lunes, 1 de enero de 2018

Televieja



Desde que tengo uso de razón mi sitio estaba frente al televisor. El electrodoméstico más mágico que alguien creó para mi disfrute infinito. Cuando el calendario marcaba Navidad me informaba de los especiales de las cadenas y saltaba de unas a otras, para no perder detalle. Lo que entonces eran excesos y episodios memorables se han difuminado hoy a unos mínimos que no entiendo. Puede que el consumo sea menor y la fragmentación de audiencias haga demasiada pupa, pero el medio tiene que contagiar ilusión y apostar por formatos brillantes. Nada que ver con lo que nos han ofrecido estos días. Los enlatados y refritos eran un déjà vu constante, por mucho que adore a Raphael. El maltrato a la música es algo inaudito en nuestra tele. Necesitamos recuperar los directos a lo grande, como está haciendo OPERACIÓN TRIUNFO o LA VOZ. Que los numerazos se llenen de lentejuelas y bailes espasmódicos. Es lo que ocurría en otras décadas, cuando se alzaba a los números uno del momento al primer plano y contagiaban con sus éxitos las noches festivas. Hoy, salvo honrosas excepciones como CACHITOS, en La 2, el recurso al karaoke zapeado resulta deprimente. Lo mismo con los ejercicios de humor, un bucle que aporta cero. Eso sí, aplaudo que HOMO ZAPPING se salte el protocolo y hagan unos gags para enmarcar. Con una realidad digital apabullante y nuevos modelos de narrativa, incluso caras que cuestionan lo establecido, es necesario apostar por otros esquemas de contar hasta los chistes.

Como amante del directo, aplaudo la decisión de Mediaset por colocar su locura salvamizada. En un contexto más propio del anuncio amodioso, Jorge Javier y los suyos fueron la perfecta proyección del surrealismo de cada casa. El especial que justificaban con videoclips con ‘famosos’ fue una excusa, sin más. Apenas dieron bombo a esa parte del autotune y se limitaron al ejercicio de ser ellos mismos. Quizá demasiado. Especialmente en el post-uvas, cuando el presentador se despelotó e hizo un espectáculo digno del mayor cuñadismo televisivo. Si araña share, ¡bienvenido 2018! Quizá yo no viera la gracia a su ego cantado y los pantalones por el suelo, pero seguro que sus espectadores agradecían el gesto ‘espontáneo’. La competencia prefería a una Chenoa más triunfal que nunca, justificando contrato de exclusividad en un pase a vídeos muy ramplón. En la pública José Mota engrosaba sus arcas con sus más de lo mismo, otra concesión absurda del ente.

Del capítulo Campanadas. Básicamente resaltar el evento Pedroche. Habría discusiones por el mando y decepciones cuando se abrió el abrigo rojo y se quedó en el mono de superwoman, tapando sólo sus desvergüenzas. Esas que su marido emplatará, un año más, para jugar al selfie tonto. Chicote al lado de la zapeadora era una ensalada mal aliñada. Nada que ver con el tándem Ramontxu-Anne, perfectamente engrasados. Él capeado y ella de rojo subido. Sobrios y encantadores, con alusiones a la triste realidad, amén de un guión que perfectamente podía ser de décadas pasadas. Sin faltar la conexión canaria, tan estrambótica que chirriaba, en comparación. Fieles a su reality, el quinteto salvador hizo de las suyas. Apelando a las emociones, los chismes y las puyas a Lydia Lozano. Demasiados egos a repartir el balconcillo, pero fieles a su identidad criticona. Quisieron llenar minutos con múltiples tramas, un ir y venir de tópicos que sobraban. El guiño a la audiencia y sus fotos del momento se quedó pobre. Bastante tenían con aguantar lloros y entender el surrealismo de plató. Me tranquilizó que Terelu come las uvas peladas y sin pepita, como yo. Demasiada telepromoción, mezclando la cebada con la cafeína y unos estilismos de relumbrón. Seguramente que el rédito del audímetro sea bueno. Aunque inferior al hito de JJ y la Esteban, logrando el mejor dato de las privadas, como bien se apresuró a recordar.

Los posteriores de madrugada fueron un triste inicio anual. La 1 con los simpares Eva González y Carlos Latre, con entradillas del pleistoceno. Los artistas no fueron de lo más top, ni el propio escenario, con apenas público de brilli-brilli. Nada que ver con la parodia de MI GRAN NOCHE, la película de Álex de la Iglesia, que supo recrear los contextos absurdos de una mítica Nochevieja. Antena 3 siguió refritándose sin pudor y Telecinco recuperó el concierto de Alejandro Sanz. Casi mejor que el desparrame del desdibujado José Luis Moreno. ¿Cómo se habrá ganado los cuartos el rumano/búlgaro/ruso de dos metros que hacía los teatrillos? Un misterio digno de Íker Jiménez. Como otros tantos que espero se resuelvan y acaben con renovar el espíritu catódico en un momento tan singular. ¡Feliz 2018! ¡Que la tele nos sorprenda… para bien!

# SÍ · Habrá quien esté pendiente de los primeros anuncios del año. En mi caso, no puedo evitar descubrir los avances de temporada. Por mucho que sepa qué novedades están al caer, es emocionante ver el compactado de programas, series y películas. ¡Tele-adicción!

# NO · Mi cruzada contra el más de lo mismo. Hay mucho talento que se merece un hueco. ¡Basta ya de repetir esquemas y caras!

jueves, 9 de noviembre de 2017

¿Hormigas? Las justas...



Son muchas temporadas de EL HORMIGUERO. Infinitos los rostros conocidos, premios y minutos de oro que acumula. Poco se podía esperar cuando comenzó en las sobremesas del fin de semana de Cuatro, pero un equipo bien engrasado y el buen rollo como filosofía enamoró a la audiencia. A muchos, audiencias mediante, entre los que no me encuentro. Y sé el motivo, ¡no soporto a Pablo Motos! Recuerdo que animaba mis tardes adolescentes desde la radio, junto a Julia Otero. Entonces me parecía gracioso. Con la fama y un show a su medida me resultó insufrible. Su pose de colega, esas preguntas fuera de lugar, los dejes de pseudo-macho alfa, ese continuo pasaba por allí tan ensayado. Todo en él me chirría. Admiro la capacidad de liderazgo, porque como productor ha sabido rodearse muy bien y construir un formato que conecta con pequeños y mayores. Aunque si tengo que juzgarlo como comunicador reconozco mi tirria. Tanto que me cuesta sentarme a ver el programa y lo hago en contadas ocasiones, en las que el invitado/a me interesa mucho, mucho. Entonces vuelvo a darme la razón, cuando pierde oportunidades de entrevistar a alguien con mucho contenido y se queda en la bobada. Asumo que no hay un espacio similar en la parrilla, de ahí que los estrellones mediáticos se peleen por aparecer en su plató. Aplaudo los juegos con el público, recuperando a los anónimos con fuente de momentazos. En el mítico UN, DOS, TRES los concursantes asumían mucho peso en el desarrollo del espectáculo y cuando ocurre esto entre el hormigueo cotidiano se agradece. Como algunas secciones, entre lo insólito y lo original. Especialmente dando a la Ciencia un hueco catódico de lo más interesante. Aunque no entiendo esa pasión por el modelo de guapa que lee el guion y suma gracietas. Surrealista el papel de una Pilar Rubio que no acaba de encontrar brillo propio. Bordará sus retos, pero se queda en una starlett vacía de contenido.

El más difícil todavía es una máxima que suelen cumplir, apostando por la innovación y crear personajes. Las propias hormigas son un ejemplo, consiguiendo que un elemento de trapo tenga universos infinitos y un cuantioso rendimiento económico. Me gustan Juan y Damián, con genialidades en plano sin efectos de voz. Ernesto Sevilla es hilarante, en perfecta suma con los cameos de Joaquín Reyes y esos trailers sin pies ni cabeza, pero maravillosos. El Monaguillo chilla por encima de sus posibilidades. Jandro tiene una sensibilidad especial con los peques y su pasión mágica traspasa la pantalla. Que el señor Jorge Salvador esté en su taburete cual abuelo que mira la obra es un guiño que me parece innecesario. Marta Hazas es pura luz, aunque tiene talento para más. Ana Morgade cae en sus excesos, cero natural. Que sustituyera a la Simón es un misterio sin resolver, perdiendo una n en el nombre. Mónica Cruz hace honor a su apellido. ¿Falta alguien? Aquí en seguros sociales tienen un pico. Marron tiene que aprender a vocalizar y el chico de los deportes de riesgo controlar esa sonrisa. Yi Bing hace mucha gracia al presentador, pero una vez vista suficiente. Seguro que me dejo a alguien, con semejante elenco es normal que el gallo del corral esconda muchas de sus debilidades. Que las tiene, por mucho que se frote consigo mismo.  

¿Es el precio del éxito? Quizá de la ausencia de competencia. Lo de la pública es un despropósito. Por su parte, Mediaset no sabe con qué acertar en el access, especialmente en Telecinco, donde los tumbos de unos días y otros resultan insólitos. En Cuatro parece que FIRST DATES se ha consolidado con el cupidismo gastro-voayer. Querido Paolo, a ver si sacas a jugar a algún titular y diseñáis un guante de garantías. Se habla de un bloque informativo con Isabel Jiménez, pero yo optaría por un talk-show divertido, con una cara que arrastre a lo Ellen DeGeneres. Ahí dejo mi propuesta. Sin duda, el motor de Motos se debilitaría. Y así sacaría a pasear su mejor versión… si es que la tiene.

# SÍ · Su vídeo de bienvenida, cada nueva temporada, es un ejercicio creativo impagable. Dado el nivel de invitados se suman rostros de primer nivel que entran al juego y logran un resultado genial.

# NO · Pablo NO me vende la moto.

martes, 24 de octubre de 2017

'OT' no cruza la pasarela



El tiempo vuela y, a la vez, los hábitos de consumo mediático. Hace dieciséis años nos enamoramos de unos jóvenes inocentes, que con mayor o menor talento artístico, representaban el sueño de vivir, en carnes propias, una auténtica OPERACIÓN TRIUNFO. El formato revolucionó por incluir la convivencia como elemento de enganche. Vivimos el día a día de los muchachos encerrados en la Academia, aplaudimos el rizo cerrado de Nina, los tonos en su sitio de algunos invitados, los romances (escondidos o no). Fue una gallina de los huevos de oro con discos que vendían como churros las grandes superficies. La élite musical protestó por la grandilocuencia de los recién llegados, pero la pataleta sirvió de poco. Lograron un éxito sin (casi) precedentes. La historia posterior es por todos conocida. Los golpes de realidad fueron desiguales, con la pobre Rosa como la peor parada del invento. Hace unos meses ella y sus compañeros se reencontraban ante la mirada millonaria de la audiencia. Entonces, sin haberse ejecutado la cobra, los mandamases pensaron que era buen momento para retomar el programa. Su paso por la privada del rosa chillón se quedó un tanto descafeinado cuando decidieron poner de presentadora a una Pilar Rubio, de lo más limitada. El caso es que anoche, salvando la introducción, llegó el momento de convocar ante el televisor a los más nostálgicos. Esos que se estudiaban las galas, incluso sumaban absurdeces del merchandaising. La campaña previa en redes, con visionados de la virginal edición, ha estado bien construida, aunque parece que ha sido insuficiente. El 19% de share en una noche de estreno así lo refleja. Sin duda, la duración eterna de esta noche debutante fue un lastre. Parecía que la competencia de última hora con LA QUE SE AVECINA podía serlo, pero se quedó en un segundo puesto, lejos de sus datos gloriosos.

El inicio en exteriores, con fallos de sonido y un Roberto Leal hecho un flan no era el impacto esperado en un resurgir. Quizá un guiño de los memorables Bisbal y compañía hubiera conectado con esa esencia de show emocional. Optaron por un fatídico vídeo de casting, eterno y a destiempo. ¿Nadie pensó en un punch que atrapara? Para cuando acabó el repaso a la selección más de uno había bostezado en bucle. Siempre con un pensamiento, el mismo que yo me repetía: «¡Nunca será igual!». Eso sí, me gustó el momento ascensor de la decisión final y me resultó curioso que eliminaran a la chica que podía recordar a Rosa, en versión ELECTRODUENDES. La comparación hubiera sido demasiado obvia. La cabecera muy neón y con la música original me gustó. Entonces entro ella. Mónica Naranjo. La mujer. La diva. La arista. La miembro del jurado. Su actuación grabada, pues una femme fatale como ella no se cambia en un pliqui y lo sabemos, fue un inicio bestial por la voz de la pantera de Figueres. Eso sí, estaba pasada de luces. Como su ídolo, esto fan, me despertó ganas de espectáculo. Otra cosa es que piense que era una concesión muy fácil el que ella abriera la noche. Lo suyo hubiera sido apostar por un nombre internacional que impulsara la máquina. La expectación por descubrir el plató dio paso a la decepción. En pantalla resulta más pequeño de los anteriores, especialmente el espacio reservado a las actuaciones. Mucho led y geometría, pero poca chicha escénica. El giro de las zonas de mesa y sofás se queda pobre. La muchedumbre de público está muy perdida, cuando podían sacar más partido a semejante gentío.  

Del triplete en juicio me quedo con el consejo de la Naranjo sobre el ego, precisamente viendo de su yoísmo, aunque es bueno que los chiquillos lo guarden en los bolsillos. Y sí, metió la pata y el colectivo que la aupó puso el grito en el arcoíris cuando heteronormalizó sus comentarios. El desconocido Ji-Joe se proclamó guardián de la música en sus intros tan poco naturales, mientras el hijo Raphael y Natalia Figueroa sacaba pelo en pecho. Sus comentarios técnicos fueron pedantes. Incluso el tono y los chascarrillos tan guionizados. Feo que se viera la cinta aislante que sujetaba sus micrófonos. El del maestro de ceremonias estaba en su sitio, pero él no siempre. Mejoró según pasaron las horas (¡qué remedio!) y desplegó buenas actitudes. Desde luego, hoy en día Carlos Lozano haría el ridículo. A todo esto, la primera actuación fue a las 23:00 horas y no nos tenían enganchados. Porque lo que habíamos visto de los aspirantes eran muchos derroches vocales y un buen rollo chirriante. Amén de unos estilismos horribles, de los que el equipo no quiso hacerse cargo al recalcar que los habían elegido ellos mismos. Eso sí, el del cuerpo de baile no fue mucho mejor. «¡Ya soy un triunfito!», gritó uno de los dieciocho, un gesto que sí remitía a eso que sabemos que fue algo histórico. Como habitual es que la mosca de la tele campe a sus anchas en los estudios, con manotazos en primer plano para aliviar su vuelo.

Las actuaciones fueron una mala madrugada de karaoke, con los temas elegidos por su enemigo. Más desafinados que Manel Navarro en su eurodrama. Lo del semitono por arriba de uno de ellos fue dantesco. En LA VOZ no pasan estas cosas y eso que sus audiciones están desnudas de opulencia. Reconozco que esta hornada tiene espontaneidad y muy fiel a diferentes estratos de la juventud. Los ensayos previos debieron ser insuficientes, tal y como han reconocido los profesores. La propia Noemí Galera les lanzó el zasca nada más llegar a su nuevo hogar y el primer visionado de debut ha sido grimoso.  Ni la pobre Rosa de España sirvió de revulsivo. Su discurso a trompicones era un lugar común de alguien que no abandona la mirada triste. Y qué decir del vestido de bodorrio con el que cantó su single. Fuera de contexto. El proceso de elección y duda fue algo pesado, como todo el desarrollo. Gracioso fue el desatino de Mario, uno de los perdedores, que repetía «¡Jolines, hay que tener de todo!». El carisma, muchacho, es insuficiente para cruzar la pasarela. Mucho tendrán que trabajar para que los telespectadores sientan esos vibratos, el color de sus voces y perdonen los falsetes. Yo, de momento, seguiré OTeándolo. 
                                                                                                                                                                   
# SÍ · Sin mucha parafernalia, con planos sencillos y declaraciones de intenciones. Así fueron las piezas que nos pusieron cara y nombres imposibles (muy de realities) a los cantarines.

# NO · Mucho anunciar la APP oficial para que fallara. Mala previsión.

miércoles, 18 de octubre de 2017

¡Marchando otro MasterChef!



La cocina siempre ha sido un elemento de éxito televisivo. Es cierto que las recetas de Arguiñano han evolucionado menos que sus chistes, pero los productores han sabido introducir elementos innovadores en otros formatos. El mejor ejemplo es MASTERCHEF, un talent culinario, basado en el entretenimiento como ingrediente principal. Cinco ediciones de anónimos con aspiraciones a cocineros de estrellas infinitas, otras tantas con pinches bajitos y dos con famosos en los fogones, atraídos por la cuota de pantalla y los cachés, demuestran que el público gusta de este particular plato catódico. Con motivo de su programa 100 aprovecho para compartir mi visión del programa, al que reconozco me enganché tarde. La coincidencia con otros enganches en la parrilla y la pereza por algunos de sus elementos más visibles me hacían posponer sin fecha un visionado en condiciones. Básicamente lo poco que había zapeado coincidía con ejercicios bordes y desairados del jurado. Cuando no con una entradilla forzada de su presentadora. Ahora que he consumido alguna temporada completa he de confirmar mi negativa respecto a las caras más visibles. Jordi, Samantha y Pepe me caen mal. Empatizo cero con ellos, sus bromas y considero que sus comentarios se pasan de tono. Supuestamente quieren enseñar, o esa sería su pretendida labor, pero consiguen un desapego importante. Ellos llevan el peso del show y justificarían la ausencia de la ‘maestra’ de ceremonias. Porque por muchos platós que lleve sobre sus tacones la que fuera Miss España no puede considerarse tal cosa. Eva es perfecta para la revista del saludo, pero no es una buena comunicadora. Quizá sea efectiva en Canal Sur al frente de SE LLAMA COPLA, luciendo salero y faralaes, pero no en un prime time. Es  un maniquí de alta costura que intenta colar una naturalidad fingida. Así que el cuarteto reincidente me resulta digno de sustitución inmediata.

Aplaudo la calidad de imagen y lo cuidado de la realización. Tanto en el propio set cocineríl como en los exteriores, algo que se está perdiendo y da mucho juego visual. El programa tiene una identidad muy marcada y cuidada, dignificando una televisión pública que aspira a reencontrarse. Me encanta la capacidad de sorpresa con los propios concursantes, planteando retos constantes que enganchan al televidente. Cualquiera se mimetiza y fantasea con tener el delantal en la lucha contra el reloj. Muy acertados son los totales constantes de los protagonistas, permitiendo la identificación y cercanía. No tanto la duración imposible. La mecánica de los tres fragmentos se estira demasiado, más al programarse tarde de por sí. Quien se inventó el access no contaba con la posibilidad de que Cárdenas hiciera un yoísmo audiovisual y lo emitieran en la tele de todos. Me gustaría saber si ante la inminente llegada de OT piensan cargarse a este dudoso telonero. Quizá así puedan ampliar la fórmula y no restar a uno de sus escasos éxitos, junto a la serie ESTOY VIVO.

Echo en falta material de la formación fuera de cámaras, quizá me pueda la curiosidad a lo reality. Los aspirantes desconocidos incluso conviven a lo GH, de ahí que el fuego avivara historias como la de Jorge y Miry. Me resulta muy curioso que se obvien las recetas y que en el desarrollo los cocinillas parezcan saber de pé a pá menús insólitos. Toda esa intrahistoria se merece buenos planos, para entender mejor la capacidad de aprendizaje o la vocación real de unos y otros. Tampoco me gusta el product placement descarado de la cadena de alimentos en bucle, ni la misma retahíla del vidrio o los comedores sociales. Buena labor en ese sentido, como los donativos a ONG’s. Una suerte de responsabilidad televisiva y corporativa que hace las veces de buenismo. Hay momentos en que chirría. Las apariciones de prestigiosos chefs, más humanos que el equipo oficial, aportan categoría al montaje final. Eso sí, se nota que pivotan siempre sobre los mismos nombres, cuando hay mucho profesional de la Hostelería que no tendrá michelines estrellados, pero sí un talento digno de compartir. Llevó la delantera a su primo hermano, TOPCHEF, logrando un hueco de degustación. El alternar ediciones y recuperar rostros es otro clave de su rendimiento. Así como el papel de las redes, lideradas por el polifacético Abel Arana, quien pone el humor que les falta a los dueños del plató-cocina. Los teléfonos echan humo para protagonizar nuevas temporadas y los campamentos se frotan las manos pensando que habitaran a los chavales del infernal anuncio. Tanto hacer marca se hace pesada. Con probar el bocado semanal me vale. Y no, no me apuntaré a la escuela online. ¡Qué empacho!

# SÍ · Es un escaparate ideal de la gastronomía y los rincones que se suceden a lo largo del país. Así que despiertan el hambre y el turismo bien servido.

# NO · Chefs. Ellos. Ciao.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Gran Hermano: Tótum Revolution



Esperaba más del estreno de esta nueva edición de Gran Hermano. El padre de los ‘realities’ nos sorprendía con la invasión de los 100 candidatos finales a entrar en la casa. El giro prometía, porque se saltaba la regla básica de mantener el misterio de los habitantes y así la sorpresa se sucedía entre la audiencia y los propios protagonistas. Cualquier espectador ansioso de encierro televisado estaría de uñas, pensando en haberse perdido alguna de las tramas centenarias de esas horas cuasi invisibles. Porque el aperitivo que emitieron el lunes se quedó en la gran anécdota de la cifra y aquella puerta que poco más y se vuelve giratoria. Apenas nos dieron algunas pinceladas de madres, hijos, ex y viceversa, que parecía más de lo mismo. Si esa era la revolución, se quedaba en agua de borrajas, pero GH ya había empezado sin el piloto rojo encendido y Mediaset esperaba exprimir un formato histórico. La emblemática gala cero comenzaba presentando el plató, correcto, pero insuficiente, en mi opinión. La escalera de vedette surgió como un guiño a LA LLAMADA, película de la que el propio Jorge Javier Vázquez es productor. El de Badalona apareció, más que nunca, como una versión carnal de Buzz, el mítico presentador de los videojuegos con icónico tupé. Y, sinceramente, volví a sentir la ausencia de la gran Mercedes Milá. Admiro mucho el talento de J.J., pero considero que este espacio requiere mucho más que su chispeante personalidad, amén del rosario de bromas. Su perfil es perfecto para ‘salvamizar’ entrevistas y demás, pero termina contaminando el esquema de contenidos del show de Guadalix de la Sierra. Es lo que pasó en la edición anterior y mucho me temo que volverá a suceder este año.

En cuanto al casting, como buen amante de la primera edición, la sensación no puede ser más que nos encontramos frente a personajes más que personas. Quizá la apuesta por los vídeos de la propia selección no ayude, pues en esas piezas se nota que buscaban la provocación y ser altamente prototipos y tipas. Los días de aislamiento siempre ayudan a que se relaje esa necesidad de provocación y escándalo. O de patrocinar el abdominazer, porque anoche hubo mucha tableta gratuita. El grupo definitivo, a falta del par de elegidos por votación popular, resulta extraño. La belleza se funde con la extravagancia y los egos tendrán que convivir con los caracteres más chocantes. Materia viral donde las haya. El juego de luces que determinó el plantel de inquilinos fue muy visual, con el pantallón y ese primer plano tan poco favorecedor del presentador. Los juegos posteriores resultaron cansinos y hasta aburridos. Es normal que tuvieran que introducir elementos diferenciales, pero se alargó demasiado y la ansiedad de las cobayas numeradas traspasaba aquellas paredes. Resultaba hasta sádico el jugar con esa ilusión de convertirse en reclamos de bolos discotequeros y su negación a decidir por unanimidad quién ocupara una de las plazas fue la mejor revancha.

La casa en sí me parece demasiado chillona. Los ventanales de aire andalusí no me pegan nada. Me gusta el recuperar la piscina, inaugurada en el directo por el par de Cristianes de guapo subido. También que la cocina sea una estancia separada. La paleta de colores es tan excesiva como el gentío, a modo de manifestantes, que pisaron el chaletazo catódico y lo dejaron hecho unos zorros. El confesionario siempre sorprende y esta vez cumple con el sofá popero y esa ilustración animal. Poco más que añadir. Bueno, un dato importante o no. El de la audiencia que parece no tenía tantas ganas de compartir con estos vividores su mudanza. Se hablaba de golpe de efecto de Mediaset estrenando en martes su niña mayor de edad de la telerrealidad, para apagar la llegada de MASTERCHEF CELEBRITIES. Y pasó lo inesperado, que los cocinillas VIP guisaron el liderazgo, apagando la reentré del Súper y cía. Es curioso que hoy se haya cancelado el regreso del dueño del cortijo a SÁLVAME, anunciado con insistencia en programas anteriores. Me temo que los despachos echan humo para que la gala de mañana, jueves, tenga mucha chicha. Es más, en el propio programa vespertino de Mediaset están hablando de una de las concursantes con mucha transfobia, aludiendo a su pasado y una supuesta vinculación con el machirulo de apellido nefasto. La ingeniería del escándalo promete capítulos impagables. Y a todo esto se han cargado el 24 horas, con un aluvión de críticas y fatales nominaciones. Veremos qué juego da el modo revolucionario de esta familia tan expuesta. Coco Chanel, el perro de Nerea, está tranquilo y pide que mantengamos a su dueña lejos un tiempo. Pobre criatura. ¡Feliz aislamiento! 

# SÍ · La línea gráfica de este GH: Revolution es muy potente. Minimalista, pero efectiva. El ojo ahora tiene fuerza, rebeldía y pasión, elementos que vertebrarán la estancia.

# NO · Resulta imposible asimilar ciertas personalidades. Hay otra realidad que desconocemos hasta que llaman para ser ‘grandes hermanos’. Benditos memes.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Novedades a la parrilla



Me recuerdo nervioso. Con ganas de descubrir las novedades de ese electrodoméstico que me tenía atrapado. Entonces devoraba la información por las revistas especializadas. Cualquier dato me servía para calcular las apuestas, descubrir nuevos rostros, especular con formatos. Todo lo que rodeara a la tele era mi pasión. No podía evitarlo. Incluso en mis juegos más inocentes. Me sabía al dedillo todo lo que pasaba en su interior. Con los años no perdí esa conexión y siempre supe cuál sería mi profesión. Aunque conocer desde dentro la realidad del sector me ha hecho relativizar muchas cosas, incluso perder bastante (por no decir toda) la fe laboral, mantengo mis viejas ‘costumbres’. Es llegar Septiembre y no poder evitar esa curiosidad por la temporada catódica a estrenar. Esta semana desembarcaron algunos de los ases de las cadenas para escenificar el cortejo a los espectadores. Con resultados desiguales, no parece que haya hitos del todo reseñables, pero sí me gustaría comentar algunos de esos debuts.

< ELLA ES TU PADRE >

Hacía mucho tiempo que Telecinco no renovaba la cuota de ficción de humor. LA QUE SE AVECINA funciona muy bien, pero hay que diversificar el catálogo. La premisa travestida resulta muy absurda aquí, pero el trabajo solvente de Carlos Santos sostiene (o lo intenta) la trama. El resto de interpretaciones son muy flojas, a excepción de la brillante Belén Cuesta, siempre auténtica y de Goya. Lo de Rubén Cortada (desnudos mediante) no tiene nombre, ni la inclusión con calzador de Alaska y Mario Vaquerizo. El guion es simple y poco efectivo. Llegó bien por falta de competencia, pero no creo que aguante toda la temporada y, si lo hace, será sufriendo. Dado que el lunes es el día con más consumo televisivo no creo que Mediaset se permita el lujo de confiar en un serial tan irregular.

< EL INCIDENTE >

Los directivos de Atresmedia han necesitado pensárselo varios años para colocar esta historia. Con una buena factura y un elenco de lujo, el balance final me resultó muy vacío. Retazos de otras series ya superadas (como el embarazo de la virgen, a lo Jane ídem), intrigas muy artificiales, esos puntos de drama cero sutil. El surrealismo no vende, pienso que el televidente quiere sucesos reconocibles. Hablando de emisiones generalistas, que hay muchas propuestas rarunas con tropas de fans, pero no será el caso. Por mucho que Marta Etura preste sus constantes vitales de ‘ay’ extendido en cada plano. Su supuesto traslado a La Sexta significaba una estrategia de desconfianza total en la capacidad viral del producto, aunque quisieran venderlo como una sinergia positiva. Al final se ha quedado en Antena 3, para hundirse con sus fatalidades frente a la competencia.    

< HÉROES, MÁS ALLÁ DEL DEBER >

Los docurrealities tienen un potencial muy fuerte. Con una gran realización y una línea gráfica impecable, aquí nos presentan a cinco protagonistas cuyo trabajo merece focos y un ejercicio de voyerismo descarado. Muy en la línea de POLÍCIAS EN ACCIÓN somos testigos de detenciones, intervenciones médicas, incendios… Hechos que provocan ese interés morboso que funciona de lujo. El extra es la parte emocional de los héroes sin capa. Un buen prime time para Cuatro, que necesita de productos con una continuidad como EN EL PUNTO DE MIRA. Remite un poco a los orígenes del canal, aunque con la cuota amarillenta de Mediaset. Esa realidad que no descansa, carne de titular, promete secuelas. Desde luego, prefiero esta premisa que las interpretaciones de CENTRO MÉDICO, muy poco creíbles, por mucha divulgación que hagan de los hechos clínicos. 

< ESTOY VIVO >     

Mi mayor aplauso va para este experimento entre lo futurista y lo trascendental. Somos poco dados a hablar de la muerte y el planteamiento tan peculiar del cielo y sus habitantes resulta muy curioso. Quizá demasiado rompedor para el target objetivo del ente público, pero con una brillante realización. Es más, todo el lenguaje remite a lo cinematográfico, superando con creces a las rivales anteriores. Actoralmente prima la solvencia de Javier Gutiérrez, Alejo Sauras y una chispeante Anna Castillo. Quizá me resultó excesiva la presentación del conflicto con Roberto Álamo y su trágico no final. Sin duda, La 1 necesitaba recuperar la confianza en sus ficciones. El punto de partida del personaje principal asegura episodios interesantes, veremos cómo los resuelven. Lo peor, su horario tardío, lastrada por el patetismo insufrible de Javier Cárdenas, empeñado en ‘mortificarnos’ con HORA PUNTA.   

En cuanto a la ‘vuelta a la parrilla’ se ha limitado a los magazines y programas diarios, con el hito del flequillo de Ana Rosa o los nuevos grafismos de ESPEJO PÚBLICO. La que estrena carpeta es Lara Álvarez, quemada de más entre DANI&FLO. Su función parece insuficiente para levantar los nulos resultados del show. Por suerte, quedan más intentos para las teles y su obsesión de liderar sólidamente. Aunque la fragmentación de audiencias haya empobrecido los datos y ese 20% de share, justo y necesario históricamente, parece hoy un milagro. Quizá tengan que pedir a la Diosa Julia Gutiérrez Caba que extienda una de sus pantallas virtuales y cambie el panorama. 

# SÍ · Por el momento los canales se han respetado y han optado por no contraprogramar. Ojalá sea así todo el año y no hagan que el espectador esté perdido, maltratando los productos y teniendo a los equipos de trabajo con miedo a fatídicos desenlaces.

# NO · Seré pesado y lo diré cuantas veces sea necesario, pero echo mucho de menos aquellas galas fastuosas en las que se presentaba el arsenal de las teles para la rellenar cada franja. Con aquellos estilismos desorbitados, números musicales de dudoso gusto, guiños entre compañeros... Eran oro puro y un modo promocional perfecto. ¡Que vuelvan, que vuelvan!

martes, 15 de agosto de 2017

¿Quién presentará ‘Operación Triunfo’?



El reencuentro de los ‘triunfitos’, la cobra o no de Bisbal a Chenoa, el resurgir de sus primeros alumnos… Estaba cantado que la popular Academia reabriría sus puertas. Esta vez sin los rizos de Nina, una gran pérdida, o el exceso personificado de Àngel Llàcer. Pocos datos se conocen de esta apuesta revival, más allá de la elección de Noemí Galera a los mandos. Conocedora máxima de los engranajes del formato y curtida en mil batallas televisivas. OPERACIÓN TRIUNFO vuelve y lo hace sin despejar quién será maestro/a de ceremonias en el plató. Carlos Lozano fue una elección dudosa en su momento, pero que el ente público mantuvo al de los hoyuelos dadas las cifras de audiencia. Era un elemento tan prescindible que, pese a sus comentarios absurdos, tampoco restaba al conjunto. Cuando Jesús Vázquez tomó las riendas en Telecinco supimos lo importante de un presentador entregado, cercano y con carácter. Tuvo que lidiar con Risto Mejide y sus borderías, demostrando que es un profesional único. El mejor defensor del entretenimiento en este país. La elección de Pilar Rubio en la última edición resultó un gallo estratosférico. No tenía ni la experiencia ni la soltura para defender un gran show de estas características. En Mediaset pagaron caro su fichaje, en todos los sentidos. Después de su descalabro hay mucho morbo en saber quién pondrá cara a las galas. Las quinielas se suceden en los medios especializados, en las redes sociales, entre los fans y aspirantes. Está claro que ‘OT’ necesita alguien con un carisma especial, que sepa aguantar los envites del directo y capaz de trasladar pasión por la música. Tenía que sumarme a las apuestas y presento algunos nombres que considero harían un buen papel. En breve saldremos de dudas…


| JAIME CANTIZANO | Todas las miradas apuntan en su dirección. Su salida de Cadena Dial deja mucho tiempo libre al jerezano, pese a que haya anunciado que tiene nuevo programa de copla en Canal Sur. Eso añadido a su paternidad, que se supone quiere vivir al máximo. Como comunicador es correcto, elegante, con un toque de ironía. Tiende a encorsetarse y eso no jugaría a favor de un macroprograma en el que más vale improvisar y saltarse, de vez en cuando, el guión. Es rostro de los últimos especiales musicales de la casa, como la gala de selección eurovisiva, así que estará en la terna, seguro.

| NURIA ROCA | Su sonrisa es una carta de presentación de lujo. Ha sido embajadora de grandes formatos, el último FANTÁSTIC DÚO. Sabe moverse por el plató, sin perder esa esencia natural, que la humaniza. En la radio ha demostrado que no se calla y sabe defender su terreno. Al haber fichado por la catalana TV3 para defender las mañanas estaría a tiro de piedra de los estudios.

| ROBERTO LEAL | Después de muchos años como reportero en su salto a los platós, primero en ESPEJO PÚBLICO y después en ESPAÑA DIRECTO, demostró que derrocha personalidad y talante. Sería un perfil joven, trabajador de la pública, con ese aire andaluz que da un toque especial. En HOTEL ROMÁNTICO vuelve a demostrar que tiene un gran potencial, por mucho que el dating para mayores no ayude. Lo haría genial.

| PAULA VÁZQUEZ | Alejada del mainstream, veo difícil que sea la apuesta final. En EL PUENTE, de #0, ha demostrado que es una contadora de historias perfecta. Por sus declaraciones, algunas incendiarias contra directivos, parece que tiene su agenda más centrada en propuestas diferentes. En su momento fue la anfitriona de EL NÚMERO UNO o FAMA, ¡A BAILAR! y así otros tantos espacios de éxito. No es una cara bonita vacía. Haría un gran papel y defendería a las mujeres en términos de entretenimiento.

| RAMÓN GARCÍA | Aunque parezca una concesión al viejunismo, de hecho eso marca sus tardes por Castilla, es un profesional incuestionable. Hace unos años le apartaron de primera línea, se refugió en la radio, pero siempre ha demostrado ser un tipo honesto, apasionado de su trabajo y con un profundo sentido de servicio público. En galas no le gana nadie, con o sin capa.  


| DAVID BUSTAMANTE | ¿Por qué no? Como miembro de la primera generación, la del éxito, sería un punto que defendiera el programa donde nació artísticamente. Que sería un poco atrevimiento, desde luego, pero igual es el giro que necesita esta reentré. Con unas clases y bien dirigido, sin perder esos dejes tan suyos, podría dar juego. Más ahora que es actualidad en bucle.

| CAROLINA FERRE | Es una pena que la valenciana no esté brillando en las cadenas nacionales. Lo último que ha hecho es el programa VIDAS EN ORDEN, en Ten. Sin duda, es una comunicadora versátil, irónica, con recursos. Debemos más momentos a esta todoterreno que lo mismo canta como lo hizo en TU CARA ME SUENA, que sustituye a La Campos con más audiencia, en DÍA A DÍA. ¡Te necesitamos!

| JAVIER DEL CASTILLO ‘POTY’ | Si no fuera por algunos momentos a lo Cárdenas, el coreógrafo es un buen hombre de espectáculo. Conoce todos los entresijos, siempre rodeado de artistas, podría ser un mecenas interesante. Con él, de nuevo, se garantiza esa conexión nostálgica que el público agradecerá.

RAQUEL SÁNCHEZ SILVA. Por muy tranquila que esté en sus LIKES de #0, seguro que un bombón así la animaría a volver al gran ruedo catódico. Después de curtirse en dunas e islas, demostró ser una fiera mediática. Con voz propia y sentido del humor. Sabría imponerse a los egos por estrenar y empatizar con todas las partes. Siempre con soltura. 

| MÀXIM HUERTA | Aún por descubrir en el terreno del entretenimiento con mayúsculas, el afamado escritor está esperando su oportunidad para volver a la tele. Humanizaría mucho el programa, con un toque periodístico y curioso. Aportando clase y algún zasca oportuno. Daría mucha frescura y una mirada especial.

Esto en cuanto a mis candidaturas posibles y aplaudidas. Eso sí, tengo unos cuantos nombres que no veo y espero no sean la elección final. ANNE IGARTIBURU es el más de lo mismo hecho presentadora. Lo mismo te habla de Jesulín que da paso a una actuación con esa cara de nuera ideal. No. Rescatar a MARILÓ MONTERO sería un error pues sería el titular constante. Pereza. MIGUEL BOSÉ pudo ser en tiempos el perfecto elegido, ahora está con la voz tomada y la casa llena. Su cabeza no estaría centrada para remar a favor del triunfo. JAVIER CÁRDENAS, sin comentarios. MARÍA CASADO, lo hace muy bien en el matinal, que no saque más los pies del cesto de la información. Y, por último, MERCEDES MILÁ, a la que considero carne de otros formatos. Esperemos que sepan cuidarla en Mediaset.

También se habla de la opción de una dupla. Conductor principal y secundario, más presente en la propia escuela o manejando las redes sociales. Muy en la línea de LA VOZ, donde Tania Llasera aporta algo de desengrase al vivo y al directo. Sea quien sea o en su plural, el reto de poner rostro a OPERACIÓN TRIUNFO es una oportunidad única para cualquier comunicador/a. Todas las miradas se centrarán en los nuevos aspirantes a Rosas de España y compañía, pero también en la persona que les mande cruzar la pasarela. Si es que la hay. Pronto despejaremos la duda y sonará la música…