martes, 1 de noviembre de 2016

#TodosSomosChenoa



Anoche todos fuimos Chenoa. Ese corazón roto encima del escenario, el ex que intenta reparar un daño público, esa cobra que remató una historia que vimos nacer, sus palabras descarnadas de querer y una canción que era una declaración del piel con piel. ¡Qué tensión! Todo el concierto, mediocre en sus planteamientos, tenía sentido por este momentazo sin esconder. La organización lo sabía, cebándolo en los documentales previos y dejando el tema como dúo de oro, casi como final de los finales. Del silencio cómplice al llanto incontrolado, era difícil asistir a ese sueño del romanticismo hecho voces. Bisbal entró con una actitud entregada, enérgico y con ganas de saberse cerca de la que un día fue la mujer que robó sus notas de amor. Ella, en cambio, estaba como un bichobola, incapaz de levantar la mirada y entrar, como se merecía, en el subidón romántico. A nivel bocal su perfección era de sobra conocida, muy superior a la del resto de sus compañeros, salvo honrosas excepciones (Bustamante, Manu Tenorio y poco más…). Por un momento, volvíamos a aquella academia, a revivir una historia de dos, que era también un poco nuestra. Así que ahora, en la reválida, el imaginario colectivo esperaba un culmen espectacular. Y vaya si lo hubo.

El parón antes de la frase de cohabitar final, con el discurso del almeriense aumentaba la tensión. Sus palabras (“Siempre te he tenido mucho cariño y te tengo y te tendré”) parecían sinceras (“Que lo sepa la gente, por favor”), pero escasas y egocéntricamente erróneas (“Para mí ha sido un privilegio poder cantar conmigo”), ante una mujer que, públicamente, se había lamido sus heridas. La agitación posterior y el no beso, con ella zarandeada, carne de gifs y memes, fue un remate cruel. Seguramente, fruto de los nervios del momento. Fue entonces cuando a petición de él (“Di algo chiquilla, que no has dicho ná”) ella se desnudó, una vez más, por mucho que el contexto la tuviera en shock (“Es que me da vergüenza”) y tratara de escurrirlo diciendo que era broma. El “Mientras que hacemos el amor” dio paso a un abrazo sentido de Laura y a la pregunta de él (“¿Estás bien”). Unas risas y un beso al aire de la rotunda Chenoa parecían el broche perfecto, pero no. Fue entonces cuando ella procedió a su discurso (“Y para mí, que quede muy claro, también ha sido todo un honor cantar contigo, David. Te quiero mucho, lo sabes, y quiero mucho a tu familia, que está por ahí, le mando un beso gigante. Con todo el respeto y el amor del mundo. Os quiero muchísimo. Gracias. Y eso incluye a su club de fans, que son un amor también para mí. Todos mis respetos"). Quedó como una señora. Y siguió ahí, encima de esa pasarela nostálgica, cantando dos temas más, mientras las lágrimas, dicen, eran incontrolables. Podrá justificarse con la emoción del reencuentro, del volver a estar con los compañeros con los que un día firmó su triunfo. Aunque todos queremos creer que estaba con el disgusto de su vida y sin chándal en el que refugiarse. Las lentejuelas imponían ser artista y no persona, pero su corazón no entendía a estribillos. Sinceramente, ya lo pensábamos, pero anoche concluimos que la mallorquina no ha superado esta historia, que los Aves Marías fueron insuficientes para ella, necesitada de ese latir que la hizo más humana. Y tiene que ser un fastidio vivir algo así de forma televisada y con la novia recauchutada de tu ex aplaudiendo desde las gradas. Chenoa, atrévete a ser feliz, seguro que otro hombre te dará la vuelta incontrolada y susurrará como mereces.




Por lo demás, el concierto fue muy flojo en realización y sonido. Impropios para un evento televisivo tan esperado. Lo de Juan Camus no tiene nombre, su afán de protagonismo venía a tapar su falta de talento artístico. Que en ‘Mi Música es Tu Voz’ no cantara su frase fue cutre. Los estilismos eran una regresión a la incredulidad que provocaban sus looks de cada lunes, quince años atrás. Vestidos inadecuados para un directo, cual pretendidas divas low cost, incluso maquillajes de noche de Halloween. Si pretendían dar miedo, lo consiguieron. La presentación de Verónica a Alejandro Parreño, (“No es un musicazo...”)un ¿lapsus? de la emoción, del que ha querido excusarse. En cuanto a Rosa López, se ha convertido en un juguete roto. Ha perdido voz en el camino, seguramente de tanta clase e imposiciones de una industria que jamás la permitió ser ella misma. ¿Resultado? Una voz enorme apagada, poco a poco, sin éxitos que resaltar. Que su única canción en solitario fuera ‘Europe’s living a celebration’ lo dice todo. Y en la suma, más de uno de los dieciséis debiera verse un poco ‘La Voz’ y darse con un canto en los dientes. Porque vaya suerte tuvieron de formar parte de un fenómeno sin precedentes, musical y catódico. De ahí que las quejas de más de uno en los tres programas previos sobraran. Humildad y gratitud. Que seguro los mandamases explotaron su filón, pero ellos sacaron mucho y más de ser protagonistas de esa corriente única llamada Operación Triunfo.

# SÍ · Cuando se hacen bien las cosas, llegan a la audiencias. Me refiero a su momento, cuando el formato, con una esencia limpia y del todo artística, conectó con los espectadores y dio paso a un acontecimiento inolvidable. Ahora nos han devuelto a ese momento, hemos viajado a nuestra realidad de entonces y hemos revivido instantes únicos.

# NO · Este no es de sorpresa, pues me esperaba una audiencia mucho más millonaria. Recuperando, de alguna manera los datazos históricos del 2001. Anoche el concierto fue visto por una media de 4.149.000, logrando un buen 27,5% de cuota de pantalla. La cobra se elevó hasta casi los 4.800.000 espectadores. Es cierto que la actual desfragmentación de la programación complica barrer como entonces, pero la competencia de Antena 3 y Telecinco se había retirado de la batalla, optando por no emitir capítulos de estreno de 'Mar de Plástico' y 'La Que se Avecina'. Eso sí, en redes sociales fueron protagonistas absolutos. 

viernes, 29 de abril de 2016

Destalentados de brilli-brilli



Mira que lo intenté, incluso alguna noche de sábado, de sofá y manta me entregué al directo de GOT TALENT ESPAÑA, pero en ningún momento me cautivó del todo. Su gala final fue un más de lo mismo, lo que tanto prometía se quedó en algo descafeinado. La audiencia no acompañó a un show que pretendía ser un acontecimiento nacional y quedó relegado a fiesta de fin de curso en plató espectacular, iluminado a todo lujo. El cambio a miércoles se las prometía arrollador, pero los platos y los chefs protagónicos pudieron más. Hasta las reclusas más amarillas ganaron en número de espectadores. No sé yo si Simon Cowell hubiera tenido una cara aún más de circunstancias de saber este escaso éxito. Su guiño a Jorge Javier me resultó un tanto simplón y más el juego que el presentador quiso dar con sus compañeros. Precisamente el hombre salvamizado y sus televisivos adyacentes, Eva Hache, Edurne y Jesús Vázquez eran la principal atracción de este invento. En mi opinión han estado correctos, pero demasiado consentidores y poco exigentes. En definitiva, ¡unos blandos! Tengo la sensación que hace años que agotamos los talentos más llamativos y sorprendentes, acumulamos tantos formatos que los castings se complican. Quizá el bucle infinito de TÚ SÍ QUE VALES fuera el principio del fin, aquellas ediciones encadenadas de Ristos, Corbachos y José Luis Morenos. ¡Qué recuerdos de lo cañí! El caso es que pocos números de la noche final se salvaban, especialmente los acróbatas. Las votaciones del público fueron muy discutidas en las redes. Mi sensación es que tuvieron problemas en realización con los rótulos telefónicos y no mostraron en igualdad de condiciones los de unos y otros. El resultado fue que pasara a la final finalísima una cantanta de grillo en la garganta. Una mala copia desnaranjada, que gritó y gritó, provocándose casi unas contracciones. Su embarazo se cubría en una suerte de brilli-brilli que aparecía en otros tantos estilismos. Mal.

Las escenografías pobres y el cuerpo de baile parecía acompasado a tiempos y otros sin ganas de siquiera moverse. Lo que más me gustaba, sin dudarlo, era el pedazo de escenario y su iluminación perfecta. Tristes las proyecciones, algunas del todo infantiles o creadas para los años 90. Pero me imaginaba llenar de vida ese espacio con espectáculos de los que te dejan sin palabras. Lo consiguieron por los aires el chico y la chica que se jugaban la vida en manos del otro. Una confianza bien construida, en el caso de él quizá más sencillo que el haber ejercido de actor de cine para adultos, amantes del músculo y los trípodes. Pero se quedaron fuera tras las votaciones telefónicas. Siempre me gustó el pianista, pero pensando en lo que se ve en ediciones internacionales dudaba que pudiera llegar a proclamarse campeón. Al final fue la voz de la hiperbólica Cristina Ramos la que mereció el premio talentoso. Quizá en LA VOZ hubiera pasado las audiciones a ciegas y poco más, pero aquí congratuló a todos. Su maquillaje en azules era un punto y el vestidazo lentejuelíl a la vez que transparentoso era otro ejercicio de madame escénica. Poco más que decir de un programa que ha pasado sin más, generando una continuidad en la noche de los sábados, muy perdida en los últimos tiempos de Telecinco. Ahora pretenden mantener ese espíritu farandulero con el LEVÁNTATE ALL STARS, pero viendo los avances y promos, mucho dudo que sea un acierto. Pocas voces buenas, mucha concesión a la prensa rosa, salvando a mis adorados Alaska y Mario y al siempre eficaz Jesús Vázquez. Veremos si ahí hay talento de extrarradio o de barrio de Salamanca. En cuanto al género talent, la anunciada segunda edición deberá mejorar mucho y más para ser realmente solvente. He dicho. He visto.

#SÍ · El número de apertura de Santi Millán, cantando como lo que es, un showman. Su elección como presentador ha resultado un acierto. Ha demostrado cercanía con los participantes y ese punto pícaro que se agradece. Así como novedad, porque en Mediaset ya sabemos que multiplican rostros en programas.

#NO · Me pareció fatal o peor que como cierre no repitiera actuación la ganadora y recurrieran al vídeo. Tenían que haber evitado el meter el coche del premio a plató y recuperar el piano para su número. Perdió toda la gracia  y espontaneidad del momento. Fallo garrafal. Simon di algo.

martes, 26 de abril de 2016

La Embajonada de Bertín



El golpe de efecto de Antena 3 de estrenar en lunes LA EMBAJADA no pudo salir mejor. Y eso que su promoción tampoco me pareció excesiva, pero creo que empezar la semana con ficción es una buena estrategia. Datazos históricos de LA QUE SE AVECINA o MAR DE PLÁSTICO en la misma ubicación así lo demuestran. Sin duda, la competencia con MI CASA ES LA TUYA, de Bertín Osborne, se antojaba más reñida, pero el folclórico hispano/panameño cambió de cadena en horas bajas. Creo que no le acompañó el relativo tirón a la baja de sus invitados. Ágatha y Pedro J. tendrán palmeros, aunque suman más detractores. Así que ahí Telecinco no empleó bien sus cartas. Veremos si aguantan el embiste o se ponen nerviosos y vuelven al jamonero a los miércoles de éxito público. Está la parrilla un poco revolucionada, arañando puntos de share y provocando infartos en el enemigo. ¿Qué pasará en los próximos días? Puede suponer desde la cancelación de VIS A VIS a un baile imposible de formatos, estrellas y horarios. Si a eso le sumamos la irrupción de TEN y DKISS, el panorama audiovisual está que echa humo y los espectadores plácidos en su sofá, disfrutando de una oferta cada vez más variada.

Tras este breve contexto catódico, dedicaré palabras a LA EMBAJADA. Desde aquí reconozco mi admiración Bambú y sus ficciones, siempre con una factura y unos elencos muy sobresalientes. El punto de partida de la corrupción se antojaba perfecto en la coyuntura político/social que atravesamos. Vestir el relato en la diplomacia, con personajes que transitan de la ambición a la aparente inocencia, me resultaba alentador. Aunque visto el primer capítulo creo que han caído demasiado en el folletín, nunca mejor dicho. El abuso al recurso sexual en las tramas, sinceramente, sobra en muchas de ellas. Hay tanto que trasladar al espectador para posicionarse en el relato, que considero se perdieron en lugares comunes y placenteros. Eso sí, con una fotografía muy buena, en la que el ojo no siempre se deja engañar. Pasa como en EL PRÍNCIPE, el chroma suma, pero también da el cantazo. En cuanto a los actores, soberbio Raúl Arévalo, que no da puntada sin hilo en ninguna de sus interpretaciones. Qué decir de Belén Rueda, que no podemos esperar más de ella… Esa cara hierática en cada plano me ‘sobre-enconge’. La mismo cuando se entera de una supuesta infidelidad de su marido, que en el momento en que unos muchachos intentan agredirla sexualmente o cuando se pierde en los brazos insinuantes de Chino Darín, todo un descubrimiento. Aporta luz y novedad, algo que se agradece en nuestro panorama interpretativo. Como lo son las presencias de Abel Folk, Alicia Borrachero, Megan Montaner o Ana Gracia, la mitiquísima Berta de MOTIVOS PERSONALES. No me convencen nada Melanie Olivares, ni mucho menos el abigarrado Carlos Bardem. Y curioso me resultó el reencuentro adolescente de Maxi Iglesias y Úrsula Coberó, que parecía más bien un flashback de FÍSICA O QUÍMICA y sus personajes Ruth y Cabano. Amaia Salamanca se merece un capítulo propio, con su peluca en grana incendiado y esos dejes que se repiten en cualquiera de sus papeles. Rosauro podrá estar orgulloso de su Cata particular.

Me gusta que nos trasladen a Tailandia, con el contraste entre los nativos y los españoles, demostrando nuestro carácter altivo y no siempre generoso. ¡Vaya imagen!, dirán muchos, pero ya es hora de asumir lo que somos. El recurso al viaje temporal, desde el juicio del presente a la acción en la embajada y los tejemanejes un año atrás, dará mucho juego. Así como el rompecabezas de personajes, intrigas y dobles lecturas. El espectador agradece formar parte de esa curiosidad, amando a unos y queriendo enviar a los infiernos a otros. Veremos cómo avanzan las tramas y las caras de Belén. Así como su corte de pelo que, a mi juicio, echa años encima a la oxigenada actriz. Aunque a su personaje parece con que el argentino le eche algo más que una mirada basta y sobra. ¿Echará Bertín el resto y se entrevistará a sí mismo como protagonista de la actualidad fraudulenta? ¿Cambiará Vasile de estrategia y enfrentará a los vecinos de Montepinar con los embajadores corruptos? ¿Las chicas de cárcel se quedarán sin mono amarillo? ¿Tendrá Belén Rueda una cita no a ciegas en el restaurante de Sobera con su yerno interpretativo? ¡Cuántas dudas en el aire! ¡Todo por la audiencia!

#SÍ · El propio contexto, nuevo en nuestro catálogo de ficciones. Presentará una serie de historias que aunque no empaticen directamente con la audiencia, asegurarán mucha ‘chicha’.

#NO · Las pausas larguísimas de Publicidad, que rompían el ritmo. Aunque tardó en entrar el primer corte, siendo un estreno esperaba que hubieran cuidado más este aspecto y no se alargaran 7 minutos.

jueves, 21 de abril de 2016

El Príncipe DEP



Desde anoche, millones de espectadores se van a quedar muy huérfanos televisivamente sin EL PRÍNCIPE, Fátima, Morey, Fran, Faruq… O lo que es lo mismo, la historia a la que han dado vida Hiba Abouk, Álex González, José Coronado y Rubén Cortada, entre muchos otros. Me enganché a sus tramas desde el primer capítulo, por controvertidas, novedosas, románticas, impactantes. Desde  su productora, Plano a Plano, supieron hacer una mezcla perfecta de la intriga a la violencia, fusionada con el amor imposible y los momentos más pasionales. Un cuento reversionado, con malos muy malos y buenos no tan buenos. Presentando, en la superficie y en el fondo, una cultura apenas retratada hasta entonces en nuestra ficción. Las interpretaciones no serían dignas de Oscar, pero tenían esa carga de verdad necesaria que llevaba al espectador a empatizar rápidamente. Considero todo un acierto que se limitaran a contar la historia en dos temporadas, alargando eso sí la segunda y dividiéndola, para amortizar en términos de audiencia. Supongo que Mediaset se esperaba romper todos los techos de éxito, aunque al final no ha sido para tanto, pero un 29,2% de share y 5.213.000 espectadores indica que había interés por descubrir el desenlace. Las redes sociales bullían anoche en cada escena de acción, con las muertes in crescendo y la violencia que se respiró durante el capítulo. En todo momento, los responsables comunicaron la grabación de cuatro finales, guardando bajo llave su elección final, pero considero que han sido fieles a la narración y, desgraciadamente, el llanto tenía que marcar una serie así. Disney y Hollywood nos han inoculado la idea de los happy endings, pero la realidad es otra cosa, más cuando está marcada por un fanatismo como el que vertebra todo el desarrollo argumental.

¡ATENCIÓN, COMIENZAN LOS SPOILERS! Puede que a estas alturas no sepas qué pasó, por eso en ti está seguir leyendo o no. Difícilmente habrás sorteado los comentarios a la contra, la decepción de los fans, la desilusión de los defensores del amor, por encima de todo, incluso de un terrorista despiadado. Sí, la muerte de Fátima resultó descorazonadora. Casi en el último plano, una tanda de disparos descontrolada tuvo que acabar impactando en su cuello. Khaled no podía permitir que la pareja de enamorados, cómplices y amantes perfectos, terminaran felices, superando todo el surrealismo yihadista. Así que acabó con la vida de su esposa, mientras el adonis de Javier Morey tuvo que quitarse la camisa/camiseta por última vez, en pro de un torniquete, que resultó insuficiente. Se escapó la vida de la bella, con discurso épico de romanticismo y beso eterno, como sello de lo que fueron el par de dos más tormentoso. Poco antes Fran, el señor Coronado, remató al malo de la película serie, en su último estertor antes de morir. Todo el capítulo fue una sucesión de tiros a tropel, sangre hiperbólica, llantos desconsolados. No era fácil de consumir desde casa, como no lo son las noticias reales que inspiraron esta fantasía trágica. La factura de este Príncipe estuvo siempre marcada por los colores intensos del barrio ceutí y el recurso tecnológico a escenarios a lo grande. El ojo había momentos en que no se dejaba engañar. Por eso se agradecía el realismo de los exteriores, como el pantano en el que recrearon la escena de cierre. Con recurso al dron para contextualizar la despedida de piel con piel, la vida frente a la muerte. Alejando al espectador en un momento tan íntimo. Insuficientes me resultaron las escenas de título de crédito, cerrando todo el contenido, pero asumo su función narrativa. Ese mirador con ‘el Príncipe’ solo, vacío, esperando que ‘la Princesa’ apareciera milagrosamente. Pues no, nos quedamos con las ganas. Y la duda de si de será LA VERDAD la heredera de este fenómeno. ¿Podrán los abdominales de Jon Kortajarena superar a los de Álex González? Esperamos la batalla. Mientras, ya anuncian un pack de toda la ficción con los finales no emitidos. Todo sea por el negocio. Por mi parte, no caeré en ese Marketing. Y desde estas letras digo para siempre: Adiós, Príncipe, adiós.

#SÍ · El especial previo y posterior a la emisión, con los comentarios del elenco, los técnicos, asesores y demás equipo daba interesantes datos a los amantes de la cosa televisiva. Detalles de making of que permitían comprender el desarrollo de las grabaciones, especialmente las complejas. O las despedidas de los actores y actrices de sus planes de rodaje, humanizando un trabajo que ha resultado perfecto.

#NO · Me pareció abusiva la Publicidad, pero entiendo que era su gallina de los huevos de oro. Pero podían haber cuidado un poco más los cortes y evitado el anuncio dramatizado de las depilaciones, que ciertamente sobró siempre.

sábado, 16 de abril de 2016

Este mando no funciona



Un programa de tele sobre el consumo de la tele, con las reacciones de los espectadores. A priori parecía interesante, pero una vez visto AQUÍ MANDO YO, se me ha quedado en un quiero y no puedo. Su concepto interesante se pierde con un casting desigual y poco creíble. Empezando por el estilismo de los televidentes. A esas horas de la noche, porque los programas que ‘veían’, en su mayoría eran de avanzado prime-time, ¿no se ponen en pijama para ver la tele? Se pierde toda la naturalidad en lo que quieren contar, porque la identificación no llega a ser realista. Como las posturas en el sofá, todo muy estudiado para los tiros de cámara. Entiendo que no sea fácil, pero podían haber planteado unas grabaciones no tan premeditadas. El efecto de autenticidad se lograría con cámaras ocultas, a lo GH, con mucho filtro de edición, pero captando ese realismo del comentario espontáneo. Salvo un muchacho gaditano en calcetines y ropa cómoda, al que sólo le faltó rascarse sus machos, el resto me pareció de catálogo. Estéticamente me gustaron los hipsters de look Star Wars, la pareja indie frikista (él, Borja Nieto, catódico histórico y articulista con latido en la Cuore) o las amigas gallegas (una de ellas, @percebesygrelos cómica de escenario y puntazos a lo Yu). Esas concesiones a ciertos personajes de reputada conexión me sobraron. Hay mucho anónimo digno de plano. Como lo fueron los recursos al suequismo decorativo, desde el cuadro de Audrey Hepburn a las lámparas low cost. ¡Viva España y nuestras ínfulas de interioristas!

La elección de las imágenes protagonistas también se me quedó pobre. Pasan muchas cosas en una semana y aquí el mando filtró a la baja. Demasiado énfasis en el fútbol, cuando ya habían cubierto esa pasión de pelotas. Ciertamente, la ausencia de productos de Mediaset limita y mucho su juego. Porque, siendo realistas, los auténticos fenómenos de cotillismo, chascarrillo y comentario están en las pantallas de Vasile. Esta semana con el estreno de QUIERO SER MONJA, la final de GHVIP y las batallas de sus estercolero stars hubieran llenado la escaleta. Con semejante material haría un algo parecido para abofetear a Antena 3 y su intento de espectacularizar a la audiencia como sujeto activo. Internacionalmente el formato funciona como un tiro, pero aquí presiento que la estrategia de programación va a cavar la propia tumba de los dueños del mando. Un programita breve, como es, escorado en viernes, pasando muy desapercibido, con titanes como el SÁLVAME DELUXE y JOSÉ MOTA me resulta un auténtico suicidio. Yo lo dejaría en una sección más de ZAPEANDO, porque reconozco su punto de interés, pero no su entidad propia de éxito. Tampoco me convence la elección de Micky Nadal como narrador, porque su personaje televisivo hace tiempo que se comió su credibilidad. Y aquí está bien ponerle humor, pero su carga pienso que no suma. Antena 3 tendría que reaccionar y plantear los viernes un show interesante, ya que TU CARA ME SUENA aún tiene meses de parón. Si fueran listos se buscaban un gran formato a lo Ellen DeGeneres y conseguían un golpe de efecto. Eso sí, en directo y con un conductor/a que tenga muchos registros. Y no, no pienso en quienes ellos siempre piensan: Manuel Fuentes y Arturo Valls. Que se esfuercen un poco y hagan del mando un aparato olvidado, porque su propuesta enganche sin remedio. Y mientras, que las abuelas de AQUÍ MANDO YO sigan fieles a sus perlas y esos pintalabios que sobrepasan las comisuras de los mismos. Hablando de pretendientes pesados que llaman sin parar, para mí el auténtico gag de la noche.

#SÍ · A la innovación, el formato busca más allá de lo visto, rompe convencionalismos y pone en primer término al auténtico protagonista de la cosa televisiva, el espectador.

#NO · A las dudas que entran al ver el programa, no se percibe realismo en la disposición de las familias en sus salones, especialmente por su lenguaje no verbal, sus estilismos y las propias reacciones que parecen estudiadas. 

viernes, 15 de abril de 2016

Víptimas del exceso


fotografía | Telecinco

Son tantos años de televisión sin filtros que una gran masa de espectadores se ha aficionado del todo a contenidos que transitan de lo vulgar a lo surrealista. Especialmente cuando hablamos de realitys y su concepción por parte de Mediaset. Nunca hablaré de televisión basura porque, como profesional, reconozco el trabajo de compañeros que se esfuerzan por sacar adelante el más inverosímil de los encargos. Las facturas no esperan, ni entienden de share. Me cansa el fenómeno del arrastre entre programas, la retroalimentación de personajes (de dudoso nivel, en la mayoría de casos), la reiteración de formatos… Que lo próximo sea GH17, considero que dice bien poco de nuestro consumo televisivo. Admiro el formato por muchos motivos, pero creo que nuestra tele necesita respirar con otras propuestas. ¿La gente no se cansa? ¿Necesita ejercer ese voayerismo en bucle? Los perfiles que habitan cada año la mediática casa se vuelven más previsibles, las ansias de bolo y fama transpiran por cada poro de los concursantes, sedientos de encierro. Me llama la atención cómo los espectadores, el primero yo, caemos en esa necesidad de saber, hasta los detalles más íntimos, colándonos por la mirilla en HD y pulgadas infinitas. ¿Significa que tenemos vidas muy tristes y vacías al necesitar estas dosis de lo ajeno? Si es así, me doy pena.

Este preámbulo no es más que una reflexión de un éxito que se supera edición tras edición, con unas mentes capaces de retorcer mecánicas, introducir originales novedades y generar un punto de giro tras otro. Anoche concluyó su versión VIP, con Laura Matamoros como ganadora. Merecedora, en mi opinión, porque siendo una ‘hija de’ desconocida para el público, ha logrado ser auténtica. Malhablada, temperamental, emotiva, estratega, cotilla hasta el extremo, muy en la línea de su predecesora, Belén Esteban. Parece que representan a un modelo de mujeres hechas a sí mismas, que cuentan con el favor del público. Que arrebatara finalmente la victoria a Carlos Lozano así lo demuestra. El presentador estaba demasiado crecido, en Guadalix y más en plató. Pero se lleva un premio más gordo, programa asegurado en el grupo (dicen que podría ponerse al frente de ‘Granjero Busca Esposa’; tranquila Luján, que de ninguna manera te hará sombra) y, de paso, colocar a su pesada ex (adjetivo light). No me gustó el desarrollo de la final, porque siempre defenderé la visión purista de este despropósito multicámara. Ahora a los ‘inquilinos’ les desborda la información del exterior, provocando tramas y desestabilizando a estas cobayas ‘previopago’. Aún recuerdo a Ismael Beiro salir de la casa y llegar a la realidad, como una bofetada de aire muy pesado.

Lo de anoche, con grabación previa de la salida de la casa, me pareció una escenificación de un duelo pobre. El elemento hogar catódico se perdió en pro de ganar votos en los últimos minutos. Las palabras que se repartieron eran indignas de un prime time, de pésimo gusto y dignidad ¿VIP? Jordi González, como siempre, estuvo perfecto en su papel de mediador, con sus entonaciones dramáticas y ejerciendo de maestro de un circo indomable. Aun así, este año le he visto más blando, faltaron grandes dosis de su sarcasmo imprevisible. Con el plantel de Rosas Benitos, Raqueles Bollos, Pequeños Nicolases... ¡Canelita fina! La audiencia estaba asegurada, pero aún así la final ha tenido menor rendimiento que las tres anteriores, también conquistadas por mujeres poderosas. La joven sobrina de Mar Millonaria Flores es la presa del momento, ocupará minutos, páginas, pódiums de discotecas y protagonizará enfrentamientos, llenando las arcas propias y familiares, de su archienemiga casi mamá postiza, del supuesto hermanastro más corto que Marianico. Perezón máximo. Por suerte, el mando tiene más botones que nunca y quien quiera ser víptima de estas emisiones, que busque ayuda. O se descargue Tinder, en caso de soltería irresoluta.

#SÍ · El equipo de profesionales de Zeppelin, por aguantar lo indecidible de semejantes personajes y por su talento. No cualquiera logra sacar oro de un formato así. Me gustó, especialmente, la rueda de prensa de los finalistas con medios especializados en televisión. Aunque fuera un griterío y hubiera demasiados egos entre cuatro paredes.

#NO · El programa ha tolerado actos de violencia verbal y amagos de física que considero tendrían que haber penalizado. Eso es propio de un ¿Very? ¿Important? ¿Person?

miércoles, 13 de abril de 2016

‘El Caso’ es que me gusta



Estoy muy alejado de la programación de la televisión pública. Hace tiempo que no entiendo los criterios sin sentido, las decisiones políticas que han hecho que pierda objetividad, modernidad e innovación. Añoro los espacios de Santiago Tabernero, esos ALASKA Y…, tan bien guionizados por Paco Tomás y Félix Sabroso, rompedores, irreverentes, actuales. Como mucho salvo los OCHÉNTAME o VIAJE AL CENTRO DE LA TELE, porque su archivo es una mina. Muy recomendable volver a ellos, aunque sea A LA CARTA. Pero hace unas semanas, haciendo un zapping tonto, descubrí EL CASO, la nueva serie de la productora PLANO A PLANO, de César Benítez y Aitor Gabilondo. Había leído sobre ella, pero me daba, ciertamente, pereza. Así que no fue como con otros estrenos, que afilo el mando y la hora para no perder detalle desde el inicio. Aterricé sin querer en su primera historia y me quedé atrapado. Su factura está muy bien resuelta, ese aire vintage tan VELVET, aquí con intriga y un elenco actoral que, a mi juicio, supera al de Antena 3. Y eso que nunca he sido muy fan de Verónica Sánchez o el aquí enjuto Fernando Guillén Cuervo, pero dan una naturalidad entre decadente y chic a sus personajes, por no citar al resto de secundarios, muy realistas, acertados hasta en los pequeños detalles. Puede que ser periodista me conecte inconscientemente con lo que cuentan, aunque yo nunca he investigado sucesos de tal modo, sin escrúpulos y con una dosis de imaginación infinita. Esa María Casal ejerciendo de diva, esa trama gay (también muy VELVET) de dos chicarrones de amor a la contra (qué parejón el de Raúl Tejón y Marc Clotet), esa misma Natalia Verbeke divertida y perdida entre el ángel (que sube demasiado a los infiernos) y el demonio despreocupado, volcado en sus reportajes.

Me gusta que muestren cómo se maquetaba a la antigua, el sonido de las máquinas de escribir en plena inspiración periodística, la sobreimpresión en pantalla de los titulares impulsivos y amarillentos… Esta productora sabe lo que se hace, porque han dado a sus diferentes productos una personalidad muy concreta. Aquí las audiencias no acompañan, menos ahora con el titán de LA QUE SE AVECINA o el datazo de Cristiano Ronaldo y sus compañeros en remontada. Finiquitarán la temporada y seguramente la entierren en un cajón. Y a mi juicio será un error, porque TVE necesita series así, que derrochen autenticidad y hagan partícipe al espectador. Lo consiguió con LOS MISTERIOS DE LAURA, maltratada aquí y alzada en EE.UU. (soy fan de la versión americana con Debra Messing). No entiendo que retomen una segunda temporada de OLMOS Y ROBLES, flojita, flojita, y dejen en el camino historias como ésta. ¡Qué articulazo escribiría Margarita Landi! La recuerdo de niño en los platós, con todo su misterio. Pero aquí, en carne nostálgica con la maravillosa Salinas, esto quiero decir Blanca Apilánez, me parece un regalo para el teleadicto. En sus tramas hay romanticismo, pero con cuentagotas, saben dosificar el desarrollo argumental y cada caso consigue atrapar. Como el asesino múltiple del rosario que pulula entre los planos y vuelve del pasado para martirizar al bueno de Jesús Expósito. Mientras el atontado Peluso no se entera de nada, sólo de lo que le hace sentir la niña bien de aspiraciones escribanas. ¡Me encanta! Con ganas de leer el nuevo número. Y ya pueden matarse los vecinos de Montepinar, los vascos/andaluces condenados a entenderse o Pedroche Express, que no pienso faltar a la rotativa televisiva. Si me haces caso, da una oportunidad a la serie, ¡te gustará!

#SÍ · Las recreaciones de los asesinatos o sucesos fatales, con la pareja de protas observando el momento desde dentro, para escribir así una mejor crónica.

#NO · La interpretación de Antonio Garrido. Me gustaba más como presentador. Aquí está excesivo en su hijoputez, entiendo que por exigencias del guión, pero acaba resultando hasta paródico.