutos, páginas, pódiums de discotecas y protagonizará enfrentamientos, llenando las arcas propias y familiares, de su archienemiga casi mamá postiza, del supuesto hermanastro más corto que Marianico. Perezón máximo. Por suerte, el mando tiene más botones que nunca y quien quiera ser víptima de estas emisiones, que busque ayuda. O se descargue Tinder, en caso de soltería irresoluta.

#SÍ · El equipo de profesionales de Zeppelin, por aguantar lo indecidible de semejantes personajes y por su talento. No cualquiera logra sacar oro de un formato así. Me gustó, especialmente, la rueda de prensa de los finalistas con medios especializados en televisión. Aunque fuera un griterío y hubiera demasiados egos entre cuatro paredes.

#NO · El programa ha tolerado actos de violencia verbal y amagos de física que considero tendrían que haber penalizado. Eso es propio de un ¿Very? ¿Important? ¿Person?

martes, 12 de abril de 2016

El desquite del Top (Dance)



Vuelvo a abrir este diario, años mediante, porque la televisión me apasiona y necesito compartir mis opiniones sobre los estrenos y habitantes de la pantalla amiga. Necesitaría una tertulia diaria con buenos amigos tan teleapasionados como yo, para ponernos al día, rajar sin límites, proponer cambios, fantasear con formatos… Quizá algún día. ¿Quién sabe? Hasta entonces me limitaré a teclear sin censuras sobre todo lo que veo (que bien sabéis es mucho. Puede que demasiado). En esta reentré será el nuevo formato de Antena 3, TOP DANCE, quien ocupe mis palabras catódicas. Precisamente, es una vuelta del baile a nuestros canales, después de fagocitar el entrañable FAMA, ¡A BAILAR! Desde que se anunció la compra de este talent por parte de Atresmedia, el imaginario colectivo volvió a las sobremesas de Cuatro y tantas coreos inolvidables de Vicky, Sergi, Lourdes, Quique, Carol, Hugo, Erick, Mery o Ariadna. ¡Era otro nivel! La frase que acaba de pronunciar mi hermana, fan fatal de aquellos tiempos, es el mejor reflejo de lo que nos deja este nuevo programa. Poco dance y menos top. Siempre defenderé el directo como símbolo de la televisión viva, que apasiona y genera endorfinas, clave en este tipo de propuestas. Las dos primeras galas de casting estaban carentes de todo eso, se antojaban como una fría sucesión de candidatos, perdidos en un escenario enorme. Se perdían, a su vez, sus pasos en semejante escenografía, demasiado oscura. La realización tampoco ayudaba a apreciar el talento, los planos no eran acordes a un show de danza. La productora Boomerang tira demasiado de su gallina de los huevos de oro (cada vez menos rentable), LA VOZ, para repetir muchos de sus planteamientos.

El jurado me resulta flojo, con dos gallitos verborreicos (ellos) y una desdibujada Cruz central, sin brillo personal. Su propia Cruz. En cuanto a los bailarines, demasiado perfil repetitivo, buscando el vídeo fácil. Esperaría de una audiencia sabia valorar Talentos, en mayúsculas, no historias de reality con patas (flexibles, eso sí). Antena 3 vuelve a apostar por un Manel Fuentes que me resulta fuera de lugar, con su canturreo y tono irónico, perfecto para TU CARA ME SUENA, pero chirriante en este formato. La cadena no acaba de encontrar su propio Jesús Vázquez, un profesional todoterreno, que empatiza con los concursantes y conquista a los espectadores. Aspiro a que la Academia, los directos, los bailes en dúos, los retos eliminatorios sirvan de atractivo y enganche. El liderazgo este par de lunes me resulta insuficiente. Recordemos que es el día de la semana con mayor consumo televisivo y frente a propuestas poco exitosas en la competencia, los datos no terminan de convencer. Que las audiencias están fragmentadas, que el consumo ha variado, que el 20% de share es casi un milagro, compro todo eso, pero se espera de una producción así un arrastre social que no acabo de ver. Si miramos atrás, históricamente Antena 3 he pecado de apuntarse tarde a formatos, sin éxito. Especialmente en terreno de telerrealidad. Desde EL BUS, ESCUELA DE ACTORES, el propio PEKÍN EXPRÉS o el DOS DÍAS Y UNA NOCHE, de Susanna Griso. Creo que deben apostar por su identidad propia, ahora bien definida en la ficción de calidad, y buscar la línea de programas que reflejen sus valores esenciales: blancos, familiares, actuales. La actualidad funciona en el grupo y yo recuperaría esa línea grandes concursos que tantas alegrías dieron en su época, o formatos de directo con protagonistas del momento. Un comeback de Nieves Herrero, pero versión 2016. No daré más ideas sin contrato de por medio. Mi baile tiene todo que ver con la pasión por un medio que me atrapó desde niño. Aún no he encontrado mi coreografía perfecta, pero me temo que tampoco la veré en este TOP DANCE. Lo siento Busta.

#SÍ · El ascensor que lleva de la Academia a plató, como elemento industrial, innovador, incluso elemento simbólico perfecto, del cielo al infierno o viceversa.

#NO · El elemento pulsador del público no termina de convencerme, porque creo más en las votaciones reales de la audiencia. Una vez más, ¡directos, directos y directos!